POR DENTRO DE LOS SELLOS DIY: TRAUM RECORDS

Continuamos explorando y descubriendo el entramado que conforma el tejido la cultura subterránea a través de las voces detrás de cada proyecto. Distintos sellos discográficos de diversas latitudes que funcionan bajo la ética del hazlo tú mismx cuentan cuáles son sus métodos y estrategias de producción, distribución, comunicación y financiamiento, entre otras. En esta oportunidad, contactamos a Pablo Bersier para charlar y compartir las experiencias de Traum Records (Esquel, Chubut - Argentina). | Por Sebastián Pratesi.

 

—¿Cuál fue la motivación de iniciar Traum?
—Para entender un poco la motivación detrás del sello, hay que remontarse a unos cuantos años atrás, y observar el contexto musical de nuestra ciudad de origen: un lugar que vio nacer bandas y personajes muy particulares relacionados no solo con la cultura rock, sino también la música popular, folclórica, etc. Entonces, es durante la década del noventa que comienza la primera parte de la historia de Traum. Circa 1996 formalicé el proyecto Abrojo Digital, que al día de hoy sigue siendo un crossover entre dos de mis pasiones: la tecnología y la música. Años después, se aparece por mi casa un niño dark, que se presenta como alguien que me quería conocer porque le gustaba lo que hacía. Y realmente fue todo un impacto conocer al que luego sería un amigo y principal aliado musical por 20 años, hasta el presente. Con Pablo (n. de r.: Martínez; según Bersier, “el chico ‘cure’, en ese entonces") iniciamos una sociedad que nos permitió explorar nuestras inquietudes musicales en diversos proyectos. Desde una banda de indie pop algo folk, hasta una banda de psychobilly, pasando por el darkwave. Tiempo después se suma como colaborador un amigo de la infancia de Pablo: el alternativo Fede Amandi, que había emigrado de la cordillera a la costa de pequeño, y en su presente estaba desarrollando su propia exploración musical. (n. de r.: Esquel está situada a pies de la cordillera de los Andes, mientras que Amandi vive en Rawson, sobre la costa del Atlántico). En definitiva, encontrarnos en nuestra vida adulta, con suficiente equipamiento, una buena cantidad de ideas, y tanto más de experiencia y errores acumulados, fue la motivación que dió origen al sello Traum. Que, traducido del alemán, simplemente significa “soñar”, o mejor dicho “el acto de soñar”.

—Traum alberga propuestas muy diversas, como el pop sesentoso de Los Conans, el rock alternativo de Nimbus, y la música electrónica de tu proyecto Abrojo Digital. ¿Cuál es el criterio de selección de los artistas?
—Antes que nada, sin parecer pretenciosos, simplemente anteponemos la originalidad que nos refleja cada artista que editamos. Eso, y la obvia creatividad que conlleva ser originales. Entendemos, y nos interesa profundizar en la idea de música como arte y no como industria. De hecho, no hay intención explícita de ganar dinero con el sello, sino mostrar, dar a conocer: brindar una plataforma donde el que pretende hacer algo original tenga un lugar.

—El concepto de Argumento inválido es muy interesante. ¿Cómo surgió la idea de hacer un compilado de ringtones en 2016?
—La idea nace de un amigo, que es realmente músico: Ignacio Cantú, también del pueblo, pero residente en Córdoba. La idea pareció simple, pero fue una excusa para que cada uno de los que participamos en el proyecto explore diversas herramientas de trabajo. Entonces, Ignacio dio rienda suelta a su creatividad utilizando un sintetizador OP-1 de Teenage Engineering. Aki (n. de r.: proyecto de Amandi) utilizó su Electribe de Korg. Yo me metí a experimentar con un lenguaje de programación para hacer música “live coding”. Y Berbil (n. de r.: proyecto de Martínez) utilizó recursos de su estudio de grabación, Pro Tools, Caustic 3 y otros. Porque él es el verdadero millonario que además de músico es mecenas, y brinda su equipamiento para que artistas pobres puedan desarrollar sus ideas musicales.

—Actualmente, ¿cuántos artistas componen el catálogo? 
—Actualmente, el catálogo lo componen alrededor de 8 artistas. Pero, más que nada, son 11 proyectos distintos.

—Más allá de lo sonoro, ¿hay elementos extramusicales que definen la identidad del sello? Por ejemplo, ¿muestran abiertamente apoyo a alguna causa y/o posición política en particular?
—Como ciudadanos de Esquel, tenemos una postura muy definida frente al avance de la megaminería en el país y la provincia, y se puede decir que abogamos al movimiento “No a la mina”. Particularmente, cada uno tiene sus ideas respecto a posiciones políticas, pero no es algo que explícitamente buscamos reflejar como mensaje en la música que hacemos. Por lo general, eso lo expresamos más como sujetos sociales que somos.

страдания (Pablo Martínez & Pablo Bersier) en vivo. Foto: Mónica Paiva.

—¿Editan en formatos físicos?
—Para aclarar, estamos convencidos que prácticamente el 98% de las personas que escuchan música lo hacen a través de medios digitales, y cada vez más. Respecto a nuestras ediciones, podemos decir que las publicaciones que hacemos en físico son las que resumen toda una idea respecto a lo que desarrolla el artista. Y brindar un formato físico, para nosotros, tiene el valor fetichista que brinda un objeto palpable. La música, el arte, es casi seguro que cualquier interesado la va a escuchar en otro lado, en redes, en Spotify, en un archivo mp3. Es por esto que el primer lanzamiento que hicimos fue en diskette. Es poco probable que alguien en esta época tenga una computadora con disketera; y, así y todo, la calidad de los archivos (por un tema de optimización de espacio al guardarlos) no sería la mejor. Pero, con el diskette venía una clave para acceder a los archivos en alta calidad, para poder ser bajados y luego utilizados en el dispositivo que más gustes. De las ediciones en físico, tenemos el LP de Los Conans que fue publicado en CD, al igual que el disco de Nimbus. Los EP de Iki Cantú y Aki se publicaron en CD-Cards. El EP del proyecto страдания, antes Russian Lolita, fue publicado en diskettes de 3¼. Y los trabajos de Abrojo han sido y van a seguir siendo distribuidos en formatos digitales, virtuales. En un par de casos, mandamos a fabricar los CD con sus respectivas tapas. En otras ocasiones, lo hicimos de manera artesanal: sobre todo las copias de los diskettes de страдания, para lo cual tuvimos que recurrir a una computadora algo antigua.

—¿Qué importancia tiene la estética del sello, en cuanto a las portadas de las producciones y flyers? ¿Qué artistas o diseñadores se encargan de eso?
—Al igual que la estética musical, nos parece sumamente importante cuidar los aspectos estéticos, aunque se hagan de manera artesanal. Han trabajado con nosotros un par de diseñadores y fotógrafos como Florencia Valdez, que hizo la tapa del disco de Ignacio Cantú. Manela Bersier, que diseñó la imagen del disco Argumento Inválido. La fotógrafa Mónica Paiva, que compuso el cuadro fotográfico que ilustra la tapa del disco de Los Conans. Franco Martínez, autor de la tapa del disco de Nimbus. En el último trabajo que editamos, Espresso turn into Carajillo, ilustró la portada la joven Emi Duflós. También contamos con la ayuda y asistencia permanente de la diseñadora gráfica Paula Martínez, y tanto Fede Amandi como yo diseñamos las tapas de nuestros proyectos individuales.

—¿Qué tareas diarias y actividades específicas conlleva el sello? ¿Cuánto tiempo demanda involucrarse en el proyecto?
—No son muchas las tareas diarias, aunque siempre depende de los proyectos en que se estén trabajando. Algunos días pueden ser de 4 a 8 horas de grabación, y otros, prácticamente minutos para responder mails, o realizar mantenimiento de plataformas.

—¿Hay algún circuito o escena en su ciudad que encaje con la propuesta del sello?
—En Esquel no hay circuito. Los eventos del sello que mejor funcionaron a nivel de convocatoria fueron fiestas autogestionadas. Otra cosa es en Rawson y Playa Unión; aunque, la dificultad de encontrar lugares donde la música que editamos pueda disfrutarse es común a todo el país.

—¿Cómo manejan el tema burocrático y legal de la música? ¿Cuál es el arreglo que hacen con los artistas en cuanto a derechos de autor y registro de obra?
—Los artistas son dueños de sus obras una vez cumplidos los plazos de amortización de las ediciones. Pero, casi todas las obras están publicadas bajo licencias Creative Commons, que permiten cierta flexibilidad en plataformas digitales de distribución, sin perder los aspectos legales de la propiedad del material.

«No hay intención explícita de ganar dinero con el sello, sino mostrar, dar a conocer: brindar una plataforma donde el que pretende hacer algo original tenga un lugar».

Traum Records:Pablo Bersier, Federico Amandi y Pablo Martínez. Foto: archivo del sello. 

—¿Cuáles son sus principales canales de venta y distribución de su música, tanto en formato físico como digital? 
—No trabajamos con distribuidores de formatos físicos, fundamentalmente porque nunca nos acercamos a uno. En cuanto a distribuidores en plataformas digitales, utilizamos DistroKid o RouteNote. También ONErpm. Los canales más comunes son nuestra plataforma en Bandcamp, YouTube, Spotify, Apple Music y otras.

—De todas las plataformas musicales digitales existentes, ¿cuál consideran que se adapta mejor al sello, y por qué? 
—Bandcamp es muy buena, pero la mayoría de las personas utilizan Spotify y YouTube. Eso nos llevó a tener que indagar y probar muchas. Actualmente, hay una tendencia de transformar las canciones en “memes” musicales en TikTok; es algo que estamos pensando. Un claro ejemplo de esto es la popularidad que obtuvo la banda rusa Molchat Doma gracias a un posteo en TikTok. Que terminó viralizándose al punto de que uno de sus temas rankeó muy bien en charts de diversos países, siendo esta banda una verdadera desconocida para el común de la gente.

—Además de las ventas del material que editan, ¿tienen otras estrategias de financiamiento?
—No tenemos ningún plan de negocios; por ende, tampoco estrategias de financiamiento planificadas. En un principio, utilizamos las ganancias obtenidas por actuaciones en vivo. Pero, en los últimos cuatro años, cobrar lo justo por un concierto de música más alternativa se fue complicando. De todas formas, siempre depende del proyecto, y nuestros ingresos no dependen de la música. Eso nos brinda una interesante libertad en cuanto a decisiones artísticas que nos place tomar. 

—En lo que va de cuarentena, el sello ya ha publicado dos producciones. ¿Ha surgido algo positivo o alguna estrategia distinta durante la pandemia que puedan compartir?
—Trabajamos en material nuevo todo el tiempo. Casi podríamos decir que fue casualidad de que hayamos publicado dos producciones en estos tiempos de cuarentena. Pero, sin dudas encontramos positivo que hay un público más atento a las redes sociales, y eso nos permitió llegar a más personas. En fin, le damos gracias al aburrimiento y a las malas series de Netflix. 

—¿Qué herramientas o métodos digitales y analógicos utilizan para difundir las novedades?
—Redes sociales y YouTube. Nos dimos cuenta de que nos servía más tener cuentas de Instagram por cada artista o proyecto que una del sello.  En cuanto a Facebook, tenemos una página, pero no es donde ocurren las “cosas nuevas”.


—¿Qué otros sellos nacionales o internacionales tienen de referencia?
—De los sellos internacionales, tenemos de referencia a Factory, Fiction, 4AD. Y de los nacionales, a Frágildiscos, Aerodiscos, Hisopo, y todo lo autogestionado. 

—¿Cómo se llevan con las etiquetas ‘autogestión’ y ‘D.I.Y.’?
—Nos encanta la autogestión. Somos muy amigos del señor “músico autogestión” de Argentina, y en palabras de él podemos decir que, en el país, significa prácticamente dejar tu vida en eso y jamás obtener “comodidad” económica. Distinto puede ser en Europa, incluso en países limítrofes. Es muy larga y compleja la historia; muchas cosas por analizar. Aunque, sin dudas el caso Cromañón fue una bisagra, pero no la razón por la cual es tan complicado poder vivir de la música autogestionada.

—La novedad más reciente del sello es Espresso turn into Carajillo, un álbum colaborativo “ideal para compartir con amigos y café”. ¿Tienen pensado continuar editando discos similares?
—La idea es publicar un par más de ediciones de este tipo. Nos gustan los mixtapes y por ahí viene la cosa. Para "Espresso turn into Carajillo", nos reunimos Pablo Martínez, Ignacio Cantú y yo, con la intención de armar una librería de samples para uso libre. El entusiasmo nos llevó a pensar un disco de beats de lo-fi hip-hop. El proceso fue samplear vinilos viejos con un Winco: a saber, tan estropeado que ponías el disco una vez y ya quedaba inutilizable. La grabación de los samples la llevamos a cinta con un porta-estudio. Luego sí, utilizamos la computadora para hacer el crop de los samples, para al fin, cada uno por su lado, crear los beats usando las herramientas que más cómodas nos quedaran. Por ejemplo, Pablo utilizó su MPC, e incluso con el aparato tocó muchas de las baterías de mis tracks. Luego, juntamos los tracks, y los volvimos a grabar en cintas viejas. Volvimos a digitalizar, y eso es lo que está publicado. Las cintas le dieron una especie de textura sonora muy orgánica.

—¿Cuáles son las cosas positivas y cuáles las no tanto de tener un sello?
—No veo cosas negativas, pero la razón principal es que los integrantes del sello somos amigos más allá de Traum. Coincidimos en gustos musicales, pero principalmente en consumos culturales. Eso ayuda. Como positivas, el simple orgullo de haber logrado un catálogo de música que te gusta con amigos. 

—Finalmente, ¿qué consejos le darías a alguien que quiera fundar un sello? 
—No soy nadie para dar consejos, pero inevitablemente hay que ponerle muchas ganas, y poder administrar bien los egos artísticos.• 
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