Entrevista a Tenemos Explosivos: mensajes para detonar la amnesia


A cuatro años de su última visita, Tenemos Explosivos (Chile) regresa nuevamente a nuestro país en el marco de una gira junto a Joliette (México) que ya empezó el 4 de julio en cuidades de su país y estará realizando un triplete en el CC La Panadería en Morón, CC Matienzo en CABA y Casa Tifón de Ramos Mejía junto a bandas locales como WRRN, Puerto Austral, Ictiófagos, Cursi No Muere, Archipiélagos, MOFA y Efecto Amalia. Nos pusimos en contacto con la banda trasandina para conocer mucho más sobre sus orígenes, la autogestión, el mensaje de sus líricas, el camino de estos 10 años y expectativas sobre el presente y futuro de uno de los mayores exponentes del post-hardcore en Latinoamérica.



A casi 10 años de su formación, quisiéramos que nos cuenten en primer lugar cuáles fueron los motores y fundamentos para idear lo que conocemos como “Tenemos explosivos”.
Los orígenes y el desarrollo del proyecto jamás han tenido mayores pretensiones: éramos cinco personas que habíamos tenido diversas bandas a lo largo de nuestras vidas y teníamos ganas de continuar con esa lógica. Para nosotros, tener una banda es una manera de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Entendemos el mundo desde la música y utilizamos la dinámica de una banda para lidiar con nuestros procesos. El fundamento fue, simplemente, juntarnos a tocar. Ya cuando nos conocimos y comenzamos a conversar, nos dimos cuenta que teníamos temas en común, que había inquietudes generales y un interés por desarrollar un discurso más allá de lo musical. Pero nunca fue un proyecto concebido con ese fin. Fue, más bien, parte del desarrollo orgánico del proyecto mismo.

¿Cómo y qué tan importante fue atravesar su trayectoria desde la independencia y la autogestión?
Es difícil responder esto porque nunca hemos operado de otra manera. Todos los proyectos musicales en que hemos participado ocurren desde la autogestión. Tenemos Explosivos construye desde esa vertiente. Nos nutrimos del apoyo mutuo, de las redes que forma la escena. De estar tantos años en lo mismo, se acaban conociendo a las personas y, mientras se opere desde la honestidad, lo que hemos construído ha sido posible gracias a los demás. La independencia y la autogestión son rótulos que dan la ilusión de un viaje en solitario, pero en realidad son la absoluta co-dependencia y gestión popular de toda una escena que se ayuda, va a los shows, entrega cariño y acompaña. A nosotros nos gusta esa lógica porque estamos al control del proyecto y, a la vez, a la merced de una escena. Esa “independencia” es sólo una independencia con la “industria musical”, pero el llegar a esa industria nunca ha sido nuestro objetivo ni la razón por la cual hacemos esto.

Desde “Intervención Enérgica en los Asuntos de la Nación”, su primer Ep del 2010, hasta “Victoria” su ultimo Lp, ¿sienten que cada trabajo es una etapa distinta en la historia de la banda?
Absolutamente. El primer Ep está marcado por una energía cruda, las ganas de crear algo sin tener demasiado claro cómo ni por qué. Es la misma energía caótica y poco organizada del primer disco. “La Vírgen de los Mataderos” tiene el color de un disco hecho desde la distancia, la melancolía, el no saber si la banda puede seguir funcionando, la inevitable tristeza de estar lejos de las personas que quieres y pasando un período muy duro en la biografía personal. “Victoria” es la conquista de la forma, la profundización de un mensaje, el intento por contar una historia más acabada que, a su vez, no sea algo cerrado. Si bien todos los trabajos de la banda son radicalmente distintos en sus períodos de composición y la manera en las cuales se han llevado a cabo, creo que todos responden a una estética bastante unificada, sin caer en la simple repetición.

¿Cómo fue y es la metodología de composición, grabación y producción de los mismos teniendo en cuenta que Eduardo vive en otro continente? ¿Es esto una limitación o esto mismo empodera la relación entre ustedes?
La música se crea en ensayos, se prueban partes, se improvisa, se depuran ideas. Luego, se envían por correo o mensajes de whatsapp y nos mantenemos al tanto de cómo van progresando los temas. En ese proceso, la idea es que todos sepamos cuáles son los temas que se han trabajado, cómo cambian y qué color tienen las canciones mientras se trabajan. Es claramente una limitación: estamos limitados en términos de velocidad de reacción, de claridad en los mensajes, limitados en cantidad de experimentos que podemos sugerir a la distancia pero a su vez nos da una sensación de que podemos con las adversidades que le han caído encima al proyecto. Todos tienen personalidades muy marcadas y opiniones intensas. Eso hace que las diferencias estéticas se resuelvan en la práctica, en el seguir intentando una y otra vez hasta que todos que lo creado habla, de alguna manera, de nosotros. Este año la banda cumplirá exactamente la mitad de tiempo funcionando “normalmente” y la otra mitad funcionando a distancia. Creo que esta manera nos ha unido enormemente. A mis compañeros de banda los considero mis hermanos.

"Para nosotros, tener una banda es una manera de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Entendemos el mundo desde la música y utilizamos la dinámica de una banda para lidiar con nuestros procesos".


Si bien se los ubica dentro del llamado “post-hardcore” (Juanjo ha formado parte de Asamblea internacional del fuego, referente del género en Latinoamérica), ¿Cuáles fueron sus influencias referidas a lo musical?
Es difícil poder unificar esta respuesta ya que Tenemos influencias muy variadas, desde Supersordo hasta Brian Ferneyhough. Todos tenemos gustos musicales muy distintos, pero que de alguna forma logramos unir en nuestras canciones. Quizás la banda que mas unifica nuestros gustos es Standstill.
Matias (bateria): Mis bandas favoritas de siempre han sido Refused y Meshuggah. Y son principalmente esas bandas de donde trato de rescatar ideas rítmicas en general. Y también por mi formación académica, tengo bastantes influencias del jazz: Miles Davis, Tony Williams (baterista), y de jazz más actual Thundercat y Robert Glasper. Actualmente escucho bastante hip hop y rnb, Frank Ocean, Tyler the creator. Influencias musicales desde chile, por herencia familiar: Schwenke y Nilo, Victor Jara, Inti Illimani, Quilapayun. Y en el punk, Supersordo.
Eduardo (voz): Radiohead, Deftones, Barra Head, Stars of the Lid, Violeta Parra, música de cámara contemporánea en general.
Juanjo (guitarra): Misfits, Ramones, Ac-Dc, Paul Newman, Labradford, Supersordo.
Rene (guitarra): Deftones, Propagandhi, The Cure, The Smiths, Pearl Jam, At the drive in, Supersordo, Descendents, Hot Water Music.

Ya que hablamos de influencias/referencias, ¿Cuáles son para Eduardo a la hora de escribir? ¿Qué injerencia tiene su faceta de dramaturgo?
Mis referencias son principalmente las tragedias de Esquilo y Sófocles; las obras teatrales de Schimmelpfenning, Dea Loher, o Koltés; la poesía en inglés de Spicer y Lerner. Mi trabajo como dramaturgo se alimenta de y alimenta a las letras de la banda. Mis escritos teatrales conversan con las letras de las canciones, se prestan imágenes, investigan temas en conjunto, a veces discuten y se separan, otras veces convergen. Como dramaturgo, la idea de la palabra y la voz como generadora de paisajes conceptuales es lo que más me interesa, y mi meta es conseguir esa construcción en las letras de las canciones: que los temas digan algo no sólo con la melodía, sino con el contenido de las palabras y la interpretación. En ese sentido, opero como un dramaturgo que debe actuar sus propios textos.

Sin dudas, existe en la impronta de la banda un compromiso social y político hablando desde la memoria como en “La matanza de Corpus Christi” de su primer ep, y más aún en “Victoria”. ¿Qué tan importante es esa “memoria” para ustedes, citando como ejemplo, la lucha del movimiento estudiantil en Chile durante la ultima década?
Es importante porque es un síntoma y es parte del problema material del que hemos estado hablando desde que comenzamos el proyecto. Durante la revuelta estudiantil del 2011, nosotros estábamos en el estudio grabando nuestro primer disco. Habíamos lanzado el demo hace varios meses y sabíamos que estábamos hablando de algo urgente. Creo que el mensaje no ha dejado su carácter de urgente, pero se ha tornado en la construcción de algo más duradero. No es sólo la (¡necesaria!) manifestación explosiva e incontrolable de salir a las calles a reclamar los derechos, es también el lento y trabajoso proceso de cambiar una conciencia en torno a las relaciones sociales de producción conceptualizadas en su márgen más amplio. Los movimientos feministas, de género, de alumnos, de profesores, de jubilados, todo está conectado a una infelicidad con la razón imperante y el funcionamiento general. El enemigo tiene estratificaciones claras, y nuestra misión como ciudadanos (y sujetos históricos) es sostener y marcar al enemigo cada vez que sea posible, cosa que la amnesia no entre en quienes vienen después, ni entre nuestros pares.

¿Cómo ven el panorama latinoamericano en un contexto en que pareciera que esa memoria falla?
Hay un privilegio hoy en día por la velocidad de transmisión de información y no por la cantidad o calidad de ésta. Tecnológicamente preferimos un mar de caos que converge construcciones y realidades, que una “verdad” impuesta desde una narrativa totalmente impuesta. La memoria es un ejercicio que, en un mundo donde “recordar” se equipara a “guardar información”, pareciera ser inútil. Pero para el desarrollo de la inteligencia es necesario tener objetos del pensamiento que sean susceptibles de ser conectados. Nada sacamos con tener infinitas redes interconectadas si no hay objetos del pensamiento que llevar de un lado a otro. Es el riesgo de la enajenación digital. Lo que falla es la memoria porque la pensamos como algo muerto. Es necesario darle nueva vida, nueva urgencia, entregarle el carácter de necesario. No para “predecir” el futuro ni para lamentarse constantemente por el pasado, sino para poder establecer claramente cómo es que estamos acá y quiénes son los responsables. Olvidar los rostros y nombres de los culpables es la peor forma de seguir agrediendo a las víctimas.

Teniendo en cuenta su relación con el público y el importante rol del mismo en los shows o el compromiso que demostraron hacia ustedes desde siempre (parte del financiamiento de “Victoria” fue a través del crowdfunding), ¿Creen que “Tenemos explosivos” es una referencia en la lucha desde la independencia contra la violencia institucional?
No sabría cómo responder esto. No conocemos el tamaño de lo que hacemos desde afuera, ni sabemos cómo es percibido en su totalidad. Menos para mí que vivo fuera del país y mi único contacto son los shows en vivo. Nunca en la banda nos hemos planteado ser referencia o puntas de lanza de nada. Sólo hacemos la música que nos gusta y entregamos un mensaje que creemos es importante. Todo lo que ocurra como efecto de ello, sucede en un punto medio ciego, se nos hace invisible. Si hay personas que escuchan la banda y encuentran en nuestro trabajo algo que los motive a organizarse o conversar de los temas que nos obsesionan, estamos más que satisfechos.

"Si hay personas que escuchan la banda y encuentran en nuestro trabajo algo que los motive a organizarse o conversar de los temas que nos obsesionan, estamos más que satisfechos".


Pasaron 4 años de la primera y última visita a nuestro país. ¿Qué expectativas tienen para la trilogía de shows que tienen preparados? ¿Cuán especial es el regreso siendo acompañados por una banda amiga como Joliette?
Tratamos de no aproximarnos con expectativas a los shows. Tenemos la intención de pasarlo bien y llevar nuestra música a quienes nos escuchan en Argentina. Hace cuatro años nos recibieron con un cariño que nos dejó emocionados durante meses, así que sólo deseamos, quizás un poco tarde, pero son las condiciones que nos permite esta realidad, devolver ese cariño entregando un show sólido, presentando temas de todos nuestros discos y tocando canciones que la vez pasada no presentamos. Vamos con los ánimos de un carnaval. Sobretodo porque Joliette estará con nosotros, y son un grupo de personas hermosas con quienes tuvimos la fortuna de girar por México y ahora estamos muy emocionados de compartir escenario con ellos una vez más, sobretodo en un lugar tan querido como Buenos Aires.

Van a estar compartiendo escenario con varias bandas locales que van de estilos como el hardcore, post-hardcore, emo y math rock, y que forman parte de sellos independientes. ¿Qué importancia y qué relación tienen con Papel Heart, Ladrido e Inerme Discos?
Lo que estos tres sellos tienen en común, es que todos han surgido desde la autogestión. Si bien los estilos de las bandas son variados, existe ese punto en común, lo que hace que, de cierta forma hablemos el mismo lenguaje. Con Paper Heart tenemos una relación de casi 5 años, de cuando fuimos a lanzar “La virgen” a Argentina, ellxs eran amigxs de Matías, se conocían de la escena hardcore. Ellos se portaron increíble con nosotros, y ese tour sirvió para que más gente del otro lado de la cordillera pudiera conocer nuestras canciones. Con Inerme también hay una relación de hace más de 10 años , principalmente con Juanjo, el sello ha editado discos de sus bandas anteriores. Han estado en su casa en Chile y viceversa. Es muy bueno para nosotros poder hacer este tour trabajando todos en conjunto. Más que la estética y la música, nos une una estrecha relación de amistad/hermandad. Ladrido es nuestro sello discográfico actualmente, es un sello nuevo, y creemos que su forma de trabajo se adecúa a la nuestra, además de que el catálogo del sello creemos que es bien interesante, hay algunas bandas buenísimas. Ellos han sido una gran ayuda para nosotros, principalmente en el tema administrativo, en el cual nosotros hace bastante tiempo ya estábamos sobrepasados.

En el 2017 lanzaron “Victoria”. ¿Cómo sigue repercutiendo en la historia de la banda? ¿Este regreso es solo para la gira o hay planes de editar un nuevo trabajo?
Debido a la naturaleza del juego en que nos encontramos, las “giras del disco” duran más tiempo y se extienden de otras formas. La gira de “Victoria” la cerramos en enero de este año. Ahora nos encontramos en un proceso de afirmar un show en vivo y componer nuevos temas. Siempre estamos generando material. Lo que no sabemos es qué forma tendrá este material. Somos personas inquietas y que nos gusta crear. Ahora, debido al proceso y los tiempos que tenemos de trabajo, es imposible predecir con exactitud cuándo lanzaremos un nuevo trabajo, o si ello ocurrirá. Pero lo que sí sabemos es que seguimos trabajando con mucha más fuerza. El público que nos escucha y acompaña nos da ánimos para seguir a pesar que los caminos se vuelvan extremadamente confusos y difíciles.

Para finalizar, quisiéramos que nos dejen un mensaje a los lectores de Subcultura y a todos los fieles seguidores que esperamos estos últimos 4 años para volver a verlos...
Principalmente, muchas gracias por escucharnos. Tenemos una sola vida, y el que decidan entregarnos parte de su tiempo en escuchar la música que hacemos es un tremendo honor que no damos por sentado. Muchas gracias por el cariño que nos entregan a la distancia. Esperamos que disolver esa separación en julio y abrazarnos una vez más.-

▶️ Próximos gigs:
Viernes 12/7 - CC La Panadería (Morón)
Sábado 13/7 - CC Matienzo (CABA)
Domingo 14/7 - Casa Tifón (Ramos Mejía)

▶️ Fotos: archivo de la banda.
▶️ Entrevista: Germán Ponce.