ENTREVISTA | DIMARTIS: EL DELICADO SONIDO DE LA PATAGONIA


Playa ‘El Sombrerito’. Rawson, Chubut, 2018. Foto: Samuel Aguirre

Como la Madre Naturaleza en la Patagonia, la música de Dimartis pasea a quien la oye por una variedad de paisajes. El rock instrumental que practica la banda es bastante pesado, y en varias piezas se desatan tormentas que se desarrollan durante varios minutos, como en "Black Widow"; sin embargo, los oídos atentos también pueden encontrarse ante momentos muy dulces (como en “Manos”) o psicodélicos (como en “Ciclotimic Jam”). Durante ciertos momentos, Dimartis recuerdan un poco a Deftones; durante otros, a The Gathering, a los primeros Mars Volta o a los Radiohead de 1997.

Dimartis es una banda de Rawson, la capital de Chubut, a pasos del océano Atlántico. Originalmente fue un trío compuesto por Luciano Pucheta (en bajo), Nazareno Ferro (en guitarra y sintetizadores) y Mauro Porqueras (en batería). La banda comenzó a ensayar mientras se terminaba el invierno de 2013; poco después se sumaría Marcelo ‘Morgan’ Capoz (también en guitarra). Tras el alejamiento de Mauro el año pasado, la formación actual se completa con el baterista ‘Chino’ Velázquez.

Desde hace algunos meses, Dimartis se encuentran trabajando en su tercer disco, el primero con ‘Chino’. “Vientos”, adelanto del nuevo material, musicaliza un mini-documental con imágenes de la última gira en marzo por C.A.B.A., con presentaciones en Carnal ( Palermo) y El Jardín De Los Presentes (Caballito) poco antes de la implementación de la cuarentena. Hablamos con Nazareno sobre estos temas y otros, como los compilados, el vínculo de Dimartis con Sergio Chotsourian, y la importancia de lo visual y de la naturaleza.



¿Qué tal estuvo la gira por Buenos Aires?
Considerando la situación en general por la pandemia, logramos dar dos shows a los cuales asistieron muchos amigos de Capital que tenían ganas de ver a la banda hace tiempo por allá. La pasamos bomba, tanto en la primera fecha gestionada por nuestro amigo Martín Casal a través de Rojo Gricman de Carpa, con los cuales estamos súper agradecidos, como en la segunda, que fue armada por Gustavo Cirigliano, guitarrista de Mërgim, en la que compartimos escenario con ellos y con Los Últimos Días En La Tierra. Solamente tuvimos un problema, que fue la suspensión del vuelo el día antes de salir, con lo cual decidimos embarcarnos en un viaje por tierra inolvidable. Así que, en general, el balance es súper positivo.

¿Cómo fue la génesis de la banda? ¿Por qué decidieron llamarla ‘Dimartis’?
Dimartis nació en una juntada en casa a cenar en familia con Mauro (Porqueras; primer baterista de la banda) y ‘Pucho’ (Luciano Pucheta; bajista). Estábamos los tres sin hacer nada musicalmente en ese momento y decidimos juntarnos a zapar un poco. El nombre de la banda es una deformación del latín Dies Martis, cuya traducción significa días martes. Fue como una broma y quedó, porque era el día que ensayábamos cuando comenzamos a juntarnos. Hubo algunas otras propuestas, pero ésta fue la que prevaleció.

¿Qué influencias hay en Dimartis? ¿Cuáles son algunas bandas, escritores o artistas en general que los han marcado?
Nosotros tenemos muchas influencias musicales, nuestro espectro musical es súper amplio. Lo que más se nota es el rock alternativo de los ‘90, que es la década en la cual crecimos. Nos gusta el rock de los ‘70 también, pero no tenemos límites en cuanto a eso. Básicamente hacemos la música que nos sale y nos gusta; disfrutamos mucho de esa cuestión, no hay una fórmula armada. Dimartis puede sonar a muchas cosas, pero en el resultado final suena a Dimartis. En cuanto a bandas, por nombrar algunas: Queens of the Stone Age, Nine Inch Nails, Black Sabbath, Soundgarden, Nirvana, Led Zeppelin, Explosions in the Sky, Faith No More, Sungrazer, Gustavo Cerati, Madonna, The Cure, Radiohead, My Sleeping Karma, y podríamos seguir indefinidamente (risas).

Su primer disco Episodio 1 (Tierra), es parte del catálogo de South American Sludge Records. ¿Cómo se dio el vínculo con Sergio Chotsourian?
Esa relación nació a través de las redes sociales. Yo venía trabajando en mi proyecto solista de drone y ambient y estaba buscando sellos en el exterior para editar el material. Y, de alguna manera, llegué a Sergio, quien me ofreció el sello para incluir mi material. Tiempo más tarde, le mostré el de Dimartis, y él me ofreció incluirlo también. Estuvimos un tiempo largo trabajando con el sello y con un montón de bandas de toda Latinoamérica. Luego de un tiempo, tuvimos algunas diferencias de trabajo y decidimos partir. La verdad, fue una experiencia importante para la banda, porque nos ayudó a ver cómo se mueve todo y cómo es el trabajo de este tipo: las cosas que hay que hacer y las que no también.

Teatro ‘El Árbol’ Trelew, Chubut, 2018. Foto: Pablo Rozenberg

“Dŵr”
es una de las piezas más esperadas y mejor recibidas cuando se presentan en vivo. ¿Cuál es otra que ustedes disfrutan particularmente de tocar, y por qué?
Disfrutamos mucho tocando “Dŵr”; está inspirada y dedicada a nuestros amigos de Gaiman, que son muchos (N. del. R. Gaiman es una localidad chubutense con fuerte presencia de la cultura galesa desde el siglo XIX; ‘Dŵr’ significa ‘agua’ en galés). Otro de los tracks que disfrutamos tocar todos es “Círculos”, esa cuestión sonora que tiene, que es como un viaje en espiral. Nos hace disfrutar mucho el viaje, creo que todos nos encontramos en el mismo estado y sentimos lo mismo al momento de ejecutarla. Es como que sintonizamos la misma frecuencia.

El tema “Los Ranchos”, del primer disco de la banda, tiene un costado medio country o rockabilly. Por su parte, en “Meseta”, del segundo disco, hay algo de tango. ¿Cómo surgen combinaciones como esas?
Ese tipo de cuestiones sonoras van surgiendo en los momentos de composición. Tienen que ver también con el hecho de que no nos limitamos con los estilos, como te decía antes. Hacemos los que nos gusta, y lo que queremos y tenemos ganas, lo metemos. Por eso, no nos atamos a un estilo y, a su vez, es difícil encasillar, lo cual nos encanta. Mientras suene a Dimartis, no hay problema (risas).

Algunas de las imágenes que proyectan en pantalla cuando tocan en teatros son tan evocativas e imponentes como la música. Además, han participado en proyectos audiovisuales, como el tercer Patagonia Eco Film Fest. ¿Cómo creen que influye cada forma de expresión sobre la otra?
Desde un primer momento, supimos que nuestra música tenía que ir enlazada a una cuestión visual. Es un trabajo difícil. Hemos trabajado con excelentes artistas visuales, como Hernán Bazán o Pablo Sosa Caba, que han colaborado con la banda desinteresadamente, son personas que respetamos y queremos muchísimo. En cuanto a la temática, en nuestra gira por C.A.B.A., por ejemplo, llevamos todo material que tiene que ver con nuestro lugar geográfico. Nos gusta mucho toda esa cuestión.

“Meseta”, cuyo video está filmado en una playa, “Vientos”, “Los Altares”, “Istmo”, “Demersal”, la recurrencia de la palabra ‘agua’ (“Hydrogenesis”, “Dŵr”), su participación en 2018 en el Patagonia Eco Film Fest, ¿qué importancia tiene para ustedes la naturaleza?
Creemos firmemente que la naturaleza es lo más importante para nuestra especie, y que hay muchas personas, empresas y organismos que atentan contra ella. Creo que un claro ejemplo es lo que está pasando ahora con la cuarentena por el COVID-19: todos se acuerdan de lo importante que es poder disfrutar de un espacio natural al aire libre, pero, a su vez, muchos de ellos no toman los recaudos necesarios para que estos lugares sean cuidados como se debe, y no se los respeta para nada. Es hora de que haya un gran cambio en cuanto a esto, ojalá así sea. En cuanto a nuestro trabajo musical, basamos casi un ochenta por ciento de nuestra composición inspirándonos en nuestros paisajes naturales. Sin tener letras en nuestros tracks, tratamos de llevar nuestro mensaje de conciencia en cuanto al cuidado de nuestro lugar.

"Basamos casi un ochenta por ciento de nuestra composición inspirándonos en nuestros paisajes naturales. Sin tener letras en nuestros tracks, tratamos de llevar nuestro mensaje de conciencia en cuanto al cuidado de nuestro lugar".

Chacra “Villa Inés”. Gaiman, Chubut, 2019. Foto: David Gurfinkiel
Algunas de sus canciones forman parte de compilados como Valle Aventón 2016, de Proyecto Aventón. ¿Creen que las plataformas virtuales y los hábitos modernos a la hora de escuchar música han vuelto a generar interés en compilados colaborativos? ¿O, por el contrario, les parece que nos animamos cada vez menos a investigar artistas que no conocemos?
Como audiófilos y melómanos que somos todos en la banda, nos encanta explorar los diferentes soportes, pero también sabemos que el formato digital es el presente y el futuro para el transporte de la música. Por suerte, esto ha ido mejorando cada vez más en cuanto a calidad sonora; esto sirve también para que la música se expanda cada vez más. Los compilados son una gran receta para que públicos de otros lados conozcan el trabajo que se realiza, y viceversa. Por suerte, las personas tienen hoy en día la posibilidad de conseguir y escuchar música y material al que antes era totalmente imposible acceder.

A propósito de esto, el año pasado estuviste detrás del compilado Postrock Argentino Vol. 1. En los últimos dos años, también produjiste los dos ¿Y ahora qué pasa?, de artistas de la Patagonia. ¿Cómo fue el proceso de armado de estos compilados? ¿Hay planes para nuevos volúmenes?
Particularmente considero que este tipo de trabajos son súper importantes: crean una pared de trabajo en la que todos los artistas y medios contribuyen en la difusión. Siempre es mejor si se hace entre todos. Mi trabajo es articular con los artistas, recibir su material, y crear un espacio digital en el que todos puedan escuchar un poco el trabajo que realizan; el mérito es para ellos, que son los que contribuyen con el material musical. Tengo una inquietud muy grande con respecto a hacer conocer el material de muchos artistas que no son valorados como corresponde; mi trabajo siempre se realiza desde el respeto y el amor por la música y sus creadores. Sé que siempre va a haber un tiempo y espacio para seguir creando estas compilaciones; esperemos sean muchas más.

¿Cómo es la vida de un músico en tiempos de coronavirus? ¿Qué tanto estimula la cuarentena a la creatividad?
Nos encontramos con algo que nunca habíamos vivido, es algo difícil de llevar. No podemos ensayar como lo hacíamos habitualmente. Lo que más estamos utilizando son las grabaciones a distancia, el sentarnos a componer en casa, y algún que otro streaming, pero no es la misma fluidez que tenemos en condiciones normales. Hay que tener paciencia: ya pasará la tormenta. Va a estar difícil para recuperar las tocadas en vivo, eso es algo que va a llevar un tiempo largo. Es un buen tiempo para pensar para adentro, parar la pelota, evaluar, crear y compartir, o terminar material que por ahí uno tenía pendiente; ayuda mucho la tecnología en estos tiempos. También, muchos se dieron cuenta que, sin el arte, estos tiempos de cuarentena serían muy difíciles de sobrellevar. Sirve para que muchos dejen de subestimar a los artistas y aprendan a respetar su trabajo. Si te ponés a pensar, hoy no hay intermediarios: son los artistas y la gente, lo cual es gratificante.

¿Cómo es el ambiente musical en Rawson y en Chubut? ¿Cuál les parece que son sus aspectos positivos y cuáles otros podrían ser mejor?
Rawson siempre estuvo lleno de grandes músicos y grandes artistas, como en Chubut; no tenemos nada que envidiarles a otros lugares. En cuanto a lo positivo, hay mucho talento, eso me parece genial. Y cosas que se podrían mejorar: estaría bueno que se les dé más espacio a los artistas. No importa si es privado o público, faltan lugares para tocar, espacios para difundir, hay que trabajar mucho eso todavía. Uno ve que se invierte en infraestructura para deporte, por ejemplo, pero en cuanto a lo cultural, falta muchísimo y nadie se ocupa o no le interesa. Son muy pocos, los podría contar con los dedos de mis manos.

En estos años han compartido escenarios con bandas de diversas localidades de la Patagonia y también de Buenos Aires. ¿Cuáles son algunas que particularmente recomiendan escuchar? ¿Algunos proyectos audiovisuales o de otras áreas que también destaquen?
Me gustan mucho y recomiendo a Matuasto, Barbie Factory, Gustavo Gelpi, Flaüta, A Lo Lejos El Jinete, Mërgim y PsicoSpectros. Recomiendo el ciclo Eterno Destierro, que se realiza en diferentes lugares en Capital y en el que participamos en la gira; tocan bandas muy zarpadas, y Gustavo Cirigliano es súper exigente con los detalles, así que se disfruta muchísimo.



¿Cómo se llevan con el D.I.Y.? ¿Cuál creen que es el alcance de la autogestión?
Para nosotros, el hazlo tú mismo es todo: es la forma en la que nos criamos en el camino de la música. Todos aprendimos lo que necesitábamos para llevar adelante los proyectos que teníamos, desde grabar, mezclar, masterizar, pasando por el diseño y el marketing digital, hasta elaborar nuestras propias remeras y otras cosas. No conocemos otro camino: juntar peso por peso para editar nuestros discos en formato físico o para viajar. En este viaje musical que llevamos, seguimos aprendiendo día a día, porque todo avanza rápidamente y hay que aggiornarse. También recibimos el apoyo de gente que trabaja de la misma manera, como lo es Pirámide Records de Comodoro Rivadavia, que nos editó ambos discos en cassette. Así como nosotros trabajamos, también recibimos el apoyo incondicional de nuestras familias desde un principio, a quienes les estamos agradecidos eternamente.

¿Cuáles son los próximos pasos de Dimartis?
Dimartis en este momento, como le pasó a la mayoría de las bandas en Argentina y en otras partes del mundo, se encuentra en un parate a raíz de la cuarentena por el COVID-19. No tenemos posibilidades de ensayar, por ahí sí de componer cada uno ideas en sus casas. La idea de este año era viajar y tocar: comenzamos yendo a Capital Federal y en abril nos íbamos a Comodoro Rivadavia a tocar con Mephistofeles, una banda de Paraná (N. del R. El concierto habría ocurrido el pasado sábado 11 de abril, en el marco de un festival organizado por Pirámide Records; el line-up también incluía a otras siete bandas patagónicas). Planificábamos ir a un par de puntos más de la Argentina, pero bueno, parece que las posibilidades van a estar complejas este año. Así que veremos entonces si dentro de ellas está el juntarnos a armar las ideas para el tercer disco y, por ahí, si llegamos, también grabarlo. Por ahora, el panorama es nulo en cuanto a ensayos y esas cosas, pero no perdemos la esperanza de que mejore para todos.

Muchas gracias por tu tiempo. ¿Algún mensaje final para sus seguidores y lectores de Subcultura?
El agradecimiento es nuestro hacia ustedes, por brindarnos el espacio para poder expresarnos y mostrar nuestra música. En cuanto al mensaje, creo que lo principal es agradecer a todos por bancarnos fuerte estos siete años que vamos a cumplir, y también decirles que, si tienen sueños, nunca los dejen de lado; pónganles toda la energía hasta cumplirlos. Nunca dejen de ser ustedes mismos. Cuiden el planeta, cuiden nuestro lugar y disfrútenlo. Sean fuertes en estos tiempos, y cuiden a sus familias. Vamos a salir adelante, y nos veremos en algún lugar todos juntos disfrutando de la música.-

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