Entrevista a Gabriel Raimondo de Taura: "Siento que es el último, por mucho tiempo"

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A fines de 2017 Taura lanzó “La vigilia”, su cuarto larga duración y el primero en 6 años. Las circunstancias personales de sus miembros parecen indicar que éste será su último disco. Contactamos a Gabriel “Chaimon” Raimondo para charlar sobre las sensaciones encontradas del nuevo material, la regularidad de la banda, el mainstream, su forma de trabajo y el inminente último show despedida.



Pasaron muchos años de la edición de “El fin del color”, ¿qué pasó en todo este tiempo en la vida de Taura?
Cuando empezó el proceso de composición al año y pico de la edición de “El fin del color”, Alejo (N. de R. Alejo García Guraieb, baterista de Taura) nos comunicó que cabía la posibilidad de irse a vivir fuera del país. Al poco tiempo de eso, se confirmó y se fue a vivir a California, Estados Unidos. A partir de ese momento, empezamos a ver cómo delinear las canciones que teníamos, componer y buscar un nuevo integrante, con todo lo que eso conlleva. En el medio de ese proceso hubo muchos inconvenientes personales de todos, de diferente índole y eso hizo que se retrase la composición y la búsqueda de baterista. Llegó un momento donde creímos que lo ideal era plasmar las canciones que teníamos, buscar dónde grabar y eso también llevó cierto tiempo. Cuando empezamos a definir el disco, no teníamos el margen de tiempo para buscar un baterista porque estábamos abocados a la composición, justamente, sin baterista y se nos empezó a complicar. En el medio, el tiempo iba pasando y las dificultades personales iban mermando, pero hace 2 años y pico terminé de definir irme a vivir afuera. Ante esa circunstancia, empezó a convertirse en inocuo buscar un reemplazante teniendo en cuenta que no iba a haber tiempo. Buscar un baterista implicaba dar con una persona idónea, que se cope, que se aprenda los temas nuevos y los viejos, que nos caiga bien y que se adapte a la metodología de trabajo de Taura. Todo eso para estar como banda un año, un año y pico y no estamos en un momento de nuestra carrera en el cual tocamos tan seguido. Hacíamos una Trastienda por año y después en el interior, no tocábamos mucho acá. Teniendo en cuenta esa circunstancia que me voy del país en junio, decidimos editar el disco con tranquilidad, tomándonos el tiempo necesario, que quede lo mejor posible y asumir que Taura como banda está muerta. O sea, como todos conocemos a una banda que sale a tocar, que ensaya, que edita discos, Taura no existe más, murió. Finalmente, Alejo terminó grabando las baterías de “La vigilia”.

Al disco lo subieron los últimos días de diciembre de 2017, ¿fue intencional, como una especie de cierre de ciclo?
En realidad no salió en esa fecha porque fue un cierre de ciclo, sino porque, casualmente, ahí terminó todo. Podría haber salido en marzo también. Hoy en día las plataformas de streaming te permiten especular a favor en algunas cosas. Si vos sacás el disco físico en diciembre, el año terminó, la gente no tiene plata o se va de vacaciones. De esta forma, uno saca el disco y tiene un montón de escuchas. El disco más o menos estaba terminado hace un año, faltaban algunos detalles de arreglos. Después hubo que masterizarlo, un laburo muy artesanal que hizo Santi (N. de R. Santiago García Ferro, guitarrista), definir un arte y tratar de hacer todo lo que siempre hicimos con la seriedad que conlleva. Coincidió que sea en diciembre y sí, es un ciclo que termina. Imagino cosas de Taura en un futuro, pero no inmediato. Pero como banda de rock, ya no existimos más.

La vigilia es un estado de una persona que está despierta o en vela, que no puede dormir porque le pasa algo. ¿Cuál es el significado que Taura le dio a su vigilia?
Tiene mucho que ver con el estado en que estábamos todos. Cuando nosotros definimos el nombre del disco, sentíamos que el estado de vigilia era cómo nos sentíamos respecto a la banda. El disco se llama así porque estamos de esa forma desde que Alejo dijo que se iba. Nos dijimos bueno, ¿qué pasa? El paso del tiempo comenzó a hacer mella en nosotros y a la vez entendíamos que también pasaba en aquellos que pensaban que Taura era la banda de su vida. Durante todo este tiempo, éramos constantemente consultados: “cuándo tocan, cuándo los temas nuevos, para cuándo el disco”. No sabíamos cómo contestar porque estábamos en el mismo estado que la gente. Entonces la vigilia era como estaban las canciones, como en estado de espera, ese paso previo a algo. El título tiene relación directa con nuestra sensación, con el modo en que fueron compuestas las canciones, de no saber cómo seguía. Hay canciones que no fueron ensayadas nunca como banda, canciones que terminé de interpretar en el estudio. Entonces nos parecía que ese título representaba ese eterno momento.

En la portada hay una hoja que no está en su mejor estado, y remite a una sensación de debilidad o fragilidad…
De algún modo, la vigilia es un estado de fragilidad porque no hay seguridad de nada. Con la hoja lo que nosotros queríamos representar era precisamente esa vida que se va apagando, que va convirtiéndose en otra cosa, en algo casi a punto de ser etéreo. En el disco físico, el arte está representado de ese modo, como de fragilidad extrema que no se sabe qué va pasar.

“Teniendo en cuenta esa circunstancia que me voy del país en junio, decidimos editar el disco con tranquilidad, tomándonos el tiempo necesario, que quede lo mejor posible y asumir que Taura como banda está muerta. O sea, como todos conocemos a una banda que sale a tocar, que ensaya, que edita discos, 
Taura no existe más, murió”.

Después de haber grabado tantos discos, ¿cómo vivís en general el proceso de salida de un nuevo trabajo? ¿Te pasó algo distinto con “La vigilia”? 
Con respecto a la primera parte, uno siempre está ansioso de ver el fruto del trabajo. Con respecto a “La vigilia”, lo viví con mucha expectativa porque hay canciones que escuché cómo quedaban de verdad cuando el disco estuvo terminado. Tengo muchas sensaciones encontradas porque siento que es el último, por mucho tiempo. No me imagino formando otra vez una banda; no me estoy retirando, pero siento que falta mucho tiempo para que vuelva a plantearme cantar en una banda. Para mí fue muy fuerte. La primera vez que lo escuché me quebré porque hay letras que hablan sobre mi hijo, en donde hay muchas emociones mías. Escuchar esas canciones por fin, sabiendo todo lo que pasamos como banda antes de llegar al momento del disco, y saber que era el último de la banda más importante de mi vida, fue tremendo. Me pasó que en una fecha que hicimos con Manso Jeremías, mi banda paralela, compartimos fecha con NUM. El cantante se acerca y me dice “para suceda todo esto hoy, ustedes fueron muy importante para mucha gente”. Yo pensaba qué tenía que ver Taura con esta música extrema. Luego me dice “Vrede fue re groso para mucha gente y esto sin ustedes no sé si hubiese llegado a este punto”. Ahí entendí que me estaba hablando de Vrede, porque cuando alguien me habla de una banda, o qué bueno que estuvo, yo lo relaciono con Taura. Vrede fue muy groso en mi vida, fue mi bautismo de fuego en todo: mi primer disco, mi primer show y gira internacional, mi primera vez profesionalmente en la música, mi primer autógrafo, la primera vez que me pidieron sacarse una foto conmigo, la primera vez que me decían que mi música les encantaba. Y así y todo, con lo importante que es Vrede en mi vida, pensé: Taura es lo mío. En ese momento me dio mucha melancolía, dije ¡cómo extraño Taura! Escuchar “La vigilia” cuando salió fue muy fuerte, por todo esto.

Taura giró por España para los primeros dos discos, pero desde entonces tocó en vivo muy espaciadamente. Por otro lado, tampoco son una banda tan prolífica en cuanto a material discográfico. Sin embargo, cada vez que se mueven, vuelven a tocar o a editar, hay una base importante de seguidores que está esperándolos. Cómo viven esto de la reacción del público y si esta regularidad de la banda es algo que decidieron intencionalmente o simplemente se dio es esta forma… 
Todo lo referido a las reacciones de la gente con nosotros lo vivimos con mucha alegría, con mucha felicidad pero sobre todo, con mucho orgullo porque todo lo que hacemos tiene detrás un montón de laburo. Es muy emocionante que cada cosa que hagamos conlleve detrás un montón de reacciones de gente tan dispar, porque reacciona el rockero, que por ahí escucha Taura y también va a ver otras bandas y el que por ahí escucha Taura y no muchas otras bandas de rock vernáculo. Lo vivimos con mucho orgullo porque tampoco es que hacemos una música tan sencilla, tan digerible y tampoco que esté dentro de ciertos estándares fáciles de identificar. Si te gusta Taura, te gusta, no es ninguna moda ni nunca lo fuimos, por suerte. No hay otra cosa que el gusto, no hay otra cosa que una sensación real con respecto a la banda, entonces lo vivimos de ese modo. Con respecto a la otra parte de la pregunta, en Taura nunca nada fue improvisado, todo fue y es pensado, para bien o para mal. Nada fue casualidad, ni un paso que dimos como banda fue sin pensar. Obviamente uno puede equivocarse, en el camino nos hemos equivocado con algunas cosas. Con el tema de la regularidad, nosotros nunca pertenecimos, y lo digo con orgullo, a ninguna movida. Nunca nos subimos a ningún tren, nunca invitamos a nadie famoso para que cante con nosotros en un show o en un disco para que la gente que es fan de ese pibe nos siga. Nunca participamos de eventos por el solo hecho de participar, la única vez fue en 2005 en el Pepsi Music y cuando vimos que no nos significada mucho, dejamos de hacerlo más allá de invitaciones que vinieron posteriormente. Me parece que a la gente que escucha tu música hay que respetarla, no abrumarla y manejarse de un modo diferente. Nosotros construimos nuestra base de seguidores por nuestra música, no por otras cosas, ni por ser figuritas en recitales de otros, ni por hacerme el buena onda con alguien para caerle bien ni tampoco permitimos que nadie se suba a nuestro tren para que piensen bien de nosotros. Siempre pusimos nuestras reglas en pos de respetar a la gente. Fuimos unas de las primeras bandas underground en hacer un video que esté bueno aunque no sea Soda Stereo. En 2005 cuando sacamos la dupla Aconcagua/Acantilada, los videos estaban buenísimos, no había bandas under que hicieran ese nivel de videos y nos la jugamos. Lo mismo cuando hicimos los flyers, que eran unos cartoncitos increíbles que nos salieron carísimos pero era un modo de decir: yo hago un flyer diferente y me lo pago yo, no me lo paga nadie. Cuando empezamos a tocar en el Sótano o en Buenos Aires Club, poníamos un montón de plata para alquilar el lugar, la gente sabía que Taura empezaba a horario y las bandas que tocaban con nosotros no ponían un centavo para tocar, no vendían entradas. Eso para poder hacerlo y bien, no lo podés hacer todos los fines de semana o una vez por mes, tenés que hacerlo con cierta distancia en el tiempo porque conlleva mucho trabajo hacer las cosas bien. Entendíamos que tocar una o dos veces al año en Capital Federal era suficiente para la gente que escucha Taura. No somos una banda para hacer pogo ni “oh que cool, escucho Taura”. Cuando tocamos en la Trastienda, cortamos 500 tickets y hubo 10 invitados. El que le gustaba la banda pagó su entrada. Lo hicimos porque la gente que llevábamos nos pedía un lugar más grande, porque queríamos tocar en un lugar que suene increíble, hacer el show que la gente merece y al costo que pagaba siempre en Buenos Aires Club. No tocamos en La Trastienda para que la gente crea que nosotros habíamos dado un paso ni para salir en todos lados, porque eso te lo da el lugar solo, lleves 20 o 500 personas. Si tocábamos poco era porque no daba para tocar más.

En cuanto a la proyección de la banda, ¿hasta dónde crees que hubiesen llegado o les hubiese gustado llegar? Por otro lado, decías que la música de Taura no es digerible ni se adapta a determinados estándares que pueden ser comerciales o de un estilo en particular. ¿Podrías soportar a Taura sonando en radios y televisión en rotación permanente, como Massacre por ejemplo? 
Taura nunca puso en juego su dignidad, por eso hacíamos todo nosotros. Si hubiésemos seguido, si Alejo no se iba a vivir afuera, si “La vigilia” hubiese salido hace 5 años, podríamos haber dado un salto en convocatoria. Acá en Argentina es así, llevás 80,100 personas, pasás a 500 y después a 3 mil. No hay términos medios. Me cuesta imaginar hasta dónde hubiésemos llegado, no lo sé, pero estábamos trabajando para crecer más. Estaba armando una tercera gira por Europa pero después pasó todo lo que pasó y desistimos. Massacre es un buen ejemplo aunque no tenga nada que ver musicalmente. Es una banda de rock que llegó a un montón de lugares por factores varios pero lo más importante es que su música gusta. Después, Walas te puede caer bien o mal, a mi me cae hiper bien y me parece que es una gran figura del rock y me pone contento, Massacre es gran merecedor de todo lo que les viene pasando. Yo no sé hasta dónde hubiese llegado Taura, mi deseo era llegar a lo más, pero no como Kapanga o Ciro y los Persas, bandas que no me gustan nada, no tengo nada que ver con eso. Taura por la música que hacia tenía un techo, que no sé cuál es, pero sí sé que nunca hubiera llegado a un estadio masivo como estas bandas que nombré recién. Puedo imaginar que de La Trastienda pasemos a un Vorterix, pero no más que eso. Y por otro lado, no me hubiera molestado que Taura llegase a ciertos lugares, en tanto y en cuanto no se vea relegada la dignidad ni las formas de trabajo que tenemos, que no lo negociamos. Sonar en Fm Mega no me hubiese molestado si está pasando mi canción, el tema es cuando vos cambiás tu canción para sonar en La Mega. Yo no cambio nada, si pasás mi canción, buenísimo. El mainstream no es fácil, la gente no lo sabe. Yo sí lo sé. Hay muchas cosas que tenés que cumplir para estar en ciertos lugares. Por eso nuestro parámetro de acción fue Rush y no Metallica, o Los Redondos, que no me gustan, pero es una banda super digna e hicieron la suya siempre, sin pedirle nada a nadie. Para estar en ciertas movidas tenés que relegar cosas. Muchas veces nos preguntaban ¿por qué no tocan en X festival? Y porque si yo toco en ese festival X no puedo elegir dónde toco, no puedo elegir horario, no me pagan lo que yo creo que merezco por llevar 500 personas. Entonces, no toco. En esos festivales por ahí te ve otra gente, está bien, ¿pero a costa de qué? Son decisiones de banda.

“Escuchar esas canciones por fin, sabiendo todo lo que pasamos como banda antes de llegar al momento del disco, y saber que era el último de 
la banda más importante de mi vida, fue tremendo”.




“Mil Silencios”, el primer disco de Taura, va a cumplir 13 años, Quería saber si lo volviste a escuchar, si te arrepentís de algo. ¿Cómo lo ves a la distancia? Fue un disco clave en la historia de Taura.
Previo a la salida de “La vigilia” me puse a escuchar todos los discos. “Mil Silencios” me parece increíble, la verdad que me chupa un huevo lo que crea alguien sobre mis palabras respecto a mi disco (risas). Me parece un disco increíble, super atrevido porque hay cosas que hicimos que, musicalmente hablando, después dejamos de lado, tal vez en “La Vigilia” retomamos algunas cuestiones medias pesadas. Pero me parece un disco hermoso, que tiene letras que, cuando las volví a escuchar, me sorprendí, por lo que me pasaba en ese momento de mi vida para escribir eso. No sé si cambiaria algo, me gustaría grabarlo de vuelta pero con otro sonido, un poco más claro, mi voz más clara, con arreglos más al frente, como hizo Suidical Tendencies que volvió a grabar el primero con sonido pro. Me parece que este es el deseo de cualquier pibe que graba un disco y después lo escucha con los años. “Mil Silencios” es increíble y nos enseñó cómo hacer las cosas. Muchas de esas cosas que hicimos en la etapa de ese disco fueron clave para entender cómo formarnos como banda. En ese momento, tal vez, tenía que ver con lo que pasaba en la música en el mundo, y después empezamos a tener cierta personalidad y separarnos de esa cosa rockera stoner fuzz, no porque lo viéramos como algo malo pero empezamos a tener otra personalidad, otros deseos, otras fantasías. Es un disco que amo y del que aprendí mucho. Fue el primer disco en el cual, sacando el Ep con San Diablo, una banda que tuve entre Vrede y Taura, traté de cantar lo mejor posible. 

Volviendo a “La Vigilia”, ¿piensan editarlo en formato físico? ¿El público va a poder escucharlo en vivo? 
Estoy tratando de mover los hilos para que suceda, para que haya un último show rockero, porque, sin saberlo, la última vez que tocamos fue de manera acústica. No está definido dónde, tampoco con qué baterista, pero la intención es hacer un último show presentando “La Vigilia”, no digo en su totalidad porque tenemos que tocar temas de los otros discos para cumplir con las expectativas y deseos. El formato físico va a estar en días y va a incluir un bonus track que se llama “Cicatrices”, que no está en Spotify, a través de Pleamar Records.

En una red social leí un comentario de un seguidor de la banda que decía algo así como “Taura te toca ahí, donde te jode, donde te duele, donde te gusta”. ¿Crees que sería una buena síntesis para transmitir lo que genera la banda? 
Puede ser. Nosotros hacemos la música que nos gusta, la intención nuestra no es “tocar ahí”. Es lo que nos sale y qué bueno que provoca algo. Pero si, puede ser, es una buena definición.

Gabriel, muchas gracias por el tiempo y la buena predisposición, ¿algún mensaje final para los lectores y seguidores de Taura? 
Gracias a los que escuchan Taura yo pude comprobar que el sueño es real.-
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