ENTREVISTA | RANCHO APARTE: AGITADORXS EN TIEMPOS DE PANDEMIA


Foto: Nicole Seoane.

“El mundo está jodido y se afea cada vez más, acelerando el ritmo de su estúpido final, tenemos que organizarnos si lo queremos frenar, la salida es colectiva pero vos no te avivas”, nos dice la banda de Berisso, Rancho Aparte en uno de sus temas titulado “Fuegoamigo” y que prácticamente es un reflejo de estos días. En esta oportunidad, contactamos a Ludmila "Loli" Báez y a Juan Francisco "Pachi" Altamiranda, voz y guitarra, respectivamente (el grupo se completa con Brenda Araceli en bajo y Fabricio Malynowskyj en batería), para charlar sobre el camino recorrido, sus canciones y de su profundo amor por la autogestión y la subcultura hardcore-punk. | Por Nacho Hernández.



—¿Cómo nace Rancho Aparte y por qué eligieron ese nombre?
—Loli: Pachi venía ensayando unos temas que ya tenía armados con Sapo, y me invitó para que cante en "Calamidad", de ahí surgió la posibilidad de integrarme al grupo. Empezamos a componer un montón de temas y a los dos meses ya estábamos tocando.
—Pachi: El nombre surgió de una forma poco premeditada. En otras bandas que tuve siempre le dediqué mucho tiempo a pensar algo que tuviera un significado profundo o metafórico, pero éste no fue el caso. Ya tenía pensado ponerle Rancho Aparte y antes de tener las canciones, había anotado en un cuaderno un montón de frases que decía mi viejo cuando era más chico, como: "Esa música satánica que escuchan lo único que dice es matá a tu padre, matá a tu madre", o "en la tele todo violencia, en la música todo violencia, todo violencia lo que les gusta a ustedes", y la que nos dio nombre, "no hagas rancho aparte".

—¿Qué nos pueden decir acerca de sus letras? ¿Están destinadas hacia un público en particular?
—P: Estamos buscando dar un paso adelante con las letras. Si las leés con cuidado, la mayoría de las letras de "La etapa se transformó en mi vida" y del split con Pendorcho Baboso son muy berretineras, algo que en un primer momento nos copó bastante, porque había un objetivo implícito que era el de incomodar a la audiencia, poniendo el ojo sobre algunas cuestiones muy puntuales como el pogo violento, el machismo y la apatía de la escena hardcore-punk. A comienzos del año pasado iniciamos otra búsqueda, escribir sobre cosas más íntimas, algo que por ahí ya se veía en canciones como "Bici punk", dar una mirada que se salga de las inquietudes típicas de la escena, perder el miedo a hablar sobre las emociones y también ver qué hay más allá de la agenda progre a la que se acostumbra tanto en este tipo de estilo.
—L: No están pensadas para un público en particular. Se busca conmover a la gente que comparte nuestras inquietudes. También queremos que sirvan para que las mujeres se sientan más partícipes de este movimiento.

—¿Cómo se relacionan con el “straight edge”? ¿Se consideran una banda de este estilo?
—L: En el único punto que se relaciona el straight edge con Rancho es que dos de los integrantes somos straight, después no hay ningún tipo de bajada de línea en nuestra canciones sobre el tema.
—P: No somos una banda straight edge y tampoco aspiramos a serlo. La búsqueda que tenemos no pasa por dar un mensaje SxE. Hacemos canciones para volcar nuestras emociones, nuestros desencantos, nuestras ilusiones. Eso no quita que el día de mañana escribamos una canción que hable sobre el straight edge desde nuestra mirada personal. Es una movida recontra positiva, aunque muchos straight nublen sus conciencias con coleccionismo de discos y actitudes elitistas o de superioridad moral, lo cierto es que la decisión de ser straight edge no convierte a nadie en una persona más piola, como tampoco lo hace la decisión de no serlo.

—¿Cómo ven la escena local en Berisso-La Plata?
—L: En Berisso hay muy pocas bandas y casi no hay espacios para tocar. En La Plata hay un poco más de movida, tenemos muchas bandas amigas que son de allá como Para establecer un río, Ya recontra fue todo y Las voces de adentro. Allá tampoco hay tanto espacios donde tocar pero si hay varios centros culturales que nos abren sus puertas para llevar nuestra música.
—P: La cuestión del público es oscilante, tiene sus vaivenes. Hay bandas que tienen más convocatoria, otras que tienen menos, pero lo cierto es que los números no acompañan. Tocar hardcore en esta parte del mundo es una apuesta constante a algo que mayormente sale mal porque la taquilla nunca te deja más que lo necesario para cubrir uno o dos de los gastos mínimos que supone organizar un reci. Por suerte ninguno de nosotros está en esto por la guita sino por la necesidad de expresarse.

—Ustedes son una banda que abiertamente se reconoce feminista y antifascista, ¿qué lugares para tocar, bandas, festivales conocen en esta línea?
—L: En primer lugar se me ocurre La Cultura del Barrio que tiene esa mirada antifascista-feminista. En Quilmes está El Rebrote que cumple con esas mismas características, es una casa cultural que lleva adelante esas mismas ideas. Bandas, Los Basura, tienen una mirada política de ese palo.
—P: Espacios y bandas que estén contra el fascismo y contra el machismo creo que son todos, excepto los boliches más de rock que sólo están interesados en juntar billete, pero estoy seguro que a nadie de los que toca en las bandas con las que compartimos fechas les dé lo mismo esta cuestión, sólo que por ahí no está tan presente en su discurso. En cuanto a festivales, el año pasado participamos de uno muy piola en La Cultura del Barrio que se hizo para presentar La Coordinadora de Agrupaciones Anti-fascistas, ese estuvo muy bueno y se logró una convocatoria de gente re importante.

—A finales del 2019 salió su álbum “Vivac”. ¿Qué nos pueden contar de este material y en qué formato lo van a sacar?
—P: Cuando nos pusimos en mente volver a un estudio a grabar, estábamos a la mitad de un proceso de transición. La primera formación de Rancho se había separado y Rodrigo Lalande y Federico Inchausti estaban llenando las vacantes de batería y bajo respectivamente. Más o menos por ese mismo periodo fue que entró Belén, que no sabía tocar el bajo y aprendió a hacerlo sobre la marcha. En uno de los recis que hicimos con Rodrigo y Belu, compartimos escenario con Locomotionz, una banda que hacía temas de animé con muchisíma polenta. Ahí lo vimos a Napo, que lo conocíamos de toda la vida, y que además es un músico berissense de larga trayectoria pero poco habituado a tocar este tipo de música. Nos dimos cuenta que el chabón podía tocar a la velocidad y con la energía que necesitan las canciones de Rancho. Al otro día de esa fecha lo invitamos a sumarse y aceptó. Esto habrá sido a mitad de año más o menos. "Vivac" lo grabamos en octubre. El concepto que sostiene la portada como algunas de esas canciones pasa por la necesidad de hacer un alto en el camino, de descansar, de reunir fuerzas para seguir adelante. Veníamos de dos años recontra intensos y el disco un poco refleja eso: hagamos una parada, armemos una fogata y veamos qué nos pasa, y los que nos pasaba está contenido en las tres primeras canciones.
—L: "Vivac" es un material que refleja el momento que estábamos viviendo, bien lo representa el nombre donde Belén y Napo hicieron de ese proceso un refugio, fueron una gran compañía para armar esas canciones.
—P: Antes de la pandemia había una fantasía de sacarlo en vinilo. Cuando se vuelvan a abrir las puertas de los hogares veremos qué pasa. De una u otra forma va a salir en formato físico, sólo que todavía no sabemos bien cuál.

 "El concepto que sostiene la portada, como algunas de esas canciones, pasa por la necesidad de hacer un alto en el camino, de descansar, de reunir fuerzas para seguir adelante". 

Arte de tapa por Victoria Ferlan.

—Y en 2018 sacaron “La etapa se transformó en mi vida”. ¿Qué relación tienen Gerardo Dekadencia y Mar del Plata con ustedes?

—L: Gerardo es un gran amigo, es alguien de quien aprendimos un montón y a quien queremos mucho. Nos parecía súper importante que esté en la tapa porque representaba la idea total que atraviesa a ese disco: el punk es nuestra vida, lo tomamos como un manual de acción para todos los días y él lo representa mejor que nadie.
—P: Mar del Plata es una ciudad con la cual establecimos un vínculo muy fuerte durante nuestros primeros años de banda. Gerardo y mucha gente que quisimos un montón viven ahí. Después se dio una ruptura que fue muy triste para nosotros, porque dejó un montón de amistades rotas y un sabor amargo respecto a cómo se podrían haber manejado ciertas situaciones. Quisiera tener algo más esperanzador para decir sobre el tema pero la verdad es que de momento no lo tengo.

—Me gustaría saber sobre Dragon Records. ¿cuántos miembros forman parte del proyecto y cuántas bandas y ediciones componen su catálogo actualmente?
—P: Desde hace ya un par de años que Dragon Recs está en un estado de existencia que sólo puedo calificar de virtual. Es el sello que usamos a la hora de presentar cada nueva grabación que sale de Rancho pero no tiene una actividad que pase más allá de eso. Empecé con la idea del sello en 2007, saqué un par de compilados, splits, EPs y discos de larga duración de bandas anteriores que tuve como también de bandas amigas. Hubo un momento de esplendor donde se sumó Miguel Staminoff y que me ayudó a materializar la salida de un compilado en 2015. Sostener un sello es diez veces más complicado que tener una banda o hacer un fanzine, tenés que estar más atento a la necesidad de mover tus discos y eso requiere una virtud marketinera de la que yo carecí toda mi vida. De momento, el único número estable de Dragon es Rancho Aparte, si me saco el Quini 6 lo primero que haga será ampliar esa posibilidad.

—¿Tienen a otros sellos nacionales o internacionales de referencia?
—P: La mayor influencia siempre fue local, en particular del sello Actitud Mental Positiva de Checho, él fue quien me dio mis primeros tips sobre cómo llevar adelante este tipo de emprendimientos. Una de las primeras ediciones que saqué fue el split "Espíritu Joven" con cuatro bandas platenses (Donde Muere El Silencio, Emya, Wake up y Violenta Conmoción Emocional), que básicamente trataba de emular el que había sacado A.M.P. Discos con Indiferencia, Fuerza & Decisión, 720° y Propia Decisión. Aposté mucho a los compilados y discos compartidos, siempre creí que por ahí venía la posta, dar a conocer a más de una banda, aunque el tiempo después terminó por desgastarme.

—Su fanzine “Rancho Manía” es como un relato autobiográfico de sus giras y anécdotas como banda. ¿Cómo nació la idea de plasmar esas vivencias?
—L: Se le ocurrió hacerlo a Pachi después de la primera gira que hicimos por el norte del país. Era la primera vez que hacíamos un viaje de este tipo para tocar, nos parecía muy loco recibir tanta buena onda de gente que acabábamos de conocer. Es también una manera de llevar un registro que acompañe la memoria de todo lo que vivimos como banda.
—P: Ese viaje a Tucumán, Salta y Jujuy fue único e irrepetible. Nos pasaron cosas realmente hermosas y también vivimos momentos de mucha tensión que nos pusieron a prueba como individuos y como banda. Más allá de llevar un registro de interés personal, también lo vi como una buena oportunidad para relatar experiencias que pudieran servirle a cualquiera que piense que organizar una gira es algo imposible, así como también dar a conocer a muchas de las bandas, ciudad y agitadores que existen y resisten por fuera del mapa bonaerense.

—¿Nos pueden adelantar algo de la tercera edición del Rancho Manía?
—L: Se viene un relato en base a lo que vivimos en el sur.
—P: Fueron más de dos semanas metidos a bordo de un Palio. Recorrimos algo así como 7 mil kilómetros de rutas argentinas. Conocimos lugares y gente espectacular, vimos tocar bandas alucinantes y nuevamente llevamos al extremo nuestras emociones personales y colectivas. En medio de todo eso, hacíamos trayectos ininterrumpidos de doce horas diarias. Nuestra base alimentaria eran sanguches de queso y tomate, dormíamos muy poco y logramos llevar el acto musical del vivo a niveles insospechadamente sólidos. Ya lo estoy escribiendo.

Foto: Nicole Seoane.

—Además de este fanzine, tienen otra publicación que se llama: “Bailar o Dormir”. ¿Qué fanzines los influenciaron para llevar a cabo este proyecto?
—P: El mejor consejo que me dieron a la hora de hacer un fanzine lo recibí también de parte de Checho: tu fanzine no puede ser igual a todos los otros fanzines que existen, tiene que tener personalidad, condimento, tiene que tener sabor a algo. Esto lo leí en algún viejo número del "Natural Mystic" y se me quedó grabado, y aunque "Bailar o Dormir" siga cierta lógica prototípica de los fanzines más comunes (entrevistas, reseñas de discos, columnas de opinión), tratamos de destacarnos con una mirada un tanto más periodística. En ese sentido, estamos más cerca de la revista Madhouse que de cualquier otra cosa. Nos gustan y leo muchos fanzines, pero no sé hasta qué punto podría hablar de influencias. Necesitábamos expresarnos y hablar de bandas que nos gustaban y "Bailar o Dormir" vino a llenar ese espacio.
—L: Es un canal de expresión más que tenemos, donde nos permitimos llevar al papel debates que tenemos en el cotidiano y hablar de cosas que nos conmueven.

—¿Cuantas ediciones tiene "Bailar o Dormir" y cuánto tiempo les demanda involucrarse en el proyecto? ¿En qué formato lo editan y cómo lo distribuyen?
—P: El zine tuvo una salida irregular, que es el principal problema en el que estamos trabajando ahora. El primer número salió hacia la segunda mitad del 2017. El número dos, a finales de 2019. Para el tercero ya se sumó Loli como parte estable del staff y en tres meses logramos tenerlo listo. El objetivo es mantener una regularidad trimestral.
—L: Como vivimos juntos, la producción del fanzine ocupa mucho de nuestro espacio diario, siempre estamos debatiendo y tirando nuevas ideas. Ahora se viene un número especial sobre la pandemia y me puse a leer “Sopa de Wuhan” para tener más claras las ideas.
—P: El fanzine sale en formato A4 plegada al medio. Al mismo tiempo, parte de sus contenidos se plasman en el blog. Ahora, debido a la situación de cuarentena es costoso y difícil tenerlo en papel, de manera que estamos apostándolo todo a la circulación gratuita en formato digital.

—¿Qué contienen sus columnas además de reseñas y entrevistas a bandas del hardcore punk?
—L: Además de las reseñas y entrevistas tenemos producciones propias, columnas de opinión, que escribimos cada uno de los que participamos en el fanzine. En el próximo número se va a notar más la opinión y reflexión de todos los que colaboran con nosotros, porque vamos a sumar más colaboradores que escribieron para este número sobre la pandemia, vivencias personales sobre cómo les pegó la situación.
—P: Queremos compartir relatos que se salgan de lo estrictamente musical o estético y que reflejen cómo vivir el punk de otras maneras. La nota a Punks with lunch viene por ese lado. Para los próximos números tiramos un montón de puntas que van en esa misma dirección.

—¿Estuvieron componiendo más canciones o redactando material para los fanzines durante la cuarentena? ¿Surgieron otros proyectos?
—L: Se estuvo escribiendo y pensando un montón para el número cuatro. Se estuvo pensando un montón cómo adaptar nuestra publicación a este momento de aislamiento, para que circule y pueda llegar a mucha más gente. Además, nos contactaron para escribir una reflexión en base a unas preguntas para la Facultad de Periodismo de la UNLP relacionadas con el fanzine.
—P: Estábamos a punto de estrenar nueva formación cuando se declaró la cuarentena. Habíamos sumado a Fabricio y a Brenda y estuvimos buena parte del verano ensayando todo el material que conforma el repertorio de Rancho. Esta situación nos cortó esa posibilidad. A mí me sirvió para desarrollar muchísimas ideas que tenía sueltas y que de a poco fui integrando en lo que podemos entender por una canción. También estuvimos trabajando algunas letras con Loli pero siempre con la mirada puesta en trascender un poco el berretín y los lugares comunes. Estamos todos entera y completamente manijeados de volver a la sala cuanto antes.

—Por último ¿cómo se llevan con las etiquetas autogestión, independencia y DIY?
—L: Las tres quieren decir lo mismo. Son las mejores etiquetas que existen para definir nuestro estilo de vida. Fin.

—Muchas gracias por su tiempo para la entrevista y la buena predisposición, ¿algún mensaje final que quieran compartir?
—L: Sigamos apostando a hacer cosas propias, tenemos mucho para decir, de manera casual podemos inspirar a que mucha gente que no se anima lo haga también.
—P: Gracias por tenernos en cuenta. Larga vida a los fanzines y a las publicaciones independientes.-
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