ENTREVISTA • VIVA BELGRADO (ES): BELLAVISTA TRANSATLÁNTICA

Viva Belgrado. Foto: Pablo Alzaga.

Aquí estamos, aún flotando en este bucle atemporal que entramos desde principios de año por razones que ya ni queremos leer ni escuchar. Hablemos de antídotos y no de enfermedades. Sin dudas, al arte es una de las pocas “vacunas” a la que recurrimos para no infectarnos de oscuridad. Compartamos y acerquemos tácticas de supervivencia. Al menos, es lo que hoy intentamos hacer desde este lugar como comunicadores. Salimos a buscarla en distintas latitudes cruzando todo horizonte porque siempre hay más allá de la montaña. Así es como cruzamos el atlántico y soplados por la brisa del Mediterráneo pisamos tierras andaluzas, más precisamente en la ciudad de Córdoba, para conversar con Cándido Gálvez, voz y guitarra de Viva Belgrado, cuarteto de post rock/hardcore que completan Álvaro Mérida en batería, Ángel Madueño en bajo y Pedro Ruiz en guitarra. Ahondamos sobre el proyecto, su último trabajo titulado “Bellavista” lanzado en abril de este año, sus experiencias y vivencias a través de este camino. | Por Germán Ponce.


—Ante todo, queremos saludarlos desde este costado del océano y saber en qué momento y situación se encuentra la banda.
—Muchas gracias por el interés en la banda. Familia y amigos estamos todos bien. Al principio fue un poco frustrante que todo lo que ha ocurrido se diera justo en el momento el que tenía que culminar el trabajo que llevábamos preparando con "Bellavista", pero nos lo tomamos con humor y lo retomaremos todo cuando sea seguro. Ahora mismo estamos ensayando con asiduidad e intentando mantenernos creativos.

—Han pasado ocho años de la salida de aquel “Demo 2012” en donde los conocimos y apreciamos una veta cercana al post-rock, pero influenciados claramente en espíritu del hardcore. ¿Cómo podrían definir la impronta de Viva Belgrado con el transcurso del tiempo?
—Cuando empezamos definitivamente había una influencia muy clara del post-rock. En aquel momento Toundra marcaron una época en España y todos estábamos fascinados con ellos. Sin embargo con el tiempo creo que intentamos hacer canciones cada vez más cortas y concisas, en oposición a lo que la mayoría de bandas de post-rock estaban haciendo, al menos tiempo que darle más importancia a la voz. A nivel lírico creo que nos está ocurriendo algo similar, tendemos cada vez a acotar más la temática de cada canción y a ser más claros y concisos.

—Entre quienes seguimos de cerca su carrera, consideramos que “Flores, Carne” (2014) es uno de los discos más importantes del post hardcore europeo de los últimos tiempos, a la altura de trabajos como “Quiet, Pull The Strings!” de Suis La Lune. ¿Qué opinión les merece en la trascendencia de este trabajo en la carrera de VB?
—Gracias, es muy halagador leer algo así pero la verdad es que yo no lo siento así. Creo que bandas como Suis La Lune o Daïtro, aunque por supuesto bebía de sus referentes, crearon algo nuevo de donde muchas otras bandas hemos bebido. Es decir, yo siento que nosotros cogimos un testigo y seguimos un camino que ya estaba abierto. Pero de todas formas, fue el disco que sin duda marcó un antes y un después en Viva. Me sorprende que a día de hoy sigan volando las copias en vinilo de ese disco cuando lo reeditamos.

Portada "Bellavista". Arte: Handshake

—¿Qué tan importante fue la aparición de Tokio Júpiter Records como sello editor? ¿Qué formato físico les agrada o utilizan más? 
—Nos hizo darnos cuenta de que lo que hacíamos tenía un valor y había gente verdaderamente interesada en ello. Nos subió mucho la autoestima. Además, fue particularmente motivo de alegría porque yo estoy enamorado de Tokio y he podido aprovechar mis visitas para conocer la escena allí de la mano de Kimi. Sobre el formato, la verdad es que hace mucho tiempo que no compro un CD. Sí compró vinilo, pero más por apoyar a la banda que por el uso que le doy. La mayoría de la música la escucho desde el móvil o el ordenador.

—Sin dudas, una de las bases de su gestión es la del tour. ¿Imaginaron alguna vez que sus canciones serian gritadas en países como Japón, Rusia o México? ¿Cuáles son las cosas positivas y cuales las negativas de girar en banda?
—Yo siempre había tenido la ambición de girar desde que empecé a tocar. Siempre he estado obsesionado con viajar y hacerlo con la excusa de las canciones se me hace perfecto. Además, la manera en la que conoces los lugares alrededor de una escena es muy diferente a conocerlos como turista. Pero la verdad es que haber podido hacerlo en Japón, Rusia o México es algo que todavía me sorprende y que no dejo de pensar en repetir. Para mí lo más peligroso de estar mucho tiempo girando es que te hace vivir desconectado de la realidad. Entras en un bucle de tocar-dormir-conducir en el que yo me siento muy cómodo y volver a casa siempre se convierte en un jarro de agua fría.

—Continuando ese hilo, ustedes pertenecen a la región andaluza (Andalucía, España), más precisamente en Córdoba. ¿En que aspectos los beneficia o perjudica no residir en grandes urbes como Madrid o Barcelona? ¿Cómo ven a la escena en su región?
—Yo siempre he dicho que nos habría ido mejor en una ciudad como Madrid o Barcelona. Es verdad que Internet nos ha acercado a todos, pero al final la mayoría de recursos, las personas con las que relacionarte para hacer más cosas, las influencias culturales, etc., están allí. No obstante, creo que Córdoba nos ha ayudado a no sentirnos parte del todo de ningún sitio y ser muy autónomos como banda. La escena aquí es muy residual y casi inexistente. De hecho tenemos la sensación de que cada vez los locales de ensayo están más vacíos.

—Desde el principio, se destacaron por ser una banda muy preocupada en la producción de sus trabajos, logrando una calidad instrumental realmente poderosa. ¿De qué manera abordan la composición de las piezas musicales? ¿Existen otras bandas o producciones de las que tomen referencia?
—Creo que las influencias más evidentes son bandas como Envy, Touché Amoré, La Dispute, Daïtro o Lisabö, aunque quizás en el último disco sí nos hemos abierto más a otros registros. En general, nos gusta que las estructuras sean progresivas, es decir, que no sigan un patrón estrofa-estribillo-estrofa-estribillo, aunque también nos gustaría experimentar más con eso en el futuro. Sobre la composición, normalmente alguien trae una pequeña idea de casa e improvisamos sobre ella en el local. Después vamos cribando y dándole más vueltas en casa hasta que sentimos que la canción se sostiene por sí sola.

«(Flores Carne) fue el disco que sin duda marcó un antes y un después en Viva. Me sorprende que a día de hoy sigan volando las copias en vinilo de ese disco cuando lo reeditamos».

Viva Belgrado en vivo. Foto: Paola Baltazar.

—En “Ulises” (2016), se reafirma más un recurso como el “spoken word” para crear matices entre este y los alaridos. ¿Qué cantantes han influenciado en tu estilo vocal? ¿En que aspectos sentiste que has progresado?
—Creo que mis referentes más obvios son Jordan Dreyer de La Dispute y Aurélien de Daïtro. De hecho, cuando no tenía ni idea de cómo gritar me iba al local de ensayo a cantar sobre las canciones de Daïtro e intentar imitar su voz. Con el tiempo he ido fijándome en otros cantantes y sobre todo intentando potenciar rasgos que ya consideraba como míos.

—El 30 de abril de este año conoce la luz “Bellavista”, su tercer larga duración, el cual recibió una gran repercusión. Sus discos evolucionaron de acuerdo al crecimiento de ustedes y se les nota con otra madurez y templanza. ¿Están de acuerdo con esta opinión? ¿Les parece un trabajo que represente una nueva etapa en la banda?
—Realmente no hacemos los discos con este tipo de cuestiones en mente. Siempre lo digo: hacemos el mejor disco que somos capaces con los riffs que nos salen y el deadline que manejamos. Lo que ocurre es que con el tiempo nos van dando diferentes neurosis y nos obsesionamos con otras cosas, sobre todo porque no nos sentimos cómodos repitiendo la misma fórmula una y otra vez.

—“Una soga”, canción que abre este trabajo, es una oda a la insatisfacción, pero también un sinceramiento hacia las falsas expectativas que proyectan en nosotros. ¿Sintieron en algún momento que, desde afuera, existió una proyección típica de la búsqueda de ídolos?
—No, no somos una banda tan grande. Pero a veces sí que te llegan comentarios o lees cosas por redes sociales que te hacen ver que la gente no conoce del todo bien lo que hay detrás de una banda. Creo que el escenario crea una ilusión que confunde a algunas personas, sobre todo las más jóvenes.

—Desde la portada, hasta el concepto de desencanto que expresa “Bellavista” hay un trabajo muy cuidado y con una intención clara. ¿Qué lugar de importancia le merece al arte en la impronta de la banda? ¿Cómo fue la edición de la portada y la colaboración de Handshake (N. de R.: estudio gráfico de Valencia, España) en la misma?
—Hasta ahora siempre nos habíamos encargado nosotros de hacer las portadas, pero sentíamos que les faltaba algo, sobre todo a las ediciones físicas. Rubén de Handshake es buen amigo nuestro y hemos trabajado con él varios vídeos, así que se lo propusimos y acabamos muy contentos. Les dimos la premisa de que queríamos hacer algo alrededor de un arco iris y ellos plantearon la construcción de una estructura de madera para intervenir diferentes espacios naturales.

Artwork de "Bellavista" por Handshake. Foto: Izkander Fernandez.

—Una vez más nos encontramos con una trabajo de producción de alto nivel sonoro, y también otras rítmicas menos disonantes en canciones como “Más triste que Shinji Ikari” que navega por matices como el chill-hop o “Lindavista”, mi preferida, la cual es de esas canciones que cargan con un aura más melódico, ¿A qué se debe está búsqueda? ¿Qué sonidos o artistas están oyendo en la actualidad?
—Siempre intentamos hacer hincapié en que los tracklists tengan dinámica y no se hagan repetitivos, por eso intentamos incluir diferentes registros dentro de cada álbum. Yo llevo unos días escuchando en bucle el nuevo de Phoebe Bridgers y el último de King Krule.

—Tuvieron que cancelar la gira de presentación de “Bellavista”. ¿Cómo les afecto esta situación excepcional que estamos viviendo en lo artístico? ¿Cuánto hay de cierto de que estaba en sus planes visitar Sudamérica?
—Teníamos atados unos cuantos conciertos en enero de 2021 en Perú, Chile y Argentina, pero hemos tenido que moverlo todo hasta nuevo aviso. Con suerte podremos retomarlo en el futuro. La verdad es que teníamos muchas ganas, cuando estuvimos en México, Guatemala, Colombia y Costa Rica el año pasado fue increíble.

—¿Qué lugar ocupa el “hazlo tú mismo” en la ideología de Viva Belgrado?
—Creo que forma parte de nuestro ADN. Aunque es verdad que los últimos años hemos estado trabajando con Aloud Music, que nos ayudan con los conciertos y la edición en físico, seguimos vinculados a Walking Is Still Honest y seguimos teniendo el control sobre todas las decisiones que rodean a la banda.

—Para ir finalizando, queremos agradecerles por su tiempo y su buena predisposición. ¿Les gustaría dejarle algún mensaje a nuestros lectores y seguidores de Viva Belgrado?
—Muchas gracias por el interés en la banda, ojalá nos veamos pronto. 
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