Tenemos Explosivos + Joliette en C.C La Panadería: El sueño de las masas, es la masa de los sueños

▶️ Fecha: 12 de julio de 2019.
▶️ Lugar: Centro cultural La Panadería, Morón, Buenos Aires.
▶️ Bandas: Ictiófagos, WRRN, Joliette, Puerto Austral y Tenemos Explosivos.


Es viernes 12 de julio. Primera noche de las tres programadas en la visita de Tenemos Explosivos (Chile) y Joliette (México) a nuestro país después de una gira que comenzó el 4 de este mes en Valparaíso, Chile. De Valpo a mi amado Morón. En un lugar como el Centro Cultural “La Panadería”, donde se respira arte. Donde en ese piso de parquet se han vivido noches gloriosas que quedaran en la retina de nuestra memoria. Y esta, fue una más que gloriosa. No solo por la presentación de nuestros hermanos chilenos y mexicanos, sino porque esto es la consecuencia de la enorme labor de Paper Heart (quien los trajo hace 4 años) gestionando y organizando esta movida desde la autogestión, el compromiso y un inmenso amor. Por supuesto, no podemos no hablar de la colaboración de los sellos Ladrido, Inerme Discos y Anomalía Ediciones, quienes con sus bandas y más amor, acompañaron las 3 veladas programadas.

“Amor” es una palabra que se repetirá mucho en este relato, ya que es la emoción perfecta que encauza cada una de las sensaciones sentidas desde los puestos, los grupos de amigxs reunidos en celebración y, lo más importante, la energía que desborda desde el escenario. Y por es por eso, que desde Subcultura estuvimos presentes para contarles lo vivido. Siendo las 22:30, Ictiófagos son los encargados de abrir la noche. La banda integrada por Cristian Fink (voz y guitarra), Pablo Fontana (bajo) y Juan Acuña (batería) viene presentando su primer EP, “Ictiófagos”, han brindado un show corto, pero perfecto para hacernos mover. Es inconfundible el sonido de la guitarra de Cristian e imposible hacernos acordar de aquellos himnos de Arde Hollywood y Ostende, dos de las bandas más importantes de la historia del género a nivel nacional y latino. Fue una media hora intensa donde el trío repaso todo su trabajo y nos preparó para esta gran noche. Si algo se destacó durante el recital, fue la dinámica de los turnos para tocar.



Pasadas las 23 hs., los WRRN (Warren) subieron al escenario decididos a marcar el ritmo y la temática de la noche: post-hardcore/screamo/emo para estallar. La banda formada por Gonzalo Morales (voz y guitarra), Nicolás Soto (bajo), Sebastián Soto (guitarra) y Lautaro Gómez Rubio (batería), fue uno de los puntos más altos de la noche dejándonos más que orgullosos de que la escena está más viva que nunca. Durante poco más de media hora, desplegaron un repertorio que repasó sus singles “La llegada de todo” y “El lugar de siempre”, de 2016 y su más reciente trabajo y primer EP del 2018, “Quiebre”. Sin dudas, WRRN es una de las propuestas más interesantes y originales de la actualidad, sobretodo en el vivo, dejando todo cocinado para lo que vendría.


Mientras recorrimos el espacio, ya colmado de gente, nos tomamos 5 minutos para acercarnos a los demás artistas de la velada. Visitamos el puesto de “Luz sobre tinieblas”, sello discográfico del sur del conurbano, quienes presentan un catálogo interesante con propuestas que van del punk tradicional, al melódico y experimental, con ediciones en K7 y vinilos a quienes los melómanos no ofrecemos resistencia, y siempre nos llevamos algo. En esta ocasión, me sentí atraído por un packaging más que particular, el cual es un envoltorio de papel de un restaurant chino de Madrid, el cual contiene un K7 y fanzine de “Ojos quietos” , primer ep de Robots, trío oriundo de Argentina, pero radicado en Barcelona que hacen un pop/power punk muy bueno y que pueden escucharlo en su Bandcamp. Respiro más que necesario ya que lo que vendría, fue una de las mejores experiencias de mi vida como espectador.



Siendo medianoche, sentimos a Joliette. Formados en 2011 por Fernando Obregon (voz y guitarra) , Juan Pablo “Jopo” Castillo (guitarra), Gastón Prado (bajo y coros) y Azael Gonzales (batería), Joliette es una banda netamente de hardcore que fusiona estilos como el math, post-hardcore o más extremas como el emo-violence y el grindcore. Ellos mismos se auto definen como “post-todo”, pero lejos de encasillarlos estilísticamente, quisiera hacer hincapié en la energía que desprenden en la ejecución de sus canciones, y ante todo, en la entrega hacia quienes presenciamos su show.

Fernando Obregón es un enorme interprete/compositor (uno de los mejores de la actualidad a nivel internacional), con una voz tan versátil como criminal, capaz de llevarte desde el extremo horror a la apacible calma de un atardecer en medio segundo. Esto combinado con su delicioso paladar a la hora de ejecutar la guitarra, acompañada por la segunda guitarra de “Jopo” Castillo, quienes hacen un tándem impecable de armonías y disonancias. Si hablamos de energías, en esta banda hay un demonio encarnado en este bajista explosivo llamado Gastón Fuentes quien durante cuarenta minutos (quizás más) se encargó de no permitir un solo espacio sin movimiento, tanto arriba del escenario como abajo, donde ya estábamos prendidos fuego. Si hay algo que marca la diferencia en estos géneros, es el baterista. Y debo decir, que Azael Gonzales, es uno de los mejores de toda la región. Es el complemento perfecto que permite que los demás se desplieguen con tanta libertad y confianza. Técnicamente, un cirujano del tempo y dueño de una versatilidad tan original como perfecta.

Y eso quedó demostrado en escena y en su reciente último larga duración “Luz Devora”, de julio de este año, donde encauzaron lo que ya habían demostrado en “Principia” (2013), “Atáxico” (2016), dando un salto de calidad en el tremendo sonido logrado, entregando una de las placas del año. Sin dudas, la primer visita al país de los oriundos de Puebla, México, nos ha dejado conmovidos y con ganas de más a quienes conocían o no de ellos. Es Joliette, la nueva cara de la renovación de toda la escena Latinoamericana.



Uno de los momentos más esperados de la noche, era ver a Puerto Austral. La banda integrada por los hermanos Diego y Tomás Fraga (guitarras), Brian Duffau (bajo), Tato Zambetti (batería), fueron esa (necesaria) calma que antecede el huracán. Pasadas la 1 am, dieron luz a su set con un hermoso instrumental del que participó Lautaro Ponce de León en trompetas, un Puerto Austral más. Seguido sonó Pámpidas, single que forma parte del reciente split junto a Hélices (Chile) y Kyori, que se puede escuchar en todas las plataformas de la banda y de Anomalía. Bambú fue pura emoción, ya que la de esta noche fue una de las últimas presentaciones de la banda antes de su participación de en el ArcTanGent y debido a la despedida de Tomás hacia otras tierras.

Algo que destaca a esta banda, es la calidad y delicadeza para crear climas introspectivos como muy pocas son capaces. Esto lo notamos cuando suenan "Lago escondido" y "Koshkil", donde los cambios de tempos y armonías son explorados de una manera más que original, marcando un math rock/emo con impronta propia. Una vez más, demostraron el porqué de la convocatoria al festival más importante del mundo de la escena math. Hasta acá, todo fue emoción, fiesta y muchísimo amor. Y quedaba la razón principal de muchas banderas encauzadas por este humilde redactor.


A las 2:10 de la madrugada, llegó el momento de verlos en acción luego de una larga espera. Después de unos inconvenientes técnicos, Tenemos Explosivos estaba en la sala. "Regreso a casa" – casi un guiño – fue la elegida para el inicio de un show en el cual repasaron toda su discografía, demostrando que ya son una pieza fundamental en la historia del post-hardcore latino. "Hombres que cazan lobos con las manos" y "La libertad absoluta y el terror" de su último trabajo “Victoria” (2017) siguieron mientras se acomodaba la voz de Eduardo Pavez. El tercer tema, ya convertido en himno, fue gritado por la audiencia acompañando a la banda como un integrante más. Es que eso es lo que destaca a Tenemos Explosivos. Su entrega y la pasión en sus líricas, interpretación y composición de la música, llegan a tocar la fibra más íntima del escucha, interpelando los sentidos. Ya a la mitad de la lista, llegó uno de los temas más sentidos por todos. Suena "Agamenón", canción que abre “Victoria” y que reza las convicciones de una banda que toma a la memoria como mandamiento principal para estudiar nuestra historia personal, colectiva y también social. “Y sonreíamos, porque eso hacen los condenados / cuando las causas se combinan, se crea el destino”, frase que me queda en la médula cuando en retrospectiva veo cómo y de qué manera llegamos a esta celebración de la libertad y la autogestión.

Son pocas las bandas que transmiten una verdad en el mensaje. Esa es la impronta y el sello que los chilenos ponen en la mesa desde “Derrumbe y celebración” (2012), “La virgen de los mataderos” (2015) y el ya mencionado “Victoria”, e interpretando musicalmente de manera magistral durante toda el setlist, donde podemos ver al dueto de Juanjo y Rene Sánchez con sus guitarras encendidas en riffs crudos y potentes, la pared armónica del bajo de Álvaro Urrea y con Matías Acuña, dirigiendo la orquesta en su batería como un tanque de guerra que va al frente con una firmeza y fuerza temibles. Llegan los bises con “Victoria”, última canción del homónimo disco y “La matanza de Corpus Christi”, clásico de la banda, en la cual se viene la sala abajo entre el pogo, gritos y el desborde de energía musical y emocional que los chilenos nos entregaron.

La ansiedad acumulada de estos años tuvo su gran premio. Y fue presenciar un show internacional a la altura de las expectativas. Tenemos Explosivos es el post-hardcore en su máxima expresión. Quedan los abrazos, las miradas cargadas de felicidad, los tragos compartidos con la crew chilena/mexicana y la sensación de que la autogestión tuvo su merecida celebración.-

▶️ Fotos: Guido Barandiarán.
▶️ Texto: German Ponce.