The Atomic Bitchwax en Buenos Aires: La casa está stoner

Fecha: Sábado 8 de abril de 2017.
Lugar: Niceto lado B, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Invitados: Mondo Dromo y Persona.


Las inmensidades de la marea social están lejos de la calma en Buenos Aires. Marzo ha sido una sucesión de fotos de marchas y movilizaciones, represión estatal y descontento generalizado. Eso se nota en el barrio, en los comercios y en las escuelas. Este es el contexto, con todo lo que significa: cuando se hacen carne y hueso las decisiones políticas en la vida cotidiana. Pero el underground, a contrapelo, nos saca de ese limbo enfermo y hostil para invitarnos a sembrar otros mundos posibles.

Y la historia, que se repite como mantra, siempre explica el presente. The Atomic Bitchwax (USA) es de esas bandas que no tuvieron la misma “suerte” de Kyuss, Queens Of The Stone Age, ni siquiera de sus pares de Monster Magnet, hablando en términos de reconocimiento. Comenzaron a zapar mucho antes de la explosión de internet y las redes sociales a principios de los 90´s y editaron su primer disco cuando la banda de John García y Josh Homme se convertía lentamente en mito. Gracias a las ediciones de sellos importantes como Tee Pee Records y más tarde Meteor City, TAB se coló en la historia y aportó al desarrollo de un subgénero que la prensa especializada llamó stoner rock. Por vez primera, de la mano de la productora Venado Records, el trío de New Jersey aterrizó en la babylon porteña.


Mondo Dromo se encargó de prender el fuego, entrada ya la madrugada del domingo. El cuarteto reúne al trío drone Bhutan y al ex Narcoiris Sebastián Romani en batería. Sus frecuencias graves se combinan con buenas melodías, como “Broken”, de esos temas que la mente pone repeat al despertar, pedaleando o en el bondi. Presentaron su reciente primer Ep “Solipsismo” y canciones del inminente nuevo registro que tentativamente se llamaría “Justicia”. Un poco de frescura para una escena que por momentos parece quedarse atorada en el lodo.

Bien al margen del ecosistema nocturno típico de Palermo, Persona llegó desde Ingeniero Maschwitz para agregar más leña al encuentro subterráneo. Una banda que ha logrado reconocimiento y seguidores a base de tocar sin descanso y claro, por la calidad de música. Con la sala copada de gente y humo artificial que secaba la boca, las olas instrumentales en clave stoner y post-rock nos pasaron por arriba con temas de su primer disco y también varios nuevos como “Gurbos”, “El Dique”, “Los Bichos” y “Temporal”, próximos a editarse este año en un disco aún sin nombre. Están en un gran nivel musical y creativo. A seguirlos de cerca.



Pasadas las 2 de la mañana, Niceto lado B era New Jersey bajo la niebla: The Atomic Bitchwax y su vieja escuela itinerante sorprendió al inicio con una intro dumbeta de “In the Flesh?” de Pink Floyd. Sin mediaciones, le pegaron “Stork Theme”, tocado a 1000 kilómetros por hora, tema que da nacimiento a su historia discográfica. El violero Finn Ryan, carismático y de excelente humor, ofició de puente comunicador entre los músicos y el público que copó el salón. Chris Kosnik, bajista y único miembro original, dio clase abierta de cómo despellejar las yemas contra las cuerdas a la hora de “Hope You Die”, “Ain't Nobody Gonna Hang Me in My Home” y “Forty-Five”, cataratas de riffs de la era Mundell. El espíritu Bill Ward guió y protegió manos y pulmones de un Bob Pantella poseído, que llegó en perfecto estado a tremendas versiones ultra aceleradas de “The Destroyer” y “Shit Kicker”, las cuales cerraron la primera parte de un show de alta intensidad.

Llegó la pausa. Se retiran del escenario. Lo de siempre: los famosos “bises”. Ninguna banda prescinde de ellos. TAB no fue la excepción. A la vuelta, Ryan en solitario encaró al fogón imaginario con la parte acústica de “Pigs” (nuevamente citando musicalmente a Pink Floyd pero esta vez de la época de “Animals”, el mejor disco de los ingleses) y luego la banda completó la otra mitad con una rockerísima y acertada interpretación del himno que fue influencia de generaciones enteras. Con algo más de una hora de show, el ocaso de la fiesta stoner llegó con “So Come on” y “Force Field”. La llama intacta, las manos arriba y una lluvia de aplausos para el paso de The Atomic Bitchwax por Buenos Aires.

Así como el lenguaje cinematográfico plantea sus mundos posibles, sin duda, esta música y su cultura, subterránea y marginal, edifica los suyos con nosotros adentro. Porque, como dijo el maestro Paulo Freire, el mundo no es, sino está siendo. Y aquí estamos para transformarlo y hacerlo un poquito mejor, cada día y cada noche. Y éste fue un claro ejemplo de ello.-




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Fotos por Maxi Posse a.k.a Gottes de Baires