CRYWANK EN BUENOS AIRES: CRÓNICA DE UNA CATARSIS ANUNCIADA

▶️ Fecha: Miércoles 26 de febrero.
▶️ Lugar: Casa Sofía, CABA.
▶️ Bandas/proyectos: Crywank (UK), Anticiclón, Las Hiedras, Purpe y Hércules Vigila.

Crywank. Foto: Gonzalo Marrón.

En nuestro anterior artículo sobre la visita de Crywank les anticipamos y presentamos la movida “anti-folk” como una expresión artística de libertades contra lo establecido folk. O más bien, contra lo que el mundo espera de nosotrxs y sus “moldes” de conformismo que el arte en general había impuesto entre las décadas de los años ´80 y ´90, decantando una contra cultura desarrollada determinados espacios, a los que podemos llamar “subculturas”. De esto se trata esta búsqueda y en ella convive un aspecto fundamental: la catarsis y el desnudo emocional. Es este el que congrega a nos, lxs anormales, que escapamos de las etiquetas hegemónicas y compartir, al menos en una canción/poema, ser reales.

Dicho esto, tuvimos la oportunidad de ser parte de una jornada que tenía a nuestros adorados y entrañables británicos como principal atractivo, pero también de una celebración con aires libertarios que pudimos respirar desde la energía del público que desde temprano formó fila en las puertas de Casa Sofía ese miércoles 26 de febrero. Hablando desde un punto de vista muy personal, fue muy acertada la elección de un lugar que pregona la defensa a las diversidades culturales, de género y a la autogestión, ya que hoy en día impera más que nunca que nuestras libertades tengan espacios que nos protejan, respeten y nos permita sentir empáticamente entre nosotrxs.

Nobleza obliga siempre a la gestión por parte de Paper Heart, sello que inició el 2020 apostando fuerte por propuestas internacionales que no son las típicas de una playlist, sino que en el caso puntual de Crywank, nos referimos a una banda de culto de un género muy “subterráneo” y esto es clave, queridxs lectorxs, ya que estamos hablando de un sold out que no hizo más que sumar expectativas por lo que luego iba ocurrir.

Mientras, entre el tumulto de personas que aprovechó de la oportunidad de conocer y sacarse fotos con los ingleses, la tarde nos reunió en la performance de Anticiclón, colectivo de escritorxs y poetas del Oeste, invitadxs a mechar entre los números musicales. Otro acierto de la organización ya que el clima generado fue protagonista también de la jornada. Pasada la primera ronda de lectura, fueron Las Hiedras quienes se encargaron de vibrar las tablas con su punk directo y urgente. Realmente fue un show impecable donde durante media hora repasaron todas las canciones de su reciente Ep “Lado A” y otras canciones con las que completaron un set de aproximadamente 20 canciones al mejor estilo ramonero, pegadas una detrás de la otra sin dejar un solo espacio sin mover en la sala. Con temáticas que van desde la disconformidad en canciones como “Call center”o las relaciones sociales en “Amor-odio” (“¿Hasta cuando comprar para ser feliz?”), Las Hiedras navegan en un océano veloz donde conviven el hardcore, punk, garaje rock e indie, variando entre las voces de Mar, Maru y Lau, guitarristas y bajista respectivamente, lo que nos permite experimentar por interesantes pasajes. La banda se completa por Rolo en batería y Chris en saxo, formando un quinteto que viene de presentar su primer trabajo en ciudades de la Patagonia y locales de CABA y el oeste del Conurbano Bonaerense.







Con los micrófonos prendidos fuego, y con versos anti-ciclónicos de desahogos, abrazos y algún suspiro que no se animó a ser grito aun flotando, fueron los chicos de Purpe quienes armonizaron con sus acordes menores y melodías pop que nos hicieron sentirle el olorcito spinetteano/groovero de esos últimos trabajos del Flaco con Los Socios del Desierto. Un set corto, pero conciso donde se dejó entrever que es inminente la salida de su primer trabajo de estudio.

Terraza, pucho, metegol y más versos de por medio, llegó el turno de Hércules Vigila y su hardcore melódico para entregarnos un show contundente y potente en el que repasaron gran parte de su discografía, principalmente de “Canciones de amor en chino”, su último larga duración de 2016 y de sus últimos dos singles “Buenos días” (2018) y “Donde el sol se pierde” (2019), este último ya con Juante Pereyra haciéndose cargo del bajo y la voz convirtiendo en cuarteto a la banda. Además, el grupo tiene a Martín Fernando en batería como nuevo integrante junto a los ya históricos Pitu Calavera y Pancho Milici en ese dúo de guitarras al mejor estilo skate punk. Si bien HV siempre se caracterizó por presentaciones enérgicas y “al palo”, da la sensación que esta formación está muy aceitada jugando de a cuatro y, de hecho, fuimos testigos de “Todo está bien”, tema nuevo y adelanto de su próximo trabajo lo que reconfirma que la banda sigue pisando fuerte en el circuito.







Mientras James Clayton se acomodaba la guitarra, pedía por favor a la audiencia de que se acerquen lo más posible para disfrutar de la mejor manera de esta experiencia única que es Crywank. Formado en 2009 por Mr. Clayton, en su disco debut “James is going to die soon” (2010) ya encontramos la impronta y la esencia de este género, siendo estos uno de los exponentes actuales más importantes del mundo. Ahí estaba él, con su camisa de colores y esa postura bizarra hacia el afuera al igual que Dan Watson, baterista y compañero en este dúo único en su clase. “Welcome to castle Irewell”, canción que abre al mencionado disco, fue la elegida para comenzar la lista y desde ese momento hasta el final entramos en la hipnosis que causan la grave voz y el “ingerstyle que describe su manera de tocar en esas tonalidades en drop D.

“Ironía” es la palabra que mejor describe el arte y la temática Crywank siendo su imaginario una convergencia de historias de depresión, angustia, tristeza, amor, nihilismo y sinceridad expresadas desde la garganta de Clayton, la cual es un instrumento importante en la composición, pero más aún en los shows ya que es su voz quien maneja las intensidades y los climas. Hablamos de ironía como también de versatilidad, ya que dentro de su universo musical nos podemos encontrar con composiciones eclécticas que iban del folk tradicional y baladas, pero que tranquilamente y en un abrir y cerrar de ojos viraban a un mugroso punk rock llegando a explotar en rítmicas hardcore extremo. Todo esto en formato acústico, así que podrán imaginar lo placentero de estar siempre sin saber que podíamos sentir.

En cuanto a su repertorio, tuvimos el honor de escuchar prácticamente canciones de todos sus discos, principalmente de "Tomorrow is nearly yesterday and everyday is stupid" (2016) y clásicos como "Memento Mori" donde nuestra voz en coro fue la vedette verseando al unísono, "Song for a guilty sadist" la cual parrafrasea desde la ficción del sadismo en emociones no correspondidas, "Only everyone can judge me", "Crywank are posers", "This song title was too long (so now it's shorter)" y "I am shit", hinmo de esta banda que cierra este trabajo. Cabe mencionar este disco en particular ya que es de ahí en adelante donde toma más presencia el rol de Dan Watson en la batería y que en vivo es clave en las ritmicas que maneja desde el punk tradicional dándole esa estridencia necesaria a la hora de navegar por ambientes más oscuros.





Casi como una casualidad, hubo un cambio de guitarra ya que la batería de la acústica que le prestaron a James dejó de funcionar. Sí, no tenía viola propia ya que viajan por el mundo sin instrumentos (!!!), algo llamativo, pero comprensible si tenemos en cuenta que la manera nómade de moverse en sus tours es incansable y más en este en particular donde venían de girar sin parar desde mediados del 2019, habiendo visitado 3 continentes y donde les espera un 2020 con alrededor de ¡80 presentaciones! entre Europa y EE.UU. Si eso no es házlo tú mismo, que cierren todo.

Este impasse en el show, nos dejó a un Clayton en versión stratocaster metiéndose en sus últimos dos discos "Egg on face. Foot in mouth. Wriggling Wriggling Wriggling" (2017) y "Wearing beige on a grey day" (2019) que experimentan por otros sonidos como el noise, el post-hardcore e inclusive sonidos como matices en el grindcore, todos ellos en clave acústica, siendo un dúo que desborda energía constantemente y que intercambian la misma con el público haciendo a este parte importante de su arte. Entre un calor espeso y sudor, llegaron los bises, una catarata de aplausos y unas sonrisas desbordadas de agradecimiento de James y Dan hacia un público que (donde me incluyo) cumplió un sueño al poder disfrutar de un show de altísima intensidad y carga emocional.

Fue que durante poco más de una hora tuvimos una experiencia catártica, donde nuestras fobias encontraron un espacio confortable para no sentirse solas. Crywank le grita en la cara a la alienación humana que nos cruza a todxs, haciendo de este mundo un lugar hostil donde reina el canibalismo material y las emociones pasan a un segundo plano o lisa y llanamente, a un frasco de pastillas. En definitiva, ese es el espíritu anti-folk: dejar las poses de lado e intentar (con lo que eso requiere) ser verdaderxs. "La libertad bien entendida", diría un Wallas en "Minicubics" (1998).

En definitiva, eso es el legado que nos deja este dúo que ya confirmó que éste es su último tour pero que se despiden de nosotrxs con la salida de un nuevo disco en este año, el cual tendremos el privilegio de escucharlo en un pre-lanzamiento para la prensa especializada y posterior reseña en nuestro fanzine.-




▶️ Crónica: Germán Ponce.
▶️ Fotos: Gonzalo Marrón.
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