NO FUE SÓLO DIVERSIÓN #2

Fun People durante las sesiones del video "Bad Influence". Foto: Fabián "Resakka" García.

Por Norberto Alfaro*.

En 1999 Fun People lanzaba su anteúltimo larga duración “The art(e) of romance”, grabado en Chicago bajo la supervisión de Steve Albini. Un disco punk, versátil, pop y tan contundente como la figura que ilustraba su tapa. Era Kurt Wilckens, un anarquista alemán que en la Argentina vengó la muerte de los obreros patagónicos asesinando al teniente coronel Héctor Varela. Toda una declaración de principios.

Pero esta impronta libertaria y de denuncia ya llevaba años agitados en los que el grupo supo crear una sub escena entre el denominado “Nuevo Rock Argentino” y el ebulliciente “Buenos Aires Hardcore”; incluyendo a gays y lesbianas, abrazando el ecologismo, la lucha por los derechos humanos y animales, el desarme, gritando por el aborto legal y el respeto hacia la mujer, y expulsando a las ideas fascistas que se filtraban en sus recitales.

20 años después vamos en busca de su obra más influyente, la que fue acompañada por cientos de jóvenes que escapábamos de los políticos de turno y que en sus shows respirábamos aires de contracultura.

EL ABORTO ILEGAL ASESINA MI LIBERTAD…EN 1997

El texto rezaba algo así como “Fotocopialo y difundilo en tu barrio” haciendo referencia al flyer que acompañaba la edición de “El aborto ilegal asesina mi libertad”, el split de 4 temas en vinilo junto a la banda She Devils. Y en esa nos sumamos con mi compañero de andanzas de la escuela. Con el volante en mano, fuimos directo a la fotocopiadora y después a dejarle las copias a Maxi, el disquero amigo. Lo aceptó, lo leyó y nos preguntó si sabíamos qué era el aborto. De esa manera nos pusimos a discutir y a cruzar opiniones sobre el tema. El primer paso de la causa estaba dado.

El registro de varios testigos dirá que aquel recital (también en Cemento) donde se presentó el Split fue un puntapié real. Desde el ingreso al local de Omar Chabán, las mujeres que representaban a la Comisión por la Despenalización, relataban los porqués de un aborto legal, libre y gratuito a través de publicaciones y volantes. En tanto, en la zona de camarines, la banda que abría el concierto cuestionó la iniciativa del show y la discusión se trasladó a todos los sectores, incluido el propio espacio del público que había llenado el lugar.



Interior del fanzine Sabor´s #2, circa 1996.

Checho, de la banda 720° y Scarponi, recuerda que previamente a la fecha “cuando salió el flyer del recital donde se presentaba el vinilo, el run run de ese día en el Parque Rivadavia era ´en este reci se pudre´. Y se pudrió justo en el show de la primera banda que era Actitud de Cambio”. Además agrega que si bien el hardcore local tenía premisas libertarias y de igualdad, “Fun People fue más extremo en el tema lírico porque profundizaron el apoyo a otras minorías, nosotros como mucho habíamos focalizado en la ecología, en contra del militarismo, pero en cuanto a derechos para gays, lesbianas, ni lo nombrábamos”.

Dos décadas después, sectores de la prensa catalogaron a la edición como “histórica”, reconociendo el valor tanto de Fun People como de She Devils en anticipar una discusión que llegó a ser parte en la agenda del Congreso durante 2018. Una batalla que aun la marea verde pelea en la calle; Patricia Pietrafesa, integrante de She Devils y editora del fanzine “Resistencia”, lo recuerda en una nota de Página 12 del año 2016 como un hito importantísimo: “Peleamos la despenalización del aborto en el escenario, en el backstage, y hasta en los baños”.

NI MACHOS NI FACHOS

En esta misma línea de ampliar los espacios y las discusiones, Juan Carlos Varela o el “Negro” de José C. Paz destaca aquellos shows bajo el nombre “Hardcore Gay Antifascista” impulsados por la banda para eliminar actitudes xenófobas en un sector mínimo del público que asistía y molestaba al resto. A través de su fanzine “Golpe Justo” Juan difundía el SHARP (Skinheads Contra el Prejuicio Racial) y en los recis de la Gente Divertida junto al resto de las cabezas rapadas compartió “ideas, gustos musicales y sentíamos un tipo de libertad y energía que no encontrábamos en otros espacios”. Es que por aquellos años los skinheads no tenían escena propia y se movían en cuanto reci ska hubiese. A partir de las charlas con Nekro, “los conciertos de Fun People fueron una vidriera para que el resto del público nos conociera” y de esa manera desterrar la imagen violenta que se había creado sobre el skin.

El Negro Varela además afirma que “la reivindicación de Hardcore Gay Antifascista fue un baldazo de agua fría para un sector conservador y cuasi fascista de la escena hardcore de Buenos Aires. Así como también fue una bandera para las disidencias de esa época”.


Nota en el Suplemento No de Página/12, 1998. Sobre la derecha, Juan Carlos Varela.

Pablo Sonix, quien a través de su banda Funerales recupera el espíritu de Fun People bajo la denominación “Hardcore puto antifascista” recuerda que “en esos ratos de recital, previa o post, éramos nosotros. Sabiendo que había otros chicos que lo descubrían en boliches, para nosotros era en un recital de Fun People. No había nadie que te diga algo por estar besándote con un pibe. Para nosotros era muy normal”.

La apertura fue real y ya no sólo se acercaban los que curtían “el palo hardcore y punk”, sino también aquellos que se enteraban de boca en boca, a través de algún cassete grabado o en fiestas del conurbano donde el popero “Masticar” sonaba incansablemente.

“Había gente que iba pura y exclusivamente a ver al grupo y no curtía el resto de la movida, entonces veía un fanzine y le parecía una novedad. Estaba bueno porque llegabas a otras personas que de otra forma no llegarías. No sé muy bien de dónde venía su público, pero se notaba eso de los ´alternativos’ que era gente más chica, menores de 20. Había de todo, pero mucha más gente chica”. Quien observó esta escena en reiteradas ocasiones fue Julián Vadalá, editor del fanzine “Tiempo de Cambio” y voz de la banda XAutocontrolX con la que compartieron varios shows junto a Fun People. “Se acercaban muchas chicas que en los recis hardcore no había, eso fue positivo para toda la movida en sí, acercaron gente que de otra forma no llegaba”.


Foto: Emiliano Ron.

HAZLO TÚ MISMO

Si había algo que pusiera a prueba esa cierta independencia del grupo fue la oferta de 40 mil dólares que la multinacional MCA les ofreció (y que después negó) para editar su segundo disco “Kum Kum”. Rodrigo Ibáñez de Frost Bite contará en su “ebook” del sello que “Nekro y Chuli no querían pero Lucas y Gato sí, el trato no se hizo y todo quedó ahí, en M.C.A no lo podían creer, a mí la propuesta me parecía más que justa pero igual respeté la decisión de la banda, yo pude haber vendido la venta de los discos Anesthesia, Kum-Kum y el tercero si hubiera querido pero no lo hice por respeto a la banda”.

Tras un concierto en el Centro Cultural Ricardo Rojas a beneficio de Amnistía Internacional en el que tuvieron que agregar una función por la cantidad de gente que se acercó, Nekro sostuvo para FM La Rocka que “las multinacionales son las que nos dañan constantemente como Coca Cola, Mc Donalds, y otras compañías que han apoyado por ejemplo el Mundial 78, una movida totalmente sucia…y yo no puedo hablar de injusticias, de amor, de paz y de igualdad formando parte de esas compañías”.

En 1997 y ya desvinculados de Frost Bite, el grupo edita el cd “Quince sabores para reflexionar” reconvertido en 14 tracks y renombrado como “Toda niño sensible sabrá de lo que estamos hablando” (con guiño al lenguaje inclusivo) bajo Ugly Las Feos Records. Un material con canciones que quedaron del “Kum Kum” al que podías acceder por menos de 20 pesos tal como rezaba y aclaraba su tapa de cartón en formato vinilo: “No pagues más de 15 pesos”.

La cruzada alertó y enojó a las disquerías; y acrecentó el control interno de la banda por su obra sostenida económicamente en la venta de discos y merchandising en sus shows y a través del correo postal. Hacerlo vos mismo era evitar la comodidad y “devolverle al punk, lo dañino”.-

Contraportada del split "El aborto ilegal asesina mi libertad".

*Este texto forma parte de una publicación más amplia en la que se encuentra trabajando el autor, donde irá al rescate de la carga ideológica de Fun People y su relación con el activismo en la década de los 90.