Review: Ulver - Drone Activity


Todos los que seguimos impacientes la carrera de Ulver (los del principio que se quedaron, los que los agarraron por la mitad, los que se sumaron con la mayor exposición que tuvieron con el increíble “The Assassination of Julius Caesar”, su último LP en estudio de 2017) estábamos como locos ante el anuncio de un nuevo álbum. La información vino de a poco, pero al fin se supo que iba a ser un disco en vivo. Y muchos pensamos que iba a ser la oportunidad de tener un registro oficial de temas del citado “The Assassination…” y otras perlas de sus discos anteriores. Pues, nada que ver.

Ya deberíamos estar acostumbrados al hecho de que Ulver es una de las bandas más originales e impredecibles, diría casi de la historia de la música “popular” en general. ¿Qué otra banda tiene entre su discografía clásicos indiscutidos del Black Metal más atmosférico y melódico (Bergtatt – Et eeventyr i 5 capitler, 1995), totalmente acústico con altas dosis de folk noruego (Kveldssanger, 1996) o aspero y terriblemente crudo (Nattens Madrigal, 1997), y luego saltan al trip hop, al noise, al dark ambient, la música experimental, la música para películas, experimentos sinfónicos, o el pop más sofisticado. Y todo con una calidad que no baja nunca.

Ya desde esa inicial “Black Metal Trilogie” (como ellos mismos la llaman) estaba la clave de lo que iba a venir: Nunca quedarse quietos, siempre avanzar, hacia dónde fuera el interés musical del genio Kristoffer Rygg y su troupe de acompañantes a lo largo de estos ya ¡¡¡25 años!!! No vamos a hablar de la historia de Ulver acá porque habría que escribir un libro, y bastante largo. Nos centraremos en este nuevo capítulo llamado “Drone Activity”, que, para variar, no es lo que, al menos un servidor, esperaba. O sí. Porque lo que uno espera a esta altura de Ulver, es sorprenderse. Y vaya que es una sorpresa! Por empezar, dos cosas: 1) Que la palabra “drone” es bastante engañosa, que no los condicione al momento de escucharlo, Ulver no hizo un típico disco drone, en absoluto. Y 2) Nada que ver con un disco en vivo común y corriente, como lo fue “Live at Roadburn” de 2013 que era una presentación del sorprendente disco de covers “Childhood's End” del año anterior. Si hubiera que hacer un link a algo parecido deberíamos pensar en disco del Zodíaco “ATGCLVLSSCAP” (2016), pero solo por la forma en que está hecho, porque el resultado es totalmente distinto. En lo único que se parecen es en que ambos discos están hechos en base a tomas en vivo mayormente de improvisaciones, y mezcladas, retocadas y manipuladas en estudio. Nada más.

“Drone Activity” requiere una escucha atenta y relajada, ya que ES un viaje. Cuatro largos temas para una inmersión total dentro de un espacio en donde el drone, pasajes ambientales, percusiones rituales, sonidos inidentificables y ambientes introspectivos y oscurísimos nos llevan a lo más profundo de nuestra mente. Como dije antes, el drone, a pesar del título, se nota más en el primer tema, los otros tres son otro cantar. Decir que está grabado enteramente en un antiguo acuario en Oslo convertido ahora en un paseo marino, enorme y oscuro, la “actuación” de Ulver empieza de manera similar a la que vivimos hace poco con el concierto solista de Stephen O’Malley, donde por unos cuantos minutos el sonido va acoplándose y haciéndose al lugar, para ser parte del lugar en donde esto estaba aconteciendo. Y Ulver lo que hizo es dar sonido a esas imágenes que iban emergiendo, como médiums, haciendo que ese recinto tenebroso, húmedo, profundo, se exprese a través de ellos. Sus mismas palabras lo dicen, “algo turbio y liminal emergió, en sonido y espacio”. Cuando no se está ni en un lugar ni en otro, físico o mental, romper el límite entre el espacio que separa la realidad de lo onírico, y confundirlos en un todo.

Como dije anteriormente, entre el drone más o menos definido de “True North”, que abre este viaje, encontramos en los dos temas siguientes, “Twenty Thousand Leagues Under the Sea” y “Blood, Fire, Woods, Diamonds”, aparte de sonidos de lo más diversos, ritmos que van apareciendo sin darnos cuenta, que van creciendo sutilmente entre pequeñas melodías que vienen y se van, para volver a aparecer gradualmente con más fuerza, pero sin llegar a explotar, un mantra rítmico hechizante que crece y crece. Acá todo se toma el tiempo necesario para llegar al clímax sonoro, sin romper el hechizo. Estos dos tracks del medio me hacen acordar a algunos de los mejores trabajos de Deustch Nepal, proyecto unipersonal del legendario Peter Andersson, alias Lina Der Baby Doll (especialmente en discos como “Deflagration of Hell” de 1991 o el genial “¡Comprendido!... Time Stop! ...And World Ending” de 1996), en donde cada tema se va construyendo desde una célula mínima hasta ir creciendo y creciendo, para luego irse tan suavemente como comenzó. El cuarto y último track, “Exodus”, parece mezclar las formas y sonidos anteriores, para crear una catedral subterránea en la que ahora sí se pueden identificar de forma más limpia guitarras y bajos, llegando a lo impensable, que en un tema de esta naturaleza podamos llegar a quedarnos tarareando internamente una melodía, tan simple como efectiva.

Sería maravilloso que lo editen físicamente (por ahora solo se puede escuchar por internet), y sobre todo que lo hayan filmado, debe haber sido impresionante estar ahí y presenciar esa performance sonora en ese lugar. Esperemos a ver qué pasa. Por ahora, están todos invitados a ingresar en esta “Drone Activity”, en la que es un placer sumergirse. Y sí, Ulver lo hizo de nuevo.

▶️ Texto: Fernando Diéguez.