Review: Brant Bjork - Jacoozzi




Uno de los emblemas de la escena stoner está a punto de desembarcar a nuestras tierras el próximo 18 de octubre para presentar “Jacoozzi”, el atractivo sucesor de “Mankind Woman” (2018). Para empezar, no nos vamos a encontrar con reminiscencias de Kyuss, con sus postales de ampegs derritiéndose al sol. Brant optó por escaparse de los clichés que intentan acorralar al género, y decide entrar en un juego donde pareciera que se generaran ambientes constantemente, donde el movimiento no solo estuviera atado al punk desértico, sino también a ese atrevimiento de estar inmerso en otras vertientes como el funk o el jazz.

Las emociones que el disco atraviesa son varias. Ya sabemos de su origen a través de jams libres y su impronta netamente instrumental, pero por pasajes se puede vislumbrar distintos sellos, como por ejemplo lo personal en el final del recorrido. Como si decidiera ser un guía a través de distintos estados de ánimo. Un camino a transcurrir, y no solamente “distorsionar”. El mismo Brant pareciese encontrar similitudes con “Jalamanta”, su obra publicada en 1999, donde se encontró superponiendo instrumentos sobre las bases rítmicas como principal guía.

El viaje comienza con “Can’t Out Run The Sun”, una especie de frecuencia con esencia mántrica parece ser el punto de partida. Su rítmica es constante, los sonidos con tintes etéreos, parecen acompañar perfectamente unos a otros. Si bien a medida que la melodía transcurre se siente una fuerza que acrecienta, no llega a percibirse ningún tipo de tensión en ésta.

Desde del trip que el comienzo nos supo regalar, llega el Groove; y el movimiento decide hacerse presente a través de “Guerrilla Funk”. La presencia de la percusión se impregna como un sonido seductor, como no dejando opción a unirnos a esta danza. La presencia del bajo y la comunicación entre los distintos instrumentos nos hace plantearnos, ¿estamos ante un nuevo ataque de la Band of Gypsys de Hendrix? ¿O ese Santana que deslumbró en el Woodstock 69 decidió marcar influencia en este siglo? Mientras tratamos de formular las respuestas a estas incógnitas, los espacios en blanco empiezan a marcar el final.

Uno de los puntos altos llega con “México City Blues”. Ese sonido que nos gusta, lo vintage. Ese encuentro que suele darse entre el Garage y el Blues parece ser interpretada por un Cream comandado por un Clapton lisérgico. Su estructura, intervenida por rasgos de la psicodelia de los 70’s, nos da la sensación de estar en este momento parados en un ambiente tranquilo. Donde esta calma se apodera de todo, y a la vez nos hace estar atentos. Porque también sabemos que todo está aún por pasar.

“Five Hundred Thousand Dollars” es una especie de preludio a la reaparación de actores que ya conocemos. Mientras que “Black & White Wonderland” vuelve a jugar a una especie de ritual, sumergiéndonos en un trip donde la guitarra altera nuestros sentidos, “Oui” decide llevarnos nuevamente al Groove. Pero no, a diferencia de nuestra anterior parada, acá aparece la tensión. Mientras que el bajo parece tener decidido no soltarnos, la guitarra y la batería toma el control de la situación a su gusto. Dibujando una especie de círculo instrumental en el fragmento final de la pieza.

Otro de los hitos de la obra puede apreciarse en “Mixed Nuts”, donde el artista escapa de cualquier cliché stoner y debajo de ese sol californiano decide posar sus influencias jazzísticas. Si bien los instrumentos logran fusionarse de una manera llamativa, pareciera que cada uno de ellos tuviese un mensaje propio que comunicar, mientras que la senda está marcada por los teclados. El sonido rutero que abordan el stoner ortodoxo se toma un breve descanso y a través de las tensiones tenemos las pautas de que, aunque estén todos en el mismo ghetto, ya nadie acompaña a nadie.

“Lost In Race” significa un nuevo regreso a revisar esa fusión entre la melodía y el Groove, donde ese movimiento sonoro y circular vuelve a tomar forma con un tono desafiante pero fluído. Una caravana arrogante parece desfilar hacia su próximo destino a través un sonido crudo.

La pregunta es ¿qué es “Polarized”? Si bien podemos encontrar figuras familiares, como lo es el fuzz, esa amada distorsión rota y sucia, pareciese que el ambiente no es el mejor. El sonido es espeso, su intensión no sería la de ser nada agradable. Durante su recorrido podemos encontrar arreglos puestos en reversa, algún juego entre los platos de su batería. ¿Acaso esto es un mal viaje? Ese sonido gordo que tanto nos gusta pareciese ahora querer devorarnos, y que nuestro último sostén sean esas pequeñas notas de paño, tal vez como un último bastión de inocencia. ¿Es sludge? Son solo más preguntas. La única certeza es que esta proyección no es nada colorida.

En el final de este recorrido nos encontramos con “Do You Love Your World?”. Desde el vamos, nos encontramos con algo íntimo. La incógnita se vuelve eje, y un ambiente abrazado al blues es el escenario ideal para que las palabras enigmáticas aparezcan preguntándonos si realmente amamos nuestro mundo. Fueron 9 años los que pasaron cada una de estas piezas esperando ver la luz, abandonadas por otro proyecto de aquel entonces. Lo único que podemos saber es que Brant sabe amalgamar varias influencias. Y no, no falla.-

▶️ Reseña: Walter Fernández.
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Jacoozzi
Mankind Woman
Jalamanta