Entrevista a Luis Baumann: Transformar mundos imaginarios, construir mundos posibles


Después de casi cuatro años, volvimos a contactar a Luis Baumann, músico, productor y diseñador gráfico de Polvorines para charlar sobre los mundos que transita, transforma y edifica en cada paso: su nuevo libro “Blanco y negro”, su reciente material solista, Fusibles, Quemacoches, el circuito, las redes sociales, la distribución, la música que lo emociona y por qué considera que su vida es un demo constante.



¿Cómo surge la idea del libro?  
La idea siempre estuvo, ya que venía haciendo fanzines desde el 96´,97´. A partir del 2008 vengo con la idea de hacer un libro donde recopile fanzines, flyers y trabajos de plástica, de arte gráfico que realicé por fuera del fanzine. Por distintos motivos, siempre se vio truncado. A partir del resurgimiento de un montón de editoriales independientes, empecé un trabajo de recopilación orientado al flyer y al fanzine en un principio. Hace uno o dos años, un compañero músico que se llama Christian Vaca en una charla con los chicos de Transmission Libros, le dijo que yo estaba buscando editorial. Si bien los conocía, no tenía tanto trato en principio ya que nunca fui de tirarme a la pileta y decir “hola, editame”, sino que busqué que haya una conexión de a poco. El Vaca apuró un poco esa cuestión y los chicos son súper buena onda. Yo ya había hecho la portada del libro del Turko Live y había entrado en una relación con Transmission, que es una editorial independiente y anti-copyright. Entonces me cerraba íntegramente. Yo decidí orientar el libro a una cuestión más amplia, que incluya trabajos fuera del fanzine, en blanco y negro y los que eran color pasarlos a ese formato. Así surge esta idea y se ve concretado en este libro que desde fines del año pasado ya está en la calle. 

Si bien Transmission es una editorial independiente, ¿por qué no lo editaste a través de tu sello Postales Discos
Con Postales venía como en un stand by, más retirado de laburar en la cuestión física. Mas allá de que sé hacerlo por mi cuenta, me genera un tiempo y un trabajo que no estaba teniendo o que estaba dedicando a otras cosas puntuales. En otros años me ocupaba de muchas cosas mías. Comparado con otros años, ahora hay muchas posibilidades editoriales, tanto en gráfica como en sellos discográficos. Entonces me parece súper interesante trabajar con otra gente y de forma cooperativa, por eso sumamos a Alto y Klaro y a Revolution para esta edición, así como en los discos sumo a otros sellos. Ideológicamente me cierra la forma en que edita Transmission, son muy prolijos, a la altura de cualquiera libro que podes encontrar en una librería, estéticamente laburan muy bien. Tuve intentos de editar con otra gente y por ahí me topé con ciertos sectores de la independencia que son un poco cerrados con algunas cuestiones, que las respeto pero buscaba algo más abierto.

¿El libro va a estar sólo en formato físico o evalúan la posibilidad que esté disponible digitalmente para comprarlo? 
Se va a poder adquirir una copia mediante un sistema de venta online y eso me dispara la idea de que esté para verlo digitalmente en algún momento. Por ahora eso no está, no estoy en contra, obviamente, pero me gustaría que esté por un tiempo largo en la versión física, me gusta más tenerlo en la mano. Lo digital ya lo venimos trabajando mucho. Cuando económicamente no estás capacitado para hacer copias de discos o libros, lo digital sirve mucho, es una herramienta muy buena. Pero hoy prefiero que el libro esté físicamente.

Como diseñador gráfico, artista y comunicador, ¿hay algún mensaje que quieras transmitir, algún hilo conductor que atraviese el libro? 
 Si, a pesar de que no lo hay porque, en el trabajo de recopilación que lo empecé a modificar de su idea original, descubrí que a pesar de que parecía todo un gran collage conceptual, casi sin querer tuvo una línea conceptual fuerte. La encontré un poco después, quizás inconscientemente nunca lo tuve, pero lo vi plasmado ahí, a pesar de que no haya correlatividad en las imágenes. Creo que lo que está en el libro coincide con la idea de generarte tu propio mundo. Tiene que ver mucho con la autogestión. Cuando uno cree que el afuera o el sistema está mal, se pone manos a la obra y genera herramientas, mundos con sus propias leyes compartidas con otros compañeros donde podés poner en práctica lo que hace bien en una sociedad o en una convivencia. Acá gráficamente está plasmado un mundo mío, un mundo paralelo de visiones y sensaciones. Hay muchas frases o partes de letras o escritos que nunca me animé a sacar, pero eran la excusa perfecta para que estén ahí con las imágenes. Muchas de las obras gráficas que no son ni flyers ni tapas de discos, son cosas que yo expreso en mi interior, en mi casa. Lo que busco expresar cobra otro sentido con el receptor y esa es también un poco la finalidad. Hay muchas cosas que no le encontraba significado, simplemente intervine alguna imagen que me gustó estéticamente y le puse alguna frase, pero el receptor es quien termina de encontrar la cuestión conceptual, hasta personal inclusive, que me fascina. El receptor termina cerrando la obra en verdad. El lineamiento fuerte que puede llegar a tener es el de construir un mundo y mostrarlo, en este caso es el mío en esta faceta gráfica en donde, ya sea en flyers o tapas de discos, estoy siendo herramienta de un montón de expresiones artísticas de toda una escena que me rodea.

El libro se llama “Blanco y negro”, ¿encontrás algún encanto en el blanco y negro por sobre el color o tiene que ver con otro tipo de decisión?
En principio, siempre estuvo la idea del blanco y negro por el fanzine y sus derivados.  Muchas veces tuve que traspasar a blanco y negro muchas cosas en color por cuestiones de formato, fotocopias o afiches. En los fanzines, la mayoría de los diseños, collages y dibujos estaban en color y los fotocopiaba, salían como salían. Hacer una edición en blanco y negro también es una cuestión de costos, porque hacer un libro a color es muy costoso, pero no es sólo eso, sino que quería cerrar una etapa en la vengo trabajando hace unos años en blanco y negro. Eso fue lo que priorizó la estética. Tengo las muestras y cosas web que son en color y tienen su versión B y N, como si fueran lado A y lado B. Por otro lado, Transmission vienen editando libros de textos, y éste es el primero de gráfica, entonces me venía bien ese formato. Vamos a ver de hacer una próxima edición en color y en otro estilo, cosas nuevas que son del libro para acá.

¿Qué artistas gráficos, o no, creés que colaboraron para definir tu estilo, tu impronta gráfica?
A mí me influenció toda esa estética que rondó en los 90´s a Setenta y dos Records en los dos ámbitos, en el gráfico y el discográfico. Sniff fue otra y todos los fanzines de ese grupo. Después la cuestión de Warhol estuvo muy presente, y Richard Hambleton que lo descubrí en un libro y me llevó a otro mundo de la intervención urbana. El street art, el stencil, el skate, el punk rock, la serigrafía y el error de la impresión, todo eso me infuencia. De hecho el nuevo trabajo que estoy haciendo tiene que ver con eso, con el accidente y el error.

¿Podés adelantar algo? 
Estoy trabajando sobre cuadernos gráficos que van llegando o que voy encontrando y los voy tapando. Son cuadernos publicitarios o anuarios de alguna empresa que se descartan en la basura, que tienen buen soporte y a los textos los voy tachando, las fotos las tapo o las pinto con los descartes que me quedan de acrílico o aerosol haciendo manchas. A raíz del accidente y de lo espontáneo que se va creando, voy generando ideas o conceptos. Esto lo vengo haciendo hace un par de años, lleva su tiempo, pero está bastante adelantado. Y después estoy trabajando mucho con fotografía, sacando fotos a cuestiones que me generan algo visual, algún tipo de concepto y las imprimo e intervengo o las redibujo. Quizás tiene un poco que ver con la intervención publicitaria, esto de redirigir el mensaje publicitario que tiene el capitalismo o tendencia neoliberal de control con redes sociales, diarios y revistas. La idea es destruirla o deconstruirla y generar otra cosa, otro tipo de mensaje.

“El receptor termina cerrando la obra en verdad. El lineamiento fuerte que puede llegar a tener es el de construir un mundo y mostrarlo, en este caso es el mío en esta faceta gráfica en donde, ya sea en flyers o tapas de discos, estoy siendo herramienta de un montón de expresiones artísticas de toda una escena que me rodea”.



Construir otros mundos posibles 

Para navidad lanzaste un Ep con dos temas que se llama “Edificar Mundos”. ¿Cuáles son esos mundos por construir?
En esta cuestión quizás hay algo muy personal. Generar un propio mundo en el sentido de que uno no es una pepita de oro que tiene que ser descubierta por alguien, sino que tenés que salir a mostrar y a trabajar en lo tuyo, perfeccionarlo. Crecí con esa sensación de que nadie te va a venir a buscar. No lo sufro, no lo tengo como una dolencia, pero en la infancia no creo haber tenido mucha aceptación o inclusión. Las estructuras sociales y culturales hacían que si tenías una capacidad distinta para hacer algo, sea visto como una rareza, como algo que no estaba bien. Siempre creí en eso que tenía, en la música, dibujar, y la sociedad te hace creer que de eso no podés vivir, que eso no es un trabajo ni una profesión. Y descubrí que sí, que es posible. Y bueno, lo que implica tener un mundo interior de ideas, de imaginación, cómo uno describa las cosas. La poesía o el arte es una forma de comprender la vida y si nos fijamos en el arte oficial, alguien que comprende la vida de otra manera es un poeta, un artista. Pero resulta que en el colegio había un montón de artistas que fueron cohibidos, filtrados por este mismo pensamiento social, inclusive clasista, que si sos de determinada clase te toca determinada cosa y determinado status. Pero fuimos descubriendo que, aunque cueste, podemos conquistar las cosas que pensamos.

Me gustaría que hablemos sobre el arte de portada que se compone de dos fotos. ¿Las tomaste vos? ¿Qué significado tienen?
Si, las tomé yo. Son unas fotos de unas prácticas que hice con una cámara muy sencilla, una Kodak que no recuerdo el modelo, de muy poca calidad y funciones manuales, pero un amigo me tiró un par de ideas. Justo me había ido de viaje a Córdoba y había practicado mucho en los lugares donde estuve. A la vuelta seguí practicando en mi casa y en la de mis padres, con cosas que estaban tiradas. Mi viejo es un obrero que trabaja con herrería, entre otras cosas. Es un gran maestro también, así como mi madre. Una de las fotos que está en la tapa es una especie de fuente antigua que estaba tirada en la casa de mi abuela. Ella falleció hace muchos años y esa casa quedó ahí, con cosas muy abandonadas. Mi infancia también está ahí porque viví en esa casa. Mi vieja se trajo la fuente a su casa pero no logró darle un uso, entonces seguía quedando tirada. Lo que yo vi en esa foto es que hay un arte de unas personas que hacen estatuas en Don Torcuato que tienen una conexión con mi abuela. Es un arte antiguo, clásico, hay como unos ángeles, pero con el desgaste de los años y los desechos familiares se fueron viendo deteriorados y hasta deformados, porque casi no se entiende lo que son, entonces eso me llamó la atención: un arte antiguo tirado en una casa con cosas de herrería, con musgo e intentos de pintadas arriba. Lo relacioné mucho con la casa de mi abuela, la de mis viejos y la herencia. Y la otra es una autofoto caminando por las calles de Polvorines. A pesar de que parece que no tienen nada que ver una con la otra, entre las dos forman una especie de concepto que tiene que ver con la reutilización, caminar la calle y construir.

En tus presentaciones en vivo, antes de editar el Ep, te presentabas como “Edificar Mundos” en vez de como Luis Baumann. ¿Por qué lo llamaste así? ¿Fue intencional? 
En esa época me estaba presentando en formato cuarteto, dos guitarras, bajo y batería con Lalo, Ezequiel de Fusibles y Vero, mi compañera. A pesar de que son mis canciones, sentí que estaban poniendo una parte suya en arreglos y depende quién toque las canciones van cambiando. Tocan también conmigo Ariel García y Alf de Verde y los Caballos a Marte y cambian las canciones. Entonces me pareció propicio tener un nombre de banda y además siempre me gustó esto de cambiar los nombres. Por ejemplo Dellamore, antes tuvo como ocho nombres. Por otro lado, esto de la exposición del nombre de uno siempre me hizo un poco de ruido. Como soy una persona que ronda en la duda, elegí jugar con ambos, el mío y el nombre de banda Edificar Mundos. Inclusive en una época prefería que ni se me nombre.

Sos un artista muy prolífico y editaste varios splits con otros pares como Prójimo Bil, Pato Patín, Santino Beltramino y Elefante Libre. Me gustaría que me cuentes brevemente sobre estos artistas, porqué los elegiste y cómo se dio la conexión, y qué experiencias te dejaron al trabajar en ese formato. 
La idea del split es muy de los 90´s, en toda la música que me llegó en esa época, vinilos y cassettes, se usaba mucho. Siempre me encantó el formato porque, podían tener que ver o no los artistas en sí, pero unía dos mundos. De una sola oportunidad podía escuchar dos artistas que por alguna cuestión estaban relacionados y todo eso me encantaba estudiarlo. En este caso, en todos hay una historia de vida y de compartir cosas. Elefante Libre es Leo del sello Isla Visión, que apoyó todos mis proyectos desde el principio y aparte de tocar en Los Viajes, tiene su proyecto solista. Él fue batero y tecladista de mis proyectos, como Fusibles y mis canciones y me encanta lo que hace conceptualmente. Su estudio sonoro es una búsqueda súper interesante. Salió la idea e hicimos un split que se llama “Intimo”. Después vino el split con Santino Beltramino, con él recorrimos y guitarreamos muchos barrios. Me arengó un día diciéndome que yo tenía que tocar más solo, en broma me decía que me quería ver más con la guitarra. Entonces le propuse hacer un disco con tres temas de cada uno, y como arrabaleros que somos nos desafiamos y lo hicimos. Era un momento donde no teníamos ni un peso ni posibilidad de ayuda de nada, lo hicimos con dos mangos, fotocopias y fue muy representativo de una época de salir a flote. Después llegó Pato Patín de Chile, que fue increíble. Es un artista que escucho y que escuchaba mucho en ese momento gracias a Jorge de Zat que fue quien me lo pasó. Me enamoró al instante, lírica y musicalmente. Él vino a tocar acá como baterista de la banda hardcore Desperfecto y un amigo me avisó que en su cuenta de Facebook había puesto que estaba buscando fechas para tocar en formato acústico. No me animaba a escribirle y un día dije “que se vaya todo al carajo!” hasta que me animé y nos pusimos en contacto, lo fui a ver y terminamos tocando. Yo tenía una fecha para mi cumpleaños en salas Shelter con Verano Perdido y todos amigos y vino a tocar. Fue como un súper regalo. Después fuimos a tocar a Escobar con Santino y Mateo (N. de R. Mateo Baggio, de No Mateo y Taller de Remedios). En ese interín que paramos en mi casa antes de viajar a Escobar, después de comer y en menos de una hora, registré sus canciones con el fin que las tenga grabadas. Fuimos a la casa de una amiga a buscar una guitarra, que no afinaba nada, muy tosca, y el tipo hizo magia. Cuando él ya estaba en Chile me dijo de hacer un split y fue un honor. Lo editamos con Jairo de Sonidos que permanecen. Con Prójimo Bil, también de Chile, fue parecido el caso, también vinculado por Jorge de Zat. Yo ya conocía a la banda Filipina Bitch y venían a la Argentina. Jorge me contacta para que los ayude a armar una fecha más de su tour y lo loco es que ya conocía a Prójimo Bil de antes, creo que me lo había pasado Jairo. Yo lo escuchaba y decía “que voz parecida que tienen”, no asociaba que eran la misma persona, que Prójimo Bil tocaba en Filipina Bitch. Me explotó la cabeza y logramos que toque un acústico en GBA. Lo acompañé, y viajando y charlando nos conectamos mucho y quedó latente la idea de hacer algo juntos. Desde Chile me propuso hacer un split que finalmente hicimos que se llama “Cuerdas celestes”.

“Las estructuras sociales y culturales hacían que si tenías una capacidad distinta para hacer algo, sea visto como una rareza, como algo que no estaba bien. Siempre creí en eso que tenía, en la música, dibujar, y la sociedad te hace creer que de eso no podés vivir, que eso no es un trabajo ni una profesión. Y descubrí que sí, que es posible.”



El circuito, las redes sociales y la distribución 

Además de tocar, hace años venís feriando, exponiendo y participando en diversas movidas. En relación a esto, en un posteo en tu blog personal hacés referencia a que hay gente que comparte estos espacios “que genera sus propios obstáculos y que repite mecanismos de la cultura masiva”. ¿Cuáles son estos obstáculos y a qué le atribuís estas actitudes? 
Todo lo que digo es desde una posición de aprendizaje, no desde un pedestal, nunca desde un “yo sé todo”. Yo estoy experimentando en este mundo también. Lo que si noto, y me incluyo, es que repetimos mecanismos sociales y culturales relacionados al capitalismo, a lo mercantil o a una sociedad estructurada. Es natural porque en nuestra infancia nos ponen como en una máquina, o sea que ya salimos prefabricados de una manera y eso nos impacta en nuestro interior, en nuestras emociones. Después cuando tenemos que ser transmisores de cosas, las transmitimos mal paridas. Después otra cosa, una persona que tiene muy pocas posibilidades creo que puede llegar a apreciar otro tipo de posición. No tener nada te hace apreciar todo. Luego las formas que tenemos para organizarnos culturalmente o políticamente están invadidas por los medios virtuales, las redes sociales que están siendo una herramienta totalmente fragmentadora y pone mecanismos en nosotros que nos separan. Vos fijate que hay herramientas de comunicación más que ninguna vez en nuestra vida y es cuando peor comunicados estamos. 

¿Tiene que ver con el individualismo y los egos? 
Totalmente. Estas herramientas acarician todo el tiempo la cuestión egocéntrica aunque creo que el ego puede ser redirigido, o sea, existe y no se puede suprimir pero puede ser constructivo, tiene que serlo. Hay una cierta parte de las redes sociales que diseña una forma para que vos inconscientemente estés alimentando todo el tiempo una cuestión de ego destructiva. Se usa mucho para desvirtuar, por ejemplo alguna situación trágica, una injusticia social muy grande se desgasta y se desvirtúa gracias a las redes sociales. En su momento llamaban a la televisión la caja boba, esto se transformó en algo más gigante aún, mucho más peligroso y dañino. Las herramientas que nosotros tenemos para organizarnos, para generar consensos, debates y construcción, estos medios la ponen como si fuésemos ratas de laboratorio para que terminemos fragmentándonos e inclusive ocultándonos un montón de información para nuestro bienestar. Las jerarquías las seguimos repitiendo en una construcción cultural, los roles forzados, las individualidades y eso es lo que creo que termina molestando en el camino de una construcción de algo copado. 

Me gustaría que hablemos de otras redes, que son las de distribución. ¿Cómo es el circuito, cuáles son los arreglos que pueden hacerse en una distribución DIY y cuáles son las cosas que se pueden mejorar? 
Yo me manejo de forma independiente porque nadie te viene a buscar, si vos querés mostrarte tenés que hacerlo vos. Esto de generar tus propios mundos tiene que ver con eso. Tampoco soy un militante de que sólo hay que hacerlo así, yo creo mucho en la cuestión de producción, de hecho produzco bandas, discos. Me gusta la idea de que te editen pero bueno, se necesitaba al principio que se ponga un freno al vacío discográfico que había y por suerte explotó. Hoy la autoedición, para ser más abarcativo, ya está está implantada. Una vez implantada, no levanto bandera solamente por la autoedición, también apoyo a un sello más estructurado que tenga posibilidades de distribución más grandes siempre y cuando respete tus ideales. Yo utilizo todo y la cuestión independiente la apoyo mucho. Con mi música trabajo en conjunto con sellos que están más armados por ejemplo, no sólo con mi sello sino un montón de sellos y bandas amigas que se autoeditan, realizan intercambio de discos entre distintas provincias y esto genera una distribución instantánea. Una banda de San Luis se lleva discos de una de Neuquén y viceversa, entonces los discos viajan. En donde esté esa banda mostrando su material, va a estar los de la otra. Si esto lo multiplicas por cien, en seis meses tenés una distribución increíble. Tal vez hace falta hacerse cargo de que esto se puede hacer y ponerlo más en práctica. Salvando que muchos sellos tienen una cuestión conceptual y no mueven ciertos estilos y eso está perfecto, el intercambio ya está puesto en práctica pero tiene que ser más masivo. Los sellos independientes que tienen un poco más de estructura, que son productoras y traen bandas de afuera, también los apoyo mucho y estoy en contacto con ellos. Por otra parte, estaría bueno que los sellos que están mejor posicionados, en trabajo, en experiencia, siempre le estén tirando una buena onda al que recién empieza. Si como banda o sello estás bien posicionado, no te cuesta nada una vez por año tirar una buena data o hacer un intercambio, split o un guiño a alguien que recién esté empezando. Todo este camino me fue relacionando con miles de sellos independientes y sobre todo en cuestión editorial, que por suerte hay mucho. Las relaciones que se van generando con respecto al trabajo, son dinámicas, no hay nada planteado, algunos tienen un arreglo, otros tienen otro.: unos hacen consignación, otros intercambio, otros invierten plata, otros ponen cierta parte del trabajo y la otra la pone otro, algunos tercerizan, tenés de todo. El campo de la autoedición es muy completo. 

¿En dónde se puede conseguir físicamente tu material? 
Se consiguen en las disquerías independientes, o no, pero que si reciben material de la escena independiente. A muchas provincias he mandado discos, a librerías también. Por ejemplo los discos están en Dirty Boots que es una marca independiente de borcegos y muy cercana a nuestro trabajo, son amigos y están creciendo un montón. Y lo que hablábamos anteriormente, están bien posicionados, tienen un local propio en San Telmo y está abierto a recibir discos y ya estamos pensando en armar una distribuidora de discos ahí. También están en Tienda Inerme, Salón Pueyrredón que está Lozi, un hermano, trabajando con discos y libros. El Salón es un lugar independiente, el que lo conoce ya sabe, toda la semana hay radio, música, recitales, viene de gente de afuera, es un punto muy importante. Y después los sellos independientes que coeditaron o apoyaron de alguna manera tienen sus ferias o dejan en algunos lugares. Yo llevo material en tres lugares pero gracias al trabajo cooperativo con estos sellos amigos, llega a cien lugares. Con la edición del cassette de “Canciones Eléctricas” fue Revolution Discos y Alto y Klaro zine, al igual que el libro; está Jairo de Sonidos que Permanecen con el que editamos el split, está Sello Cabello con el que hicimos “Millones de imágenes”, que tiene su propio taller donde venden los discos, además de hacer feria itinerante. También en Isla Visión, con quienes hicimos “Diagramas” de Fusibles y el split “Intimo”; en GBA también se pueden conseguir mis discos y libros, en Volante Discos de Córdoba, que participó de la primera edición en cassette de “Canciones eléctricas” y “Caminos” de Fusibles. Venado Records, Prius discos también tienen material mío en sus ferias, sitios virtuales o tiendas físicas y en todos los lugares que haya alguna relación con todo esto que venimos hablando.

 “Las formas que tenemos para organizarnos culturalmente o políticamente están invadidas por los medios virtuales, las redes sociales que están siendo una herramienta totalmente fragmentadora y pone mecanismos en nosotros que nos separan. Vos fijate que hay herramientas de comunicación más que ninguna vez en nuestra vida y 
es cuando peor comunicados estamos”.



 
El camino de Fusibles 

El año pasado estuvieron tocando con Tortoise, ¿cómo fue esa experiencia? 
Uno siente que eso nunca le va a tocar uno, como que nunca vas a tocar con una banda que escuchás. Esto tiene que ver con todo este camino independiente, que uno piensa que porque no tiene una productora detrás, una publicidad paga y una estructura, no puede llegar. Te hace descreer de las productoras mismas. En este caso, Venado Records nos demostró que, no sólo por esto de Tortoise porque ya lo habíamos visto con todos los recis que hicieron con Yawning Man con un montón de bandas de la escena, no es todo acomodo. Vimos que de verdad hay gente que trabaja, le pone corazón y que intenta que una banda como Persona toque con Yawning Man, eso me pone contento. Después increíblemente nos tocó a nosotros el ofrecimiento de abrir el show de Tortoise. Nos cayó doblemente grato porque ninguno de nosotros creía que eso iba a pasar, de hecho los chicos tenían las entradas para ir a verlos. Lo vivimos humildemente con una sonrisa de oreja a oreja. La producción fue muy real, muy a pulmón, nos hizo creer que nosotros también podemos producir shows internacionales. De hecho, Fran Badano (N. de R. productor de Venado Records y músico de las bandas Bhutan y Mondo Dromo) es un chabón que está transmitiendo eso, que lo está compartiendo y poniendo en bandeja para que vos también puedas producir shows internacionales. Es admirable. Y bueno, poder conocer a los Tortoise, que son unos músicos increíbles pero también lo son como personas, porque uno espera que sean estrellas de rock y no, son tipos muy bajados a la tierra. Compartimos backline, son muy sencillos en su manera de manejarse, compartiendo y viendo las bandas, no estaban encerrados en un camarín, intocables. Me parece que fue un gran mimo de la vida, saber que músicos importantes de la escena mundial tienen los pies en la tierra es muy reconfortante. 

Hay un disco que se llama “Hacia los árboles”, en el cual los nombres de los temas hacen referencia a especies arbóreas como robles, alerces, sauces, entre otros. ¿Qué sensación o conexión tenías con la naturaleza en esta etapa? 
En esa época estaba grabando en una portaestudio e hice una especie de cassette doble. El proyecto se llamaba Fusibles porque grababa prácticamente solo, y uno era más de canciones y otro era instrumental, que son las dos facetas que tengo. “Hacia los árboles” fue una improvisación en cassette y guitarra acústica, que le fui agregando los instrumentos eléctricos capa a capa. La conexión con los nombres de las canciones tiene que ver con un barrio cercano a Polvorines, que es donde vivo, donde hay pequeños sub-barrios y calles con nombre de árboles. Incluso hay calles largas donde te encontrás casuarinas o robles en cantidad. Hay un barrio, que ahora lo cerraron que está cruzando para el lado de Villa de Mayo, que está lleno de árboles. Algunas especies que no son tan vistas están en esa zona y yo andaba mucho en bicicleta por ahí escuchando música, inclusive mis propias grabaciones. Y bueno, le encontré esta especie de concepto de pasajes también por otros lugares fuera de mi barrio como La Reja, Moreno, o reservas naturales. Los árboles fueron algo muy redundante por muchos años y tiene una conexión con la casa de mi abuela que te mencioné antes, en donde creo que ahí hice un click, pasando tardes entre los árboles y tirándome a escuchar el viento desde chiquito. Siempre aprecié esos momentos. 

¿Qué pasó con Quemacoches
No voy a contar una versión de la historia, pero básicamente me fui de la banda porque tuve una diferencia muy grande con la última etapa que no concuerda para nada con mis ideales. Por eso di un paso al costado. Con Ari y Lozi seguimos amigos y tocando. 

¿Qué importancia tiene el lo-fi en tu vida? 
La cuestión del lo-fi al principio no la conocía. Lo hice durante años sin saber que existía. Primero lo hacía en silencio, sin mostrarlo y luego descubro que hay como una especie de camino de búsqueda de sonar casero o baja fidelidad. Entonces me familiaricé más, tenía que ver conmigo ya que no accedo a grandes estudios ni a grandes producciones. Es un método donde sos bastante libre, lo hacés como querés, lo registrás como querés. Es una forma de no regirte por las reglas del mercado, fijate que la música comercial tiene unos parámetros muy fuertes, entonces lo que se sale de eso ya le dicen lo-fi. No levanto una bandera del lo-fi ni mucho menos, de hecho, estoy buscando mejorar mi sonido todo el tiempo. Con Fusibles grabamos un disco hi-fi en unos de los mejores estudios de la Argentina con el mejor productor que en este momento me parece que es el Japo Eric Kamatsu, o sea que no hay una búsqueda de lo-fi. Pero sí está en relación siempre con la libertad, por ejemplo si yo me quiero dar el lujo de que la batería esté grabada en cinta y tengo una especie de productor que me dice que tengo que grabar con tal sistema porque es lo que pega, yo voy a elegir lo que me gusta a mí. Me gusta estudiar los sonidos y si me gusta una batería del trap, la voy a usar. No estoy casado con el lo-fi ni con la batería de ambiente, sí me parece un concepto interesante con respecto a la libertad sonora, y a explorar el sonido más allá de un canon comercial. El lo-fi puede ser la opción libre de experimentación en la búsqueda sonora. 

¿Y Carlos Alonso? 
Es un impulsor y un amigo. Entramos en conexión en un momento visagra mío donde yo estaba creando Fusibles. Carlos siempre me alentó un montón. Una vez grabé un disco en su estudio donde empecé con una caja rítmica y una guitarra y un día le pedí si tenía un cable roto para hacer interferencia y me dijo “si, acá está”. Nunca me cuestionó, lo tomó natural, en otro estudio me hubiesen dicho “¿qué querés?”. Él se ponía a jugar conmigo, una vez me trajo un plato roto para meter en la grabación. Fue una influencia muy grande porque no me cuestionaba nada a nivel estudio o producción y me alentaba a llevarlo más allá. En ese momento teníamos muchas charlas, mates, siempre grabando a la mañana. Fue mi profesor también y eso me llevó a conocer el mundo UnoxUno (N. de R. Proyecto musical de Alonso), que es un mundo aparte. Él es una persona sencilla que siempre está enseñando. La importancia de él fue tremenda, para Fusibles en todo su proceso, desde que estuve solo hasta que fueron entrando Miriam, Pablo, Lalo, Marce. Ensayamos en su sala y siempre estuvo presente, así que es una parte importante en nuestro crecimiento. 

“Los árboles fueron algo muy redundante por muchos años y tiene una conexión con la casa de mi abuela que te mencioné antes, en donde creo que ahí hice un click, pasando tardes entre los árboles y tirándome a escuchar el viento desde chiquito. Siempre aprecié esos momentos”.



¿Qué música o artistas te emocionan últimamente? 
Eduardo Mateo, un músico uruguayo que tocaba en El Kinto con Rada y otra gente y después se hizo solista muchos años. Dejó una música entre la canción y las raíces de lo afro que me llegaron emocionar mucho. Básicamente, me gusta la canción, el cantautor. Otro es Licántropo, un artista de La Plata, estoy escuchando mucho su disco “Decí que no se nombra”. Me gusta la composición, los recursos que utilizó y las canciones me encantan. Vengo escuchando infinidad de bandas de las nuevas escenas de Estados Unidos e Inglaterra en canción post rock o indie, ese estilo entre el pop, lo alternativo y lo melancólico. Escucho mucho a Mark Kozelek, Chad VanGaalen, bandas como Spencer Radcliffe, Shelf Life, Snail Mail que es una banda de una chica que no puedo parar de escucharla, pero todo esto es afuera. Entonces el disco de Licántropo es como todo eso pero hecho acá y no sólo en sus melodías, sino en sus letras. Me trasporta a otro mundo y me acompañó en los viajes que estuve haciendo. Más allá de la música popular de Atahualpa Yupanqui, Eduardo Mateo, Viglietti, Cafrune, Larralde, toda la música nuestra y de Latinoamérica que la sigo descubriendo, también me gustan cosas como Licántropo. Tiene una banda que se llama Cuco y arman un ciclo en La Plata muy conectado a Montevideo. Lo que grabamos con Pato Patín, por ejemplo el tema “Vida corta” no puedo parar de escucharlo. El disco homónimo de Santino Beltramino es otro que está en compañía de mis viajes y por último, el de No Mateo “Bailarín”, ambos me parece que están en la vanguardia de la nueva canción.  

En tu blog escribiste una frase que me llamó mucho la atención que decía “sigo sin tener discos oficiales, mi vida es un demo constante”… 
Más allá del contexto en el que lo escribí, que no lo recuerdo, me identifico con la frase porque es algo que repetí varias veces. Siento que es un demo constante porque el demo es como la práctica, uno no se anima a decir que es su primer disco, tipo “este mi disco oficial, trabajé cinco años, lo produje, me hicieron correcciones” y por ahí el demo no tiene eso. Me encontré con esta manía de grabar y registrar todo el tiempo sin pensar en un disco oficial. Cuando me decidía a decir “bueno, este es el disco”, seguía haciendo grabaciones y quizás hasta lo superaba en expectativas personales. Siempre me van quedando constantes demos, más allá que pueda decirte qué disco trabajé más o al que más cabida le di a nivel distribución. Por ejemplo, “Canciones eléctricas”, la mitad está grabado en vivo en una promoción de horas que te grababan el ensayo en Shelter, un estudio amigo. Me llevé las pistas grabadas a mi casa, le puse las voces y las demás violas y eso terminó siendo el disco que está recorriendo todo el mundo. Si te ponés a pensar, en verdad es un demo pero bueno, lo muevo como un disco oficial. Hace poco lo volví a escuchar y me sacaba una sonrisa lo bien que están logradas algunas cosas, otras por ahí no pero cumple un montón, y así otros también. Además no solamente en la música, sino que en mi vida muchas cosas son como un demo constante, cosas que no termino de concluir y eso pareciese que fuera mi estilo de vida: no concluir (risas). 

¿Cuáles son las próximas movidas, shows, ediciones y todo lo que esté próximo? 
Con Fusibles estamos componiendo cuatro canciones nuevas a grabarse a mitad de año y posiblemente a salir este año también. La segunda parte del año nos va a encontrar con una especie Ep nuevo y en cuanto a fechas, un poquito más concentradas en el mes, pero no dejamos de tocar nunca. Y con mi proyecto solista voy a estar tocando por algunas provincias como La Pampa, en Generl Pico, Córdoba, posiblemente Mar del Plata y por el conurbano en muchos centros sociales, sociedades de fomento, librerías, centros culturales y casas. También va a haber una especie de gira presentación de libro en abril/mayo con Nicolás Bedini, un amigo escritor, que fue el que corrigió los últimos detalles del libro y responsable de armar mi biografia. En principio va a ser por zona oeste, sur, zona norte y Capital junto con los sellos Transmission, Revolution y Alto y Klaro y quizás en algunas se van a sumar amigos a guitarrear. Obviamente va estar la presentación en San Miguel en Shelter, algo bastante humilde, íntimo. Y esta seguidilla de tocar en lugares vinculados con la cultura barrial, escapando un poco de los bares y los boliches, me está impulsando a conectarme con la mayor cantidad de artistas de barrio y cantautores que es lo que estamos apoyando con Christian Vaca, que hace un ciclo de cantautores que se llama “Esta máquina mata fascistas” donde ayudo y otro que se llama “La venganza de la guitarra acústica”. También está el Turko Live que hace uno de hacedores culturales donde también participo. 

¿Estuvieron tocando en el Borda, no? 
Si, fuimos a tocar gracias a Juan Ronzoni, compañero de la vida y músico amigo que toca en Los Traumas, a la cual le grabé su primer disco y él nos vinculó con Jorge Vera que hace un ciclo de variedades artísticas en el Borda. Fuimos a tocar y vincularnos con el espacio. Estamos súper agradecidos y está la idea de volver. Están haciendo cosas muy interesantes, como registros audiovisuales sobre las cuestiones artísticas de los internos y externos también. 

Luis, gracias por el tiempo y la predisposición, ¿algún mensaje final? 
Primero gracias por darme un espacio. Todo lo que pienso creo que está bastante aclarado en estas preguntas. Estoy a disposición de cualquier medio independiente, de cualquier persona o lugar que quiera vincularse, que quiera saber algo. Me gustaría decir que la información se comparte, que la música y el arte son para compartir y no para competir. Que si vas a generar algo en la vida artística o en general tiene que estar encarado desde el amor, desde el corazón, no desde el rencor ni la bronca. Y como siempre, si algo te está haciendo ruido para salir a hacer, todas las herramientas están a disposición para que lo logres. Hay que meterle mucho espíritu, mucha garra y, no sólo yo sino todo nuestro circuito y amigos, están ahí para dar una mano también.-

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Créditos:
Foto #1 - Nicolás Espinosa
Foto #2-3-4: Archivo personal
Foto #5: Fran Baumann