Entrevista a Juan Manuel Díaz de Humo del Cairo: “Me parece poco creíble ir atrás de lo que la gente espera que hagas”


En una de esas calurosas noches de primavera casi verano, el bar Detroit Club de Morón nos abrió sus puertas para poder introducirnos, una vez más, en el universo de Humo del Cairo. A lo largo de una extensa e intensa charla-entrevista, Juan Manuel Díaz profundizó conceptos y puntos de vista sobre el hazlo tú mismo, su propio sello, el stoner rock, sus bandas pasadas, medio oriente y la espiritualidad, el público, Fugazi y el inminente nuevo material de la banda.



—Después de editar un disco largo como “Vol.2” en 2011, anticiparon que grabarían una trilogía de discos en formato EP. ¿Por qué decidieron hacerlo de esta forma? 
 —Creo que la razón principal fue porque nos tomamos mucho tiempo entre un disco y otro. “Vol.1” salió en 2007, “Vol.2” a fines del 2011 y los EPs los grabamos hace un año y pico. Tal vez antes la banda no funcionaba tan bien como ahora, entonces la posibilidad de grabar no era tan cercana. Después de la salida de “Vol.2”, la banda empezó a crecer un montón, a tocar muchísimo, aprendimos también a cómo manejarnos, cómo hacer las cosas. Estábamos en un sello, Estamos Felices, que es independiente pero un sello al fin, que te digita, que te edita el disco según sus tiempos y quiere opinar sobre tu arte de tapa. Son cosas que capaz que nos hinchaban un poco las bolas y nos dimos cuenta que nosotros solos podíamos hacer todo, absolutamente todo. Me molestaba que me escribían de La Plata diciendo que no conseguían el disco, “¿cómo que no lo consiguen?”, les decía, si tiene distribución. Y así un montón de cosas. Teníamos los elementos para poder hacerlo todo nosotros, editar nuestros propios discos como queríamos. Lo he hecho a los 16, 17 años con mis primeras bandas, cómo no lo voy a hacer ahora con los recursos que tiene Humo del Cairo. Esa fue la iniciativa de hacer EPs, grabar las veces que querramos, no depender de los tiempos de otro y cuidar todo el contenido, todo pasa por nosotros. Con el EP 1 pasó eso, todo lo hicimos nosotros: lo grabamos, lo produjimos, lo distribuimos, lo fabricamos. La primera tirada la hicimos en serigrafía uno por uno, los numeramos a mano, fue como un capricho. Podríamos decir que fue para recuperar el tiempo que habíamos perdido entre disco y disco y además grabar con Fede [N. del R. Castrogiovanni, actual baterista].

—En esta primera experiencia de la banda grabando EPs, fueron masterizados por Alan Douches [N. del R. Trabajó con Baroness, Converge, Clutch, The Dillinger Escape Plan, Sepultura, Superjoint Ritual, Bad Brains, Monster Magnet, entre otros], ¿qué los motivó a decidirse por él? 
—Parte de este capricho era grabar como se nos antojaba, porque en las otras grabaciones estaban atadas a un presupuesto bastante bajo y las hicimos a los ponchazos siempre. Teníamos un material tan especial para nosotros que queríamos que sonara de determinada manera, y no es por prejuicioso pero sabíamos que hay cosas que acá no le iban a encontrar la vuelta. Averiguando, nos salía exactamente lo mismo laburar con alguien de afuera, con alguien que yo admiraba realmente desde chico. Fue complacer el capricho ese de saber que el disco iba a sonar como lo pensamos de un primer momento. Y fue así, no lo dudamos y por eso lo hicimos de nuevo para el segundo EP. Quedamos súper conformes, es más que nada satisfacción personal.

—Este alejamiento del sello anterior da nacimiento a Errantes, su propio sello. Imagino que les demanda más tiempo, más gastos, ¿cómo lo ves a futuro? ¿Creés que es posible tener una banda, ser independiente, tener tu propio sello y no formar parte de la dinámica de siempre? 
—Es la forma en cómo me manejé cuando arranqué con la música. En ese momento era mucho más complicado, no tenías todas las herramientas que tenés hoy en día. Hoy hacer una movida así es de lo más sencillo, lo ves todos los días, hay un montón de sellos, produciendo y haciendo cosas. Me parece que es la manera más acertada, no porque los sellos sean malos, ni eso de que las multinacionales se van a comer a la bandas, ya quedó un poco atrás todo eso, de hecho volveríamos a trabajar con sellos independientes. Uno tiene que buscar cierto equilibrio y la mejor manera es manejando todo, que no quede nada librado al azar. El proyecto a futuro sería editar a otras bandas que nos gustan. Cuando tocamos en otras provincias y lugares lejanos vemos un montón de bandas que capaz que acá no las conocen pero están buenísimas, siempre flashamos esa, grabarlos, darles una mano, aprovechar esa exposición que tiene Humo del Cairo para dar a conocer otros artistas. También fantaseamos sacar un libro de fotos de nuestro fotógrafo Martín Santoro. Son cosas que podemos concretar a futuro, no dentro de 15 años sino algo más próximo, pero por ahora la prioridad es editar los discos de Humo del Cairo.

—Me decías que los discos del "EP 1:Preludio” fueron trabajados en serigrafía, de manera muy artesanal. Más allá del capricho que contabas, ¿esto tiene algún valor simbólico en estos tiempos digitales? 
—En los momentos previos a la producción y grabación de “Preludio” nos enroscamos un montón de cosas que ya habíamos vivido. Si yo ya fabriqué discos e hice serigrafía a los 16 años, copiaba los CD-R, le ponía la calcomanía y los vendíamos con Cucsifae, ¿cómo no lo vamos a hacer ahora? Esta buenísimo, hacemos todo nosotros. Eso sumado a volver a escuchar un montón de música que me di cuenta que nunca olvidé. Escucho mucha música, hay cosas que quedan el pasado y hay bandas que me marcaron y que van a estar toda mi vida ahí. “Preludio” fue resucitar un montón de cosas que tal vez por prejuicio habíamos dejado a un costado, o porque estábamos embarcados en otra. El proceso lo vivimos con alegría, lo hicimos con amigos, como Guido de Don´t Be Shy que fue quien lo estampó, es también quien hace nuestros posters y remeras, es alguien a quien conozco desde que tengo 20 años, escuchábamos los mismos discos. Fue muy flashero juntarnos a trabajar y escuchar de nuevo las mismas bandas de hace 20 años atrás. Fue un proceso de rejuvenecimiento, de vitalidad. Dejamos fluir las cosas y sacó lo mejor de nosotros. Esta es la mejor etapa de Humo del Cairo, porque estamos escuchando cierta música que nos abre la cabeza, porque hay un público que nos sigue, que nos hace el aguante y eso nos da ganas de generar y hacer un montón de cosas.

—¿Cuáles son esas bandas que están escuchando? 
—Y…muchas, muchas. Steak Number Eight, que son unos pequeños que tocan muy bien y está muy bueno, Tera Melos, Converge, Amenra, Whores, Mutoid Man, Neurosis, Eagle Twin, Helms Alee, Ken Mode, un móntón de bandas. Nunca dejé de escuchar Fugazi, Minor Threat, Bad Brains…

—Que no tienen nada que ver con el stoner rock… 
—No, totalmente. Mi corazón está en el punk rock y el hardcore. Nunca nos clasificamos, nunca nos gustó la etiqueta “stoner” porque nos sentíamos mucho más amplios. También fue un poco eso lo que hicimos con los EPs, mostramos otra faceta que la gente tal vez no conocía de Humo del Cairo. Música escuchamos mucha, cada uno de los tres también escucha cosas diferentes. El Tano [N. del R. Gustavo Bianchi, bajista] es el más vintage, le gusta mucho el soul, el funk, es más setentero; yo voy más con el punk, el hardcore y el post hadcore; a Fede le gusta más el metal y lo vivimos re desprejuiciado, re natural.

—Hagamos un breve paréntesis para hablar sobre tus bandas pre-Humo del Cairo. Contabas que estuviste en Cucsifae, que fue un proyecto paralelo a Fun People. ¿En qué otras bandas tocaste? 
—En Cusifae arranqué tocando el bajo, luego la guitarra y canté. Hicimos el primer disco en el 96´, fue puro aprendizaje, mi primer contacto con el DIY, el posta, una banda que se autogestionaba, grababa sus discos, los editaba por su propio sello y los distribuía. Hacíamos nuestro merch y lo mandábamos por correo. Giramos por Chile y Uruguay y tocamos con los míticos Crudos. Baltimore in Love es otro buen recuerdo, éramos de las primeras bandas de post hardore, emo, toda esa movida de parque Rivadavia, Sniffing Recording, Heartattack, Revelation, Jade Tree, Ebullition, Dischord Records y toda esa data que terminaron de transformar mi cabeza. Después arme Nostalgia y Siberia hasta que arranque con Humo del Cairo y largué todo.

“Nunca nos clasificamos, nunca gustó la etiqueta ´stoner´ 
porque nos sentíamos mucho más amplios”


—Volviendo a la banda, me gustaría que hablemos sobre la parte artística de los dos EPs: pasaron de la ilustración en “Vol. 2” a fotografías reales, muchos grises, no hay colores, edificios, antenas, ¿qué hay detrás de todo esto? 
—Primero, tuvimos la suerte de laburar el arte de los discos, las gráficas, con gente que le pudo sacar la ficha y entender lo que queríamos transmitir. El primer disco fue algo bastante amateur pero lo sacamos adelante, lo hicimos con Ezequiel, un amigo de la banda. Ya para el segundo, nos juntamos con Ale Leonelli de Estudio Gogogoch que labura con Pez y un montón de bandas amigas. Para los EPs 1 y 2 queríamos algo diferente, ya no queríamos un dibujo y le encargamos la tarea a Martín Santoro [N. del R. Fotógrafo de la banda] de reflejar eso que decís, los grises, el concreto, lo físico, el cemento. Nos despojamos un poco de la psicodelia y decidimos mostrar algo más urbano. Despegar del cliché, la psicodelia, el porro, el cuelgue y hacer algo que nos sentíamos más identificados. Quisimos mostrar algo más orgánico, vital. Nos enroscamos mucho a hablar con el Tano, de ahí salen la mayoría de las ideas que luego van a las letras, al concepto de los discos. Las antenas son una imagen recurrente ahora que estamos viajando un montón al interior y es muy flashero ir escuchando música y saber, metafóricamente, que en las antenas viaja nuestra música y todo lo que estamos generando para que alguien alejado lo reciba, que haya un feeback, que te escriban diciendo “qué bueno lo que hacen”. Por otro lado, el mambo del disco, de las letras fue un poco intentar una apertura diferente en la gente. Que cada uno la reciba y la viva de la manera que quiera. Es transmitir y que genera algo, ojalá sea positivo.

—Las letras nunca fueron incluidas en los booklets y hay algunas que me interesa rescatar como “En Nubia” donde cantás “Muy lejos los mercenarios, no vieron la antorcha en mi mano”. ¿A qué hace referencia? 
—Está inspirado en un libro que se llama “Las 36 estrategias chinas de la guerra” y es una metáfora de la gente que se mete en esto con fines comerciales y terminan cagando todo. Es recurrente encontrarte con gente así, colegas, productores, no todos estamos en esto por lo mismo, pero es bueno saber con quién estás hablando. Lo de la antorcha es como un arma primitiva, onda “sabemos que ustedes no tienen las mejores intenciones pero yo tengo algo guardado acá, no rompan las bolas”.

—Una de las cosas que me llama la atención es la referencia a nombres del otro lado de occidente. Partiendo desde Humo del Cairo, siguiendo con “Emir”, “Mar de Aral”… 
—Hay cierta fascinación, no lo voy a negar. Me parece que es un lugar que tiene una energía súper zarpada, por algo hoy sigue habiendo tantos quilombos. Es gente que sigue viviendo como hace miles de años, que nunca dan el brazo a torcer. Tiene una carga muy fuerte esa región, aunque no nos interesa meternos en cuestiones religiosas. Repudiamos la violencia en todas sus formas y, en momentos tan sensibles como los que vivimos, no me gustaría que se confunda o mal interprete. Creemos que tiene un peso y una carga muy grande todo lo relacionado con esa zona del planeta. Para algunos más espiritual que para otros. Humo del Cairo puede ser el humo de las pipas de opio como las columnas de humo negro de los pozos petroleros en llamas o las ruinas de un hospital bombardeado por Estados Unidos.

—En las gacetillas de prensa noté que mencionan esto del despertar de la consciencia, la iluminación, cosas que antes no había percibido en ustedes. ¿Se consideran una banda espiritual? 
—Humo del Cairo se volvió una banda bastante espiritual. Hace 10 años que tocamos, crecimos un montón. Ahora nos preocupamos por otras cosas que antes no, hicimos un click. Personalmente me di cuenta que estaba viviendo en un mundo de giladas, y que hay otras cosas que son muchos más importantes. Cosas cotidianas, no es todo perseguir un billete, podemos ser felices de un montón de maneras diferentes. Empezar a dedicarnos a vivir de la música al 100% nos abrió un espectro diferente de cómo vivir las cosas. Yo me levanto y pongo a tocar la guitarra con la melodía que soñé, voy a la sala a ensayar como un laburo y convivo con músicos amigos que hacen que mi existencia sea hermosa. Empezamos a vibrar diferentes, nos dimos que cuenta de alguna manera que estábamos evolucionando y eso nos dio la pauta para seguir un camino. Empezamos a investigar un montón de cosas, a leer. La naturaleza del hombre es investigar y hurgar un poco.

—Ya que tocás el tema de investigar y leer, me gustaría saber si, más allá de todo el backround musical que tienen, hay cosas de literatura u otras ramas artísticas que terminen de moldear a la banda. 
—Nos gusta mucho leer, no solo literatura, sino también ciencia e historia. El Tano es un tipo que lee muchísimo, es como una enciclopedia. Nos gusta la idea de expandir un poco el conocimiento. Creo que lo cotidiano es una gran influencia, más que un libro, una película, una pintura, una banda. Humo del Cairo es un fiel reflejo de lo que nos pasa día a día. Eso nos marca mucho más.

 "Creo que lo cotidiano es una gran influencia, más que un libro, una película, una pintura, una banda. Humo del Cairo es un fiel reflejo de lo que nos pasa día a día. Eso nos marca mucho más" 


—Hace algunos años ustedes fueron editados en un compilado del sello norteamericano MeteorCity, ¿porqué no aprovecharon ese impulso para tocar en Estados Unidos o Europa? 
—Ese disco fue reeditado en 2010 junto con la reedición también de “Vol.1” y fue un aluvión de cosas nuevas. Nos empezaron a llover mensajes de Rusia, Israel, de Europa, Estados Unidos, fue muy loco, llegaron un montón de propuestas. Nos escribió Walter del Roadburn que estaba fascinado pero en ese momento éramos tres pibes que tocábamos con el corazón pero por hobbie, teníamos laburos y era una locura embarcarnos a hacer una gira por Europa, no estábamos en condiciones de hacerlo. Es algo que tenemos pendiente. Ahora que estamos grandes nos encantaría ir a tocar afuera, tenemos la mejor onda con toda esa gente, en su momento llegará.

—La comunicación en los conciertos entre la banda y el público, en mi opinión, es mínima, escueta, al menos desde lo verbal. Sin embargo, la letra de “Sepia” dice “son ustedes los que se mueven como serpientes, van quemando ciudades de neón” y eso me pareció un guiño a su público.
—Sí, totalmente. No me considero un frontman, tampoco nunca me creí el papel de cantante. Caí en la voz porque no había uno que cantara, siempre me consideré un guitarrista. Capaz que a la hora de subir a tocar me meto en un mambo que es estar tocando y el más sociable es el Tano, que capaz que no tiene micrófono pero busca la manera de comunicarse con la gente. Pero no somos una banda de hablar mucho. Hay una referencia en esa frase, sabemos que están ahí y estamos completamente agradecidos. Siempre tratamos de transmitir lo felices que somos cada vez que subimos a un escenario y eso es gracias a la gente que nos viene a ver.

—No son una banda que habitualmente haga covers, pero últimamente en los shows vienen tocando “Merchandise” de Fugazi, que tiene una letra que es toda una declaración de principios. ¿Qué significa para ustedes? 
—Y…yo vi a Fugazi en vivo, para mí son los Beatles. A pesar que no tenemos nada que ver musicalmente, a nivel emocional y espiritual siempre fue súper influyente para Humo del Cairo. Nunca hicieron remeras ni videos, tiraban un mensaje que podía poner de culo a todo el mundo, se plantaban e hicieron una movida grosísima. Hoy son un mito y son el soundtrack de mi vida.

—El “EP 2: Imaginario” comienza con “Alumbra”, uno de los temas más pesados de la banda y al toque le pegan un pasaje drone de casi 11 minutos. ¿Estamos en presencia de un Humo del Cairo más experimental? 
—Experimentales siempre fuimos. Previo a grabar el primer disco, hicimos unas sesiones con los mismos temas en un estudio de un amigo que duraban el doble, porque fue saliendo todo de la experimentación, de tocar y tocar los mismos temas. Lamentablemente esa cinta se perdió, pero “Nimbo” por ejemplo, duraba como 15 minutos Antes la flashábamos más en experimentar y zapar con el mambo de la psicodelia y todo eso. Hoy en día sentimos que tenemos que ser un poco más concretos en cuanto a lo que vamos a grabar. Pero en los shows en vivo, en los ensayos seguimos experimentando. Estamos escuchando mucha música electrónica y flashámos con sintetizadores, hacer ruido, aprovechar los conocimientos que tenemos. En el final de “Alumbra” fue un poco eso. Muy contrario a lo que decís vos, lo consideramos un tema re contra pop, me encanta, es uno de los que más me gustan, pero era bastante light y meterle el drone fue como “bueno, si esto es hitero y comercial, vamos a meterle esto, cosa que sea la antítesis completamente”. Nunca dejamos la experimentación. Me gustaría que Justin [N. del R. Justin Broadrick de Godflesh, Jesu, entre otros] nos haga un remix. Me parece que es parte de la dinámica de una banda para no aburrirte, transgredir los límites.

—Entiendo que experimentar también es asumir un riesgo. ¿No les da miedo de perder todo eso que ganaron en todo este tiempo? ¿A que el público no pueda llegar a entenderlos? 
—El riesgo de hacer algo diferente nunca nos importó. Para mí es evidente el cambio que hubo del EP 1 al 2 y del 2 a lo que va a ser el 3. Me parece poco creíble ir atrás de lo que la gente espera que hagas. Me parece mucho más leal y estamos más tranquilos haciendo lo que nos sale. No pre-producimos para que sea todo una fórmula matemática y sea un éxito. Hemos reversionado los temas, hay una faceta de Humo del Cairo que ahora están conociendo de a poco. No nos da miedo enfrentarnos a otros géneros. Estoy grande y quiero disfrutar de la música en general. Por otro lado, creo que el público de Humo del Cairo es bastante variado y no sé si le puede caer mal. Me parece que lo ven como una vuelta de rosca, saben que no queremos hacer lo mismo. Es como levantar un poco la vara.

—Ya han anunciado que esta serie de EPs serían tres. Me gustaría que me cuentes cuándo va a salir este tercer EP, cómo viene la parte musical y cómo lo van a editar. 
—La idea es tener editados los tres EPs en formato físico para principios del 2016, mientras tanto seguimos trabajando en más material que grabaremos pronto. Si bien los temas ya tienen su carácter y su forma, hasta que no entremos al estudio, no está todo dicho. Seguro tendrá mucho de los dos EPs y de los LPs pero también habrá cosas que nunca antes hicimos.

—Juan, muchas gracias por tu tiempo y la buena onda, ¿algún mensaje final? 
—Que vengan a escuchar Humo del Cairo, me parece que somos una banda sincera. Que escuchen nuestros discos y que nos digan qué les parece, nos gustaría tener un feedback. Muchas gracias.-
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Próxima fecha: 19/12 - Humo del Cairo + Poseidótica en Niceto Club.
Fotos: Martín Santoro.