ENTREVISTA • MINICOMPONENTE: DRONE TENUE & ESPIRITUAL

 

Foto: Maria Kazar.

Contactamos a Paula Lila aka Minicomponente para charlar sobre "Tenue", su reciente álbum editado por Fuego Amigo Discos, además de ahondar en sus inicios, discografía, el "drone pop", su activismo, proyectos paralelos, novedades y próximos planes. Por Leandro N


—Para comenzar, me gustaría recorrer un poco tu historia y vínculo con la música. ¿Cuál fue el contexto y artistas que te acercaron a tomar un instrumento por primera vez y crear tu propia música? 
—Por lo que recuerdo siempre tuve un vínculo con la música. Mi papá es folclorista, toca instrumentos de cuerda y de viento. Se juntaban a ensayar en mi casa y yo estaba siempre por ahí, metiendo coros. Entonces mi primera música fue esa, pero también el pop anglosajón, el ambient japonés y griego, la chanson francesa y lo que había en la radio. Después me regalaron un Casio SA11 y fue hermoso, me encantaba, pasaba horas con los sonidos. Como a los ocho años tomé la guitarra, aprendí “Michelle” de los Beatles, el tema que le pedí a mi papá que me enseñara. Fui aprendiendo los acordes y como a los 12 hice mi primera canción.

—¿Cuáles fueron tus primeros proyectos musicales y qué instrumentos tocabas en éstos?
—Yo vengo del punk, esa fue mi fundación. Tenía bandas en las que componía, tocaba la guitarra eléctrica y cantaba. Después de la etapa punk formé mi primer proyecto electrónico, onda “idm pop” llamado Todo es Bello, junto a Iszen, un dj y productor. Yo componía y cantaba y él producía.

—Leí que tenés una formación académica en sonido, ¿ese fue el disparador para definir tu camino musical o al revés? ¿Cuánto de conocimiento "formal" y cuánto de autodidacta y experimentación hay en tu música?
—Ya venía tomando clases particulares de canto y guitarra. A los 18 me hablaron de la carrera de técnica en sonido en la UNLa, que sigue siendo la única opción pública para sonidistas. Me gustó esta variante que vi como más tecnológica y con la posibilidad de ahondar en el sonido como fenómeno físico y psíquico, una concepción que me sigue cautivando. En ese sentido de acercamiento a lo sonoro, el haber empezado a estudiar sí cambió mucho mi forma de crear y componer. Me permitió sumergirme en el fenómeno desde adentro, desde la morfología, desde lo no musical, y comenzar a desarrollar mi experiencia en lo que ahora conocemos como "arte sonoro". También a partir de allí pude conocer un submundo nuevo, el de “les nerds del sonido”, gente genial, bastante antisocial y muy preocupada por cosas técnicas donde de inmediato me sentí a gusto. Pero a nivel musical, de teoría y composición sí soy más autodidacta y experimentadora.

—¿Cuándo y dónde surge el nombre Minicomponente? ¿Cuál fue la idea inicial, conceptual, en cuanto a lo estético y sonoro?
—Surgió en el 2007 en una de esas fiestas de cata de marihuana, donde la onda es probar varios tipos. Había un minicomponente en un rincón y una pila de CDs de reggae roots y dub. Después de un par de horas yo ya no podía más de ritmos jamaicanos, estábamos sentadxs muy fumadxs con un amigo y charlando de mi nuevo proyecto musical dijimos "mirá, un minicomponente, qué buen nombre, mini componente, un componente chiquito (risas)", y quedó. Me gustó porque además de ser un aparato vintage y low fi, también incluía una variante esotérica, ser un "pequeño componente" de un astral sonoro; para mí la música tiene un gran componente espiritual, que es lo que trato de desarrollar. 

 "Para mí la música tiene un gran componente espiritual, que es lo que trato de desarrollar". 

Foto: Maria Kazar.

—Me gustaría que, a modo de línea de tiempo, podamos repasar y mencionar en algunos conceptos, pensamientos, particularidades de cada álbum editado hasta la fecha. 
"Pierde el Ritmo" (autoedición, 2008): éste reúne mis primeras canciones. Como todavía no tenía un buen micrófono, iba a home studios de amigos a grabar voces y mezclar. Fue muy lindo ese proceso nómade. El arte de tapa lo hizo Danidan y en la versión física lo tenías que desarmar para poder leer las letras. Suena tonto, pero para mí era importante ofrecer esta perspectiva de pop extraño, quebradizo, con otro nivel de lectura, que no era una cosita pre digerida; aunque en ese momento no conocía el concepto de ‘experimental’. "Lovely Mal" (Laptra, 2010): este EP lo grabé antes de salir de viaje con mi entonces novio David. Nos íbamos por tiempo indefinido al Norte, a Bolivia y Perú y poco antes fuimos a grabar 3 temas a lo de mi amigo Bruno. David grabó bajo y coros y me sacó las fotos de tapa; yo compuse, hice la producción electrónica y grabé guitarras y voces. El disco lo publicó Laptra cuando ya estábamos en Tucumán. Representa toda esa etapa de no saber qué iba a pasar, pura aventura, y un poco más de ahondar en el concepto de pop experimental. "En Berli" (autoedición, 2014): en los cuatro años entre un disco y otro pasaron demasiadas cosas. Al regreso del viaje, nos hicimos veganes y pusimos una tienda de comida orgánica en Adrogué; luego, la muerte de mi novio y su duelo me hicieron replantear toda mi vida. Pensé que no iba a poder seguir con la música ni volver a tocar en vivo. Pero tras unos meses, por la noche, a solas en la casa donde vivía momentáneamente, volví a grabar en una portaestudio muy modesta. Temas instrumentales, cortos y sencillos, que me hacían muy bien. Era un ejercicio de supervivencia. Esos son los temitas de este EP. Recuerdo esa etapa como la más solitaria que viví, hasta que conocí a Wil, el papá de mi hijo. "Asuntos Extranhos" (Jacobino Discos, 2015): quedé embarazada en un momento bisagra en que continuaba doliente pero necesitaba aferrarme a la vida. Decidí componer durante el embarazo melodías que luego se las iba a tocar a mi bebé. Una especie de experimento de escucha intra uterina, que fue muy hermoso. Cuando los bebés se reencuentran con sonidos que escuchaban habitualmente en el útero, sucede un proceso que los calma, iniciando un recuerdo reconfortante. El sonido activa circuitos cerebrales muy importantes, relacionados con la secreción de químicos que producen sensaciones de bienestar, y también ordena las vibraciones que componen mecánicamente el sonido, con las que componen la materia. Por eso digo que existe una relación fundamental entre sonido y recuerdo y que en la cualidad espectral, intangible del sonido está su intenso poder evocativo y mágico. "Lo Dócil" (YQY, 2016): este es mi disco más pop a la fecha, junto con el primero. Estaba muy de a poco saliendo de la burbuja del puerperio y quise hacer canciones que se pudieran escuchar de noche, con amigues, en las fechas a las que me gustaba ir. "In tu" (También, 2018): fue el disco de la despedida, en el que terminé de elaborar el duelo. Para mí fue necesario y realizado con mucha tranquilidad y ternura, conectando con recuerdos y emociones muy valiosos, y también con cosas que aprendí de la experiencia y que quería compartir con otres.

—Se nota que hay cierta predilección por instrumentos analógicos y una atmósfera lo-fi, ¿coincidís con esto? ¿Cómo te gusta definir tu estilo hoy?
—Para mí al margen de los aparatos que uso, tengo un estilo al que me gusta llamar ‘drone pop’, porque está en un espacio intermedio entre la música más meditativa y abstracta, esotérica por así decirlo, y signos que son más comunes en la música pop. Una música que se mueve cómodamente entre las profundidades y la superficie.

—En el álbum "In Tu" contás algo así como que rodea el sentimiento de la pérdida de una persona muy querida para vos. ¿Qué sucedió para "Tenue"? ¿Cuál era tu estado anímico, emocional, a la hora de componer?
—En "Tenue" estábamos en cuarentena total, se me había roto la compu con la que produzco y en la desesperación me puse a arreglar una PC del 2005 que tenía desarmada, logré ponerla a punto para grabar, no sé cómo. Hice el disco en dos semanas, en el encierro, mi estado creativo ideal. Las emociones retratadas son muchas: ofuscada, impotente, asustada, apasionada, rebelde, irónica, triste, introvertida. Como esos memes donde tenés que elegir qué número de Nana Fine sos.

—El álbum fue masterizado por Juan José Calarco, reconocido artista sonoro y miembro de Impulsive Habitat, sello que se dedica a difundir un género muy específico como el field recording. ¿Cómo surge esta comunión con él? ¿Utilizás el field recording como recurso?
—Con Juan tenemos un vínculo cercano, un diálogo fluido. Tiene buen gusto y desde siempre me alentó con Minicomponente. Me encanta su oído para el detalle y pensé que era la persona idónea para darle el toque final al disco. Además, tenemos un acercamiento parecido al arte. Eso genera que aunque hagamos músicas distintas, hayamos formado algo así como ‘nuestro ambiente’ donde se juntan artistas de ondas muy diversas. Su uso del field recording me influyó en mis proyectos paralelos, Lota o Paula Lila, donde realmente voy a samplear a lugares que tienen una carga cultural o étnica específica. 
 
"Hice el disco en dos semanas, en el encierro, 
mi estado creativo ideal".


—En la presentación de "Tenue" vía streaming hubo diversos climas: arrancó en clave ambient, luego sumaste un bajista para comenzar canciones con minimalismo y sensibilidad electro pop y sobre el final, beats bailables. ¿Coincidís con esta apreciación? ¿Son éstos los condimentos que hacen a Minicomponente? 
—Sí, tal cual. La idea del show era el romance misterioso al estilo Twin Peaks. Y siento que fue un recorrido fiel de lo que hay en mis discos y de mi gusto por explorar los caminos del ‘drone pop’.

—¿Cuál fue tu set up para esta presentación? ¿Tenés uno fijo o vas cambiando según las circunstancias?
—Va cambiando. Esta vez tenía la groovebox MC 303 y un live set armado con tres o cuatro VSTs “strings”, un looper y un drum rack. Además, la voz pasada por EQ, chorus, reverb y compresor, y el bajo. En otras ocasiones más chiquitas he tocado con teclado casio, delay, un sampler. Me gusta armar algo específico para cada ocasión.

—En una reciente entrevista que hiciste con Boombox, transmitida por Indie Go Radio por la presentación de "Tenue", contabas que en la portada del compilado "Sub Rosa" aparecen personas que te acompañaron durante todo estos años en Minicomponente. Con respecto a esto, ¿lo ves como un proyecto en solitario que suma colaboradorxs, como una banda "itinerante", como un híbrido? ¿Lo ves como un proyecto perdurable en el tiempo o puede mutar hacia otras formatos, estilos, estética, etc.?
—Sonoramente ha mutado mucho pero creo que va a seguir en el camino del pop ambiental, experimental, amniótico. Es más que nada un proyecto personal, eso me permite moverme libremente, aunque a veces me gusta sumar músicxs, en ocasiones especiales. Ahora estoy colaborando con artistas que hacen environments en 3D. Hicimos una pieza con Giselle Angeles, artista visual limeña radicada en Nueva York, que explora el concepto de drone pop llevado a la imagen, generando formas fluidas que van mutando entre lo caótico y un orden más profundo que se llama “Flux”. A la par estoy trabajando en el videoclip de “Contacto”, uno de los singles de "Tenue", junto a la artista Sofía Benetti. Se trata de un corto 3D que cuenta una historia de amor situada en un futuro distópico, e indaga sobre temas que nos interesan. Por ejemplo, las verdades arquetípicas latentes en los símbolos del I Ching y la astrología, y la idea de la relación amorosa en su función criptoteológica.

—En esa misma entrevista, también contabas que te sentías pionera en salir a tocar sola, allá por 2007. ¿Te sentís una activista de la causa feminismo y del lugar de la mujer y disidencias en los escenarios?
—Definitivamente creo que tenemos que reclamar esos espacios en la cultura, pero de la mano de otras reivindicaciones, como la legalización del aborto seguro y gratuito y la lucha contra la precarización laboral que sufrimos les artistas, sobre todo mujeres y personas trans y no binarias. Creo que hay que organizarse contra las burocracias que atomizan los sindicatos de músicxs y artistas escénicxs, y esa lucha nos va a conducir a un panorama mucho más equitativo de forma real. Porque, por ejemplo, de nada sirve manifestarse en favor del lenguaje inclusivo si no te importa la ley de inclusión laboral trans, o si apoyás a espacios políticos que, en la cancha, votan en contra. Creo en un feminismo con perspectiva de clase. 

—¿Qué proyectos musicales o extramusicales de mujeres y disidencias nos podes recomendar?
—Proyectos buenos hay un montón, me gustaría recomendar aquellos que me parecen realmente interesantes. Amanitx (Margo Sol) que es una artista electrónica pionera en el under local, construye sus aparatos y tiene un flash psicotrónico telúrico que me gusta. P U S (Camo), es re talentoso y tiene una sensibilidad muy especial, apta tanto para un baño de burbujas con hadas como para una orgía BDSM en un antro. Me encantan los paisajes sonoros de Verónica Cerrotta; muy hábil, muy sensible. También me gustan Slowfoam (de EEUU), Lia Nadja (Chile) y Lauri Fire (Córdoba). Fuera de la música, me gusta el trabajo de Sofi Benetti, la artista 3D que mencionaba antes, y la literatura de Tilsa Otta, que siempre me pone de buen humor. Recomiendo a RMS (Red de Mujeres en el Sonido) llevada adelante por personas súper comprometidas y técnicamente muy capaces. También me gustaría mencionar al Frente de Artistas que tiene mayoría de mujeres, donde nos organizamos en defensa de los derechos de lxs trabajadores de la cultura.

"De nada sirve manifestarse en favor del lenguaje inclusivo si no te importa la ley de inclusión laboral trans, o si apoyás a espacios políticos que, en la cancha, votan en contra. Creo en un feminismo con perspectiva de clase".

Foto: Sergio Loto.

—¿Hubo o hay proyectos paralelos relacionados que ayuden a nutrir, sostener, económica o artísticamente a Minicomponente?
—En este momento hay dos proyectos paralelos que me ocupan, con los que me sostengo a nivel material. Uno es mi trabajo de astróloga védica, Lilastrología, que es muy nutritivo y me encanta, me da la oportunidad de explorar un corpus místico y matemático que llevo estudiando ocho años y verlo en acción en la vida real. Luego, Tallerfoc, mi modesta imprenta risográfica, que edita libros de artista, zines y manifiestos políticos. También Feria Chispa, la feria gráfica de zona sur que llevo adelante junto a dos amigas y que me nutre mucho artísticamente.

—Tuviste la posibilidad de viajar a otros países y ciudades, ¿qué diferencias y similitudes observaste en sus "escenas" con respecto a la local?
—De Lima puedo decir que, cuando viví allá en 2010 había unas bandas alucinantes que antes de tocar en vivo se pasaban 3 años ensayando; cuando finalmente tocaban, la rompían mal. Al lado de ellos, nosotrxs somos re caraduras; nuestra performance era casi un chiste, pero les gustaba, decían “qué frescura!”. Excelente calidad musical; Perú ha sido históricamente un gran semillero de música increíble y para mí la cuna latinoamericana del noise, del arte sonoro y del punk. De Santiago de Chile afirmo su potencia para la canción, son geniales; pero cuando estuve noté un poco de autorepresión. Como que la gente no quería salir de su cajita, si bailabas libremente te miraban raro, etc. Fue previo al estallido social, afortunadamente podremos hablar de un cambio cultural en los años venideros. De Bogotá sólo recuerdo la intensidad sonora; era un bombardeo constante de estímulos. Mucha gente con volcanes interiores a punto de estallar y drogas y alcohol fluyendo libremente; fue heavy. Toqué en una fecha noise extrema, muy narcótica. De Montevideo me llevo un recuerdo muy apacible; ese aire de pueblo chico que tiene y que nos cautiva tanto. Mucha amistad, una cosa re linda; muy buenos cantautores, con mucha lírica y mucha imaginación. Toqué en el Cabildo histórico, entre muebles coloniales, con una acústica muy loca; fue hermoso.

—En estos nuevos tiempos o "nueva normalidad", ¿cómo crees que se resignifica el rol del artista, con respecto a formas de comunicarse, vincularse con otrxs, con su público, el valor de su trabajo, entre otras?
—Me resisto a incorporar la noción de nueva normalidad; me parece fea, pero también pienso que tenemos que recuperar nuestros espacios de intercambio fuera de la pantalla. Creo que ahora se abre un panorama donde como trabajadorxs de la cultura vamos a tener que pensar en protocolos de salubridad propios que nos permitan volver al ruedo con los recaudos necesarios. Hay muchos trabajos que van a seguir en modalidad tele; también hay que pensar en cómo resolver la precarización, porque hay una reforma laboral ‘de facto’ que se está implementando con la excusa de la pandemia. Y como artistas, es importante mantener el optimismo. Pensar en que nuestra obra dialogue también con el entorno, recordar que sin los demás no es posible hacer mucho. Adoptar formas de vida que sean menos dañinas. Básicamente esforzarnos por romper con el individualismo que es parte de esa concepción de que hay ‘genios’, idea que le hace mucho mal al arte.

—Muchas gracias Paula por tu tiempo y predisposición, ¿algún mensaje final o algo que quieras decir que no pregunté?
—Muchas gracias a vos!  
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