Entrevista a Proyecto Quasar


“Si tocamos para 30 personas, esa gente se tiene que ir con la cabeza prendida fuego”




Nacieron y surgieron desde las profundidades de la zona oeste del conurbano hace casi 10 años bajo el nombre de Proyecto Quasar. Usan instrumentos que no son habituales en una banda de rock como bongoes, maracas, panderetas, un kaoss pad [utilizado por artistas tan disímiles como Radiohead, Placebo y The Prodigy, entre otros], prácticamente dos baterías y además son 6 pibes que tocan y despliegan un arsenal de rabia musical tan inquieto como sincero y emotivo. Minutos antes de una presentación en directo en Detroit Club en Morón, hablamos con Emanuel Loyola [voz y guitarra] e Ignacio Ponzone [kaoss pad y teclado] sobre las ideas que quieren plasmar en su arte y la difícil pero gratificante tarea de patear el underground. Hay mucho más, sólo resta sumergirse en lo sucesivo.

Teniendo en cuenta que Morón ha sido un lugar que históricamente nunca le dio cabida al rock, ¿qué significa para la banda estar tocando en el barrio?

E: Está buenísimo, nos sentimos de local, acá vienen todos los del barrio, de Haedo, de Ramos Mejía. Estamos cerca de casa, no tengo que volver tarde de la Capital.

I: Detroit está bueno, los dueños del lugar nos tratan mucho mejor que muchas productoras que te invitan a tocar y no te dan ni una lata de birra. Ellos tienen años en esto y saben cómo es la cosa. Tienen muy buena onda y son de acá, eso es importante, no se olvidan de donde vienen.

Tienen dos discos editados hasta la fecha, Proyecto Quasar [2008] y Prosopagnosia [2011]. ¿Están trabajando en un disco nuevo?

I: Si, el primero se editó y registró en SADAIC, hicimos la movida con la UMI [Unión de músicos independientes] y se fabricaron 1000 copias. El segundo lo grabamos en el estudio Del Cielito, no está ni registrado ni editado, está en internet nada más y lo hicimos nosotros.

E: Ahora estamos trabajando en otro proyecto, que vendría a ser el tercer disco, que se va a llamar “Donde los Pájaros Temen”. Filmamos y grabamos una sesión de 8 temas en un teatro de Liniers. Hay reversiones de temas viejos y también temas nuevos. Estamos editándolo para que salga pronto.

I: El teatrito no existe más, lo armaron unos conocidos míos. Nosotros veníamos craneando esto desde hace mucho tiempo y se dio de hacerlo ahí. Lo hicimos con gente con mucha onda y que no nos pidió un mango. Se alquilaron los equipos del set de filmación y nosotros nos encargamos del audio, placa, PC y micrófonos. Va a estar bueno. Con respecto a la edición de los discos, no es que no nos importa, sino es que realmente no nos da el billete. No paramos de tocar, de hacer cosas y poner 10 lucas en un disco, para nosotros es una locura. Entonces siempre lo vamos postergando. Ahora la idea es editar el tercer disco este año, y si podemos, haremos una edición de los tres. A nosotros no nos banca nadie económicamente pero la banda está super afianzada, somos 6 amigos que venimos de pasar momentos complicados. Hubo un cambio de baterista, pero el resto estamos hace 6 años juntos, viéndonos las caras dos veces por semana en los ensayos.

Desde que los conozco, no han parado de trabajar en la banda. ¿Cuál fue el objetivo desde los comienzos? 

I: Es algo que nos tomamos muy en serio, con lo que decimos, con los temas que tocamos. Lo único que nos importa es Proyecto Quasar, que no somos sólo nosotros dos, somos los 6 tocando. Cuando hacemos una canción tiene que tener la línea y la seriedad que pretendemos, queremos que la gente nos escuche por la música, no por el video clip o por la foto o por los “me gusta” de Facebook. Trabajamos para que las canciones estén buenas, nada más.

¿Y con respecto al rumbo musical? Porque a priori uno puede notar influencias del post hardcore. 

E: Somos muy abiertos, escuchamos de todo y agarramos un poco de todo eso que nos gusta. Tratamos de darle contenido, cada tema tiene que tener alma, ser el mejor.

I: Es que en realidad no hay rumbo. Yo vengo de escuchar metal, Ema del punk, los pibes escuchan reggae, Pastoral, Meshuggah. Al principio decíamos que éramos rock progresivo experimental, qué se yo. Somos una banda de rock, que nos gustan los temas largos, con muchas partes y que en el medio haya una canción. Progresivos porque hay muchos cambios de ritmo, experimental porque tiramos ruiditos [risas].

La banda tiene casi 10 años, ¿qué lecciones han aprendido en todo este tiempo con la música? 

I: Hemos pasado muchas cosas, no me alcanzaría el tiempo para contarte. Aprendimos que si queremos tocar, invitamos a la gente que queremos, vamos y armamos la fecha. Creemos que las canciones que hacemos nos gustan y valen la pena, y muy poca gente nos dio una mano y se nos acercó con algo serio, como nuestra música. Está bien, es un capricho nuestro tocar, pero sabemos que estamos solos y vamos a morir solos. Nos hemos portado muy bien con mucha gente y eso nunca volvió. Pero está todo bien, porque estamos en nuestro viaje. No nos llenamos la boca hablando del amor, la amistad y el respeto, nosotros lo hacemos. No tenemos ni prensa ni publicidad, toda la gente que está hoy acá es porque nos conoce, no llamé a la radio para que me pasen ni para vender entradas.

Están llevando adelante un ciclo de recitales que se llama “Ciclo No Nómade”, ¿cómo surgió eso?

I: En un momento empezamos a armar fechas y dijimos “¿y si le ponemos un nombre?”. Hemos organizado varios y a veces no tocamos nosotros. Lo producimos con Mariano Raccio, que también nos ayuda en el managment de la banda. Si vos sacás fotos, hacés dibujos, si no te metés en una movida más careta, no hay cabida en esta ciudad. Por lo general exponen pibes que vienen a vernos o que nos conocen y tienen su espacio, eso está re bueno.

E: Tratamos que haya una buena calidad de bandas, exposiciones, cosas para que la gente la pase bien. Lo hacemos porque nos gusta.

I: La idea es hacerlo en donde podamos, el tema son los lugares, que te piden cosas imposibles. Además, nosotros no tenemos prensa. Para bandas de nuestro calibre, no hay cabida. Tampoco nos creemos que somos la salvación del rock, ni a palos.


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 “No nos llenamos la boca hablando del amor, la amistad y el respeto, nosotros lo hacemos”.
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¿Piensan mantenerse de esta manera o no descartan en un futuro tener una estructura de prensa? 

I: Tenemos que hacer mil cosas antes de eso. Escuché a Litto Nebbia el otro día en la Rock and Pop que dijo “yo veo que las bandas de ahora están muy preocupados por la difusión de su material, cuando las de antes como Pescado Rabioso o Spinetta sólo se preocupaban por grabar discos y dejar música, nada más”. Ahora todo está todo enfocado en cómo te difundís, no importan las canciones que estás haciendo. A nosotros nos preocupa hacer buenas canciones, no tener 10.000 me gusta en Facebook.

¿Qué bandas van a ver? 

I: De pendejo iba a ver muchas bandas de afuera, ahora me chupó un huevo que haya venido Soundgarden y Metallica. En el Lollapalooza había 40.000 personas a las 3 de la tarde, lo estaba siguiendo por internet y decís ¿qué loco, no? Nosotros tocamos a las 9 de la noche y no vienen a vernos porque son las 9 de la noche. A nadie le dolió pagar 1 luca las entradas, y nosotros cobramos 40 pesos y te ponen “qué salada la entrada, eh”. Vamos a ver bandas amigas como Mapas y Mal Viaje, antes íbamos ver a Pez y a Humo del Cairo. A Pez lo conozco desde los 16 años, ahora tengo 30. Hay mucha influencia de ellos en la música de Proyecto Quasar.

¿Qué es lo que los mantiene juntos después de tanto tiempo?

I: La música, la pasión, no podemos dejar de tocar nuestras canciones. Hemos tenido peleas, discusiones, somos 6 en la banda, ¿entendés? Pero enchufamos los equipos y ahí está Proyecto Quasar. Nos preocupamos mucho por mantener una línea de laburo con la gente de convocamos o invitamos. Somos buenos pibes, no hay mala leche, estamos juntos hace muchos años.

E: Llegamos a conectar bien musicalmente, se fue dando todo como muy mágico. Es la formación que tenía que quedar, todos peleamos por lo mismo y hay que mantener eso.

I: Nuestro juego es creernos que somos una gran banda, pero en realidad no es un juego. Nosotros nos divertimos, en vez de ir a jugar al fútbol, nos vamos a la sala. La banda funciona y, para mi criterio, tenemos lindas canciones. Si tocamos para 30 personas, esa gente se tiene que ir con la cabeza prendida fuego. Flasheo que en 10 o 15 años vas a agarrar los primeros discos de Proyecto Quasar y vas a decir “mirá lo que hacían estos pibes” No es ni grandioso, ni es una mierda. Eso es lo que nos importa a nosotros, hacer buenas canciones y que los que nos escuchen se emocionen con ellas tanto como nosotros. Somos conscientes que nos respeta mucha gente pero no somos masivos, tampoco lo buscamos.

Cuando Proyecto Quasar no exista más, ¿qué va a decir en la lápida? 

I: Siempre soñé tener una banda y que la gente la respete por la música. ¿Se reirán porque somos una banda de culto, porque llevamos 150 personas y tocamos hace 30 años? No importa, vos poné los discos y después vemos qué te parece. Nosotros no buscamos a nadie, no posteamos en Facebook “mirame, escuchame”, lo nuestro es real. Somos una banda low-fi pero de la nueva era.

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Proyecto Quasar es: 
Emanuel Loyola: Voz y guitarra.
Ignacio Ponzone: Kaoss pad y teclado.
Lucas Fantini: Bajo.
Miguel Atencio: Voz y percusión.
Matias Zacarias : Percusión y accesorios.
Mariano Potichkin: Batería.
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#Foto 1 perteneciente al archivo de la banda.
#Foto 2 perteneciente a Hernán Krause y Rocío Oviedo.
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www.proyectoquasar.com.ar 
http://proyectoquasar.bandcamp.com 
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