REVIEW | EL GORDO - HOMENAJE STONER AL FLACO SPINETTA (VVAA)


Primero, sorpresa e intriga. Después, ansiedad. Luego, un gran sentimiento de gratitud. Luis Alberto Spinetta es un personaje muy especial dentro de la música argentina, un artista conocido por todos como uno de los pocos que logran escaparle al estilo, al sello y a las etiquetas. Y a pesar de no haber tenido la exposición comercial que tuvieron otros argentinos en Latinoamérica, su obra es conocida en todo el mundo y reconocida por enormes artistas del pasado y presente. Y da alegría ver que bandas de Perú, Venezuela, Uruguay, y hasta de España, se hayan prendido a esta movida.

Amado y adorado por muchos, a través de su extensísima trayectoria, pasó por casi todos los géneros posibles, desde el “rock pesado” hasta el tecno, pasando por el pop, folk, el jazz-rock, desde la piedra fundacional de Almendra hasta su último disco solista, no dejó lugar por transitar, siempre abriendo cabezas, no como misión, sino porque él lo necesitaba. Y nunca mirando atrás, excepto por ese último gesto-despedida que fue el concierto de las Bandas Eternas. Y claro, siempre siendo fiel a él mismo. Luego de su desaparición física su figura tomó nuevas dimensiones. Aquellos discos de sus distintos y tan diversos proyectos empezaron a tener llegada a un nuevo público que no estaba en su radar, como así también fue tributado y homenajeado un sinfín de veces por una extensa lista de artistas. Año tras año podemos ver ese tipo de conciertos, organizados por algunos de sus ex compañeros de ruta, como así también homenajes desde la escena emergente local, entre presentaciones más modestas y superproducciones discográficas.

En este último ítem es donde nos detenemos, a desmenuzar una producción que no trata de acercarle (ni al público ya identificado con el Flaco, ni a nuevas generaciones) más homenajes donde la réplica trata de estar a la orden del día, sino que hay una búsqueda de llevar su obra hacia nuevos horizontes. La exploración fue algo que siempre estuvo presente en su carrera y hasta en un momento, llegó a declarar que seguir estructuras es una especie de equivocación, enfatizando que se debieran crear nuevas estructuras. Es quizás a partir de estas palabras, más lo que su música supo demostrar con creces, lo que empujó a lo que hoy conocemos como “El Gordo”. Concebido entre una de esas tantas charlas que en Hurlingham suele escucharse, esas que no solo pueden quedar en palabras.

Es así como Juan Escalante empezó a diagramar lo que quizás era un hueco entre todos estos tributos: un homenaje a la obra de Luis Alberto Spinetta, pero reversionado a través del stoner rock. Hubo muchos homenajes antes, y quizá haya más, pero ninguno hubo de este tipo. Que un género específico le haga un homenaje es toda una novedad. Es sabida la admiración que le tienen muchos dentro del ambiente stoner, pero de ahí a este regalo, hay todo un gesto de esfuerzo, ganas y amor por lo que se hace. Y de paso tenemos la oportunidad de conocer bandas, y revisitar temas que en algunos casos escuchamos miles de veces, pero ahora se les da una nueva vuelta para redescubrirlos. Fue el mismo Sergio Marchi quien dio a entender que Spinetta incursionó en este estilo sin (quizás) saberlo, como fueron algunos de sus proyectos: Pescado Rabioso o Los Socios del Desierto, entre otros. De tal premisa debería entenderse esto como un homenaje y no un tributo, dado que esta especie de reconocimiento a su obra, tiene una marcada misión: la de enfatizar en ese núcleo cubierto de pesadez y psicodelia que caracteriza ese estilo.

“El Gordo” es un proyecto que nació en un barrio de Buenos Aires hasta embarcarse y crecer por toda Latinoamérica y España. Es así que bandas como Búho Ciego, Alma Galaxia, Experiencia Tibetana, Ancestral Humano, Monte Palomar, Moreno y Súper Quercus representaron a la escena argentina, mientras que Cadáver Exquisito se sumaba desde Uruguay, El Jefazo desde Perú, Solfuria desde Venezuela y Copper Age desde España.



Lo primero que llama la atención es la elección de los temas. Habiendo algunos temas que podrían haber sido cantados (“La Luz Te Fue”, “¡Hola, Pequeño Ser!”, “Agnus Dei”, “El Jardinero [temprano amaneció]”, “San Cristóforo”, por mencionar algunas que tranquilamente podrían haber estado), en cambio nos encontramos con algunos que no eran candidatos fijos, y es quizás ahí donde se descubren cosas que en la versión original no se encontraban, o al menos no tan explícitas. Justamente uno de los momentos cumbre del compilado llega con la versión de “Vete de Mí Cuervo negro” por parte de Almagalaxia. Alejándose de aquella versión amena que Almendra nos acostumbró, la banda de Hurlingham muestra su otra cara. Con la incorporación del ya conocido Ariel Solito y con la participación de Gustavo Saso en voz, nos remite a los paisajes que ya son un sello del estilo: ese comienzo pintando imágenes de rutas desérticas, pasando a través de climas fuertes, crudos y distorsionados. Mientras que Ancestral Humano optó llevar la delicadeza que representa “Perdonado” de Invisible, a la fuerza que identifica a la banda. Una versión pesada que logra desenvolverse entre reminiscencias de la obra del trío y la contundencia que el sonido de la banda logra.

Sorprenden también dos casos que decidieron dejar la lírica de lado y ofrecen tremendas y humeantes versiones instrumentales. Los argentinos Búho Ciego que abren el disco con una impresionante “Suspensión” de Invisible, que en ningún momento nos hace sentir que a este reconocido tema de Invisible le faltase la voz. Sin dar respiro, el pulso de la batería marca aquellos tramos que el bajo y la guitarra saben ocupar, nunca saliendo del estilo, pero dejando en claro que lo progresivo no tiene nada que envidiarles. Con un imponente solo de batería en el final, el camino quedaba allanado para lo que está por venir. También los geniales El Jefazo haciendo “Cheques” de Los Socios del Desierto, al igual que Búho Ciego, el campo donde se desenvuelven es el instrumental, pero esta vez parece ir hacia otros lados donde Los Socios del Desierto no fueron. Entre la fuerza, las modulaciones y las oscilaciones que se hacen presentes, se percibe una sensación densa que nos atrapa hasta llevarnos a un solo de guitarra que logra erizarnos la piel. Ambas bandas derriten todo parlante que se les anime.

Esta compilación también cuenta con voces femeninas. Los rosarinos Monte Palomar haciendo una tremenda versión del clasiquísimo “Post-Crucifixión”, que baja velocidad stoneándola a full y entendiendo que un tema tan icónico puede volverse nuevo una vez más. Lograron sellarle otra impronta al aclamado tema de Pescado Rabioso, única, pero a la vez reconocible. La densidad que se siente durante el tema, su riff que nos remite al que todos conocemos y tarareamos, pero sabiendo que ésta en particular le pertenece a su propio sello característico. De Venezuela llega el otro toque femenino del disco con Solfuria que reversionan la grandiosa “Águila de Trueno” del disco "Kamikaze", en donde el stoner se pierde completamente, con la experimentación como bandera, ambas integrantes logran meternos desde un principio dentro de un momento relajante, hasta llegar a un clímax, quedando algo muy experimental, para oídos muy abiertos.

Se entiende la inclusión de dos temas cuya autoría es de Pappo, pero que pertenecen al primer disco solista de Spinetta de 1972, porque la mala leche del sello original lo editó con “errores” muy convenientes para hacerlo pasar confusamente como un nuevo disco de Almendra, y poniendo en los créditos a Spinetta como autor de todos los temas. Igual es como que lo fueran, así quedaron en ese disco tan volado y disparador, luego reeditado de manera más acertada como “Spinettalandia y sus Amigos”. Tenemos acá tremendas versiones de los queridos Cadáver Exquisito con “Era de Tontos”, para variar con una potencia impresionante, como una especie de fórmula optaron por sumar más pesadez al ya denso ambiente que se impone en el tema original. Del otro lado del charco la obra Spinneteana llegó, se transformó y aparece desde perspectivas más oscuras. Y “El Gordo” es un proyecto que logró atravesar cualquier tipo de fronteras, no solo entre países vecinos, sino entre continentes. Es así como Copper Age llega desde Murcia, España, para dejar registro a una consistente versión de “Castillo de Piedra”, otro de los momentos que los europeos demuestran como el lenguaje pesado y psicodélico sobrevuela los mares.

Otras muy buenas versiones son las de “Bosnia” en las que los Moreno bajan la intensidad dramática del original pero subiendo en distorsión y redondez, y logran pintar otro tipo de paisajes y momentos dentro de un mismo tema. La complejidad que tenían Los Socios del Desierto no fue un obstáculo y decidieron sumar nuevos tipos de tensiones a su versión, para llegar a una identidad propia. Y “Ana No Duerme”, por los cordobeses Súper Quercus, cercana más a la versión del disco “En Vivo en Obras”, con potencia y garra, hacen que un tema de 1969 suene moderno, actual, con excelentes voces y armonías. Y para el final, con la rendición pantanosa, extra large y grave hasta lo más posible, oscuridad y densidad se hacen piel con la versión de “Serpiente Viaja Por la Sal”, que los Experiencia Tibetana al igual que otras versiones optaron por distanciarse de la original, llevando al clásico de Pescado Rabioso hacia un ambiente con más crudeza, tratando de romper con el tiempo y espacio que propone la versión que todos conocemos, una real experiencia doom-stoner de antología.

En conclusión, "El Gordo" es un hermoso regalo de músicos homenajeando a otro músico, como influencia y faro que mostró tantas veces diferentes lugares y que con sus letras nos hizo viajar como casi nadie acá. “El Gordo” es un disco (aunque no esté en forma física, lo es), que se escucha de principio a fin con mucho placer, y lo mejor es que no hace falta ser seguidor, conocedor o fanático del Flaco para disfrutarlo. Incluso si no gusta o no se conocen salvo los “hits” (si es que se puede hablar de “hits” con Spinetta, y acá no están ninguno de esos), las versiones elegidas dan una vuelta de tuerca, y pueden ser una buena entrada para descubrir los originales si nunca les pegaste una oída. Un “gracias totales” al excelente arte de tapa de Jésica Dolenz, y a la realización total de Juan Pablo Escalante que desde la “República de Hurlingham” craneó todo esto. El Hombre de Luz seguramente estará contento.-

▶️ Reseña: Fernando Diéguez - Walter Fernández.
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