Entrevista a Julietta Mónson de Ciertos Rayos: cuando el mar y la luna se hicieron canción


Inquieta y calma; comprometida y sensible. Julietta Mónson abrió las puertas de su universo cósmico para contarnos paso a paso los caminos que llevan al corazón de Ciertos Rayos a través de sus influencias literarias y musicales, la vida consciente, el capitalismo, las cosas que la preocupan, la autogestión y los próximos planes del trío folk de Buenos Aires.



—Cómo fue el inicio de Ciertos Rayos y cómo surge el nombre… 
—El inicio fue en 2010 como un proyecto paralelo a Ubika, una banda de rock que estuve tocando hasta 2015. El bajista, Hernan Capoulat y yo nos separamos del baterista de esa banda, con la cual tocamos como 10 años juntos. Mientras buscábamos otro baterista, yo seguía armando canciones que tenían un tinte más acústico. Lo empezamos a armar y se fue generando un concepto que eran canciones más indies, más folk, con una poesía más intimista desde lo cotidiano. Yo escribía mucho para mí, se las mostré a Hernán y le gustaron y dijimos, ¿por qué no nos ponemos a tocar? En solitario ya había hecho acústicos pero eran temas de Ubika. El nombre me pareció interesante, personalmente hay palabras que me gustan mucho, lo que significan y la fuerza que tienen. Éramos dos, una chica y un chico, y ciertos rayos puede ser como un doble significado, de algún rayo que anda por ahí o de algo verdadero. Un pequeño juego de palabras.

—Tienen dos discos editados. Entre uno y otro pasaron 5 años… 
—Sí, tenemos dos Eps. Uno que lo sacamos con Hernán, que es “Horizonte de Sucesos”, lo grabó en la casa, lo mezcló y lo produjimos juntos. Al tiempo, sacamos “El Bramido” que también grabamos juntos y que tuvo a una invitada, Gisela Trica en percusión. Para tocarlo en vivo, la formación actual es Mariela Talento en guitarra eléctrica, ella toca también en Metamórfica y Gisela. Ahora somos un trío. Este año vamos a sacar otro disco. Las canciones de “El Bramido” ya estaban compuestas y, por una cosa o por la otra, porque seguíamos tocando en Ubika, Ciertos Rayos estaba más relegado. Desde que dejamos de tocar en Ubika, le di más fuerzas a Ciertos Rayos.

—¿Por qué “El Bramido”? ¿Qué representa? 
—Las canciones son tranquilas en un cierto contexto, pero en vivo, y creo que también las grabadas, tienen una fuerza particular. Desde la poesía y las melodías, elegí esa palabra para tratar de expresar un sonido muy fuerte de algo que está adentro que sale en forma de canción, que no tiene que ser un grito literal, sino un grito desde otra forma y es algo profundo. Con la palabra “bramido” me imagino ciervos en una montaña, naturaleza. De todo eso se alimenta la música.

—¿Te gusta la poesía? 
—Me gusta, me gusta escribir…

—¿Qué referentes tenés en cuanto a la escritura? 
—Muchas. Siempre me gustó la ciencia ficción, he leído mucha poesía surrealista, Alejandra Pizarnik, me gusta mucho Roberto Juarroz, también otros autores que tienen que ver con la humanidad, clásicos como Kafka, Cortázar, Borges. Me gusta mucho leer.

—¿De ciencia ficción que te gusta particularmente? 
—El nombre de la banda Ubika viene de un libro que se llama Ubik de Philip K. Dick. Me gusta la ciencia ficción de otros mundos, como la de Bradbury, el ciberpunk. Comencé con Isaac Asimov que era más técnico, tengo una colección de revistas Péndulo que hay muchos autores de ciencia ficción. También me gusta Ursula Le Guin.

—Hablamos de influencias literarias, ahora me gustaría que me cuentes sobre las musicales. El estilo de Ciertos Rayos es folk intimista, ¿qué artistas te llevaron a hacer este estilo en particular? 
—A mí siempre me gustó la canción. Creo que todas las bandas de rock han tenido su canción linda, como The Smashing Pumpkins, Nirvana, Sonic Youth, bien de los 90´s, que es lo que me gustó mucho y transité. Me gustan The Cure, Bauhaus, el rock nacional desde Los Gatos, pasando por Manal, Pastoral, toda la obra de Spinetta me parece genial. Después, hay autores acá que hacen ese estilo de canción como Gabo Ferro, Flopa, Minimal; eso me ha inspirado. Me encanta Mica Hinson, me alucina Radical Face.

—Vos sos de Mar del Plata, ¿cuánto tiene que ver el mar en tu música? 
—Ufff…un montón, ya me cargan (risas). El mar es como una postal que tengo en la cabeza a la cual recurro mucho. Me gusta mucho recurrir a imágenes de la naturaleza que tienen una fuerza intrínseca que te da una sensación. Si uno piensa en una guerra, algo pasa en tu cuerpo, en tus emociones. El mar es una inmensidad alucinante. Me crié en esa ciudad y luego de adolescente cuando empecé a curtir la música era estar en la playa, me gustaba la noche en el mar o los amaneceres o cuando salía la luna. Hay una canción que se llama “Lunar Blanco” que habla de ese camino de luz que hace la luna llena. La arena, el viento, la espuma, tienen también una fuerza muy especial para mí.

—¿Qué cosas te preocupan? 
—Yendo de lo micro a lo macro, me preocupa y me ocupa para qué estoy en el mundo. No quiero ocupar un lugar al divino botón. Cuando era chica me preocupaban las tumbas llenas de poesía, pinturas y canciones que nunca salían a la luz. Ahora me preocupa la realidad del país, trato de involucrarme en lo que puedo, en el día a día con las personas que tengo alrededor y me relaciono. Trato de tener una vivencia consciente desde el trabajo, desde el amor, el compromiso, la solidaridad, mas allá de lo que pase afuera. El mundo lo tenemos que cambiar en los pequeños actos. En vez de quejarse, ver en qué puedo aportar a esta sociedad y este momento. Me preocupa que los niños estén cerca de los grandes. Siento mucha responsabilidad cuando tengo uno cerca y trato de pasarles una onda copada, de que la vida está buena, que uno puede vivir y hacer lo que quiere y que nos nos tenemos que conformar con el discurso del sistema, desde hacer un trabajo que no te gusta o estudiar una carrera que tiene que tener un fin capitalista. Me preocupa la violencia que se vive con la mujeres, que ahora está saliendo a la luz, todo el tiempo estamos construyendo y deconstruyendo, cómo hacer, cómo decir. Sin tomar banderas extremas creo que podemos construir algo copado. Hay muchos paradigmas que se están cayendo. El sistema capitalista me parece fatal, hace varios años que estoy tratando de vivir alternativamente, de consumir desde una forma más consciente y uno se va encontrando con otras personas que también lo hacen. Somos varios que estamos pensando de diferentes formas.

 “Me preocupa que los niños estén cerca de los grandes. Siento mucha responsabilidad cuando tengo uno cerca y trato de pasarles una onda copada, de que la vida está buena, que uno puede vivir y hacer lo que quiere y que nos nos tenemos que conformar con el 
discurso del sistema”.


—¿Qué lugar ocupa la autogestión en tu carrera? ¿Da resultado o en algún momento hay que hacer algún tipo de concesión? 
—Tengo 41 años y toco en vivo desde los 18. Siempre tuve bandas autogestionadas, creo que la autogestión unida a un convencimiento, un objetivo claro, con compañeros y compañeras con ese mismo deseo, es una locomotora que no te para nadie. Con Ubika, con Ciertos Rayos y otros proyectos también, me ha pasado que cuando está clara la cosa y estamos todos unidos, avanzás un montón, te podés organizar. Está bueno que cada uno cumpla un rol, es muy importante eso, cada persona tiene una facultad donde se desarrolla mejor. Trabajar en equipo está buenísimo. Con Ubika hemos trabajado con un manager, hemos estado en un sello pero siempre con libertad. La autogestión es super enriquecedora, desde la experiencia que aprendés lo que no sabés, vas conociendo un montón de gente. La autogestión te da libertad, es genial, a mi me re gusta pero hacerlo en equipo.

—Cerremos los ojos por un momento e imaginemos un mundo ideal. Cómo sería este mundo para vos, desde lo macro, pero también desde tu música. A dónde te gustaría llegar con Ciertos Rayos…
—Imagino un mundo donde la naturaleza y la tecnología conviven hermosamente, donde las casas son biodinámicas, donde podes estar en una montaña con toda la tecnología. Y con Ciertos Rayos, poder viajar con la poesía, que lo escuche mucha gente, hacer fechas en otros lugares, fuera del país, compartir la música con otras personas.

—Me decías que hay planes de un nuevo disco para este año… 
—Sí, ya está grabado así que estamos mezclándolo. Lo grabé en la misma época que “El Bramido”. En cuanto a fechas estamos bastante tranquilas, quizás en agosto hagamos como un ensayo abierto con algunos músicos invitados y en octubre presentar este nuevo Ep que todavía no tiene nombre. Mariela, la guitarrista, hizo la gráfica de “El Bramido” y seguramente va a hacer la del nuevo Ep que saldría para septiembre.

—¿Por qué el formato Ep y no Lp? 
—Un poco pienso que la gente no tiene tiempo para escuchar tantas canciones seguidas. Quizás así se pueden apreciar más, me gustaría que las escuchen todas porque están hiladas en una misma obra, no están descolgadas.

—Vamos con la selección de tres discos: uno que te haya marcado a fuego en la adolescencia; otro, más de grande; y finalmente, alguno que hayas escuchado en el último tiempo y quieras recomendar…
—En mi adolescencia, “Kamikaze” de Spinetta. La primera vez que lo escuché, a los 17 años, me largué a llorar. Lo que dice, las melodías, me conmovieron mucho y dije “quiero hacer eso”. No me comparo con Spinetta ni a palos, pero esa poesía, esas formas y sus bandas de rock me influenciaron mucho. De más grande,“Mellon Collie and Infinite Sadness” de The Smashing Pumpkins. Me parece un disco genial que tiene de todo. Y para recomendar, una banda de acá, que es una pequeña orquesta que se llama Viscera Crash, no es rock pero tiene una fuerza buenísima, los arreglos me encantan, hay violines, cellos, contrabajo. Esta buenísimo.

—Julietta, muchas gracias por tu tiempo, ¿algún mensaje final? 
—Muchas gracias, y vivamos la vida que es una sola. Todas las cosas que nos pasan es porque estamos vivos, hay unas que son injustas y otras hermosas. Que podamos disfrutar de los amigos, los paisajes, las comidas, la música, el arte. Cada día trato de pensar en eso. Para el sistema es mejor que estemos bajoneados, que no luchemos por nuestros sueños o por nuestros derechos. Entonces, está bueno que vivamos una vida realmente consciente, comprometida, con sus sostenidos y sus bemoles.-

 

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Fotos: archivo de la banda.