STEVEN WILSON @ Teatro Vorterix

Fecha: Sábado 18 de mayo de 2013.
Lugar: Teatro Vorterix. Lacroze y Alvarez Thomas, CABA.


El líder y cerebro de Porcupine Tree regresó a la Argentina para presentar su reciente tercer LP solista "The Raven that Refused to Sing [and Other Stories]" en un renovado teatro bajo el nombre de Vorterix, con un marco de público notable y un sonido del primer mundo. Claro que SW no vino solo, consigo trajo una banda de monstruos con un prontuario que mete miedo: Nick Beggs, Gutrie Govan, Adam Holzman, Theo Travis y Chad Wackerman, este último formó parte de la banda de Frank Zappa y es hermano mayor de Brooks, baterista de Bad Religion.

Rondando las 21, “Luminol” , “Drive Home” y “The Pin Drop”, todas extraídas de “The Raven…” dieron forma al comienzo de un set con un gran gusto por las artes visuales, desde las proyecciones, la ubicación de los músicos hasta la sincronización de las luces: Wilson realmente oficia de director de la orquesta, manteniendo todo bajo su control. La discusión de bar “sesionistas de conservatorio vs. músicos intuitivos” que aborda cualidades y sensaciones que pueden provocarnos queda totalmente en offside ante esta máquina, que no paró de dar en el blanco a la hora de “Postcard” y la belleza de “Deform to Form a Star”.

Un telón caía por delante del grupo, se iluminaba y comenzaba una proyección hipnótica para “The Watchmaker” en toda su extensión, una experiencia jamás transitada para quien escribe. Nunca ví algo de estas características en directo en un concierto de rock: díganle flashero, psicodélico, vanguardista o extraterrestre. Un Wilson inquieto pasaba de las teclas a la guitarra eléctrica, de ahí a la acústica, luego al bajo y todo volvía a empezar. Se sentaba, se paraba, se acomodaba el pelo. El stage lo asistía incansablemente hasta que su figura quedó en soledad frente a su micrófono cuando llegó el turno “Index”. La banda fue un festín de rock complejo pero emotivo que explica porqué los caminos lo unieron con Mikael Åkerfeldt de Opeth para grabar juntos bajo el nombre de Storm Corrosion.


Luego de un breve diálogo con la audiencia, el comienzo de “Harmony Korine” se vió interrumpido a causa de un desperfecto técnico en la guitarra de SW, quien apuntó sus dardos a la “tecnología argentina”, para luego acusar, mitad en broma mitad en serio, a uno de sus hombres sobre el escenario. “Harmony Korine, take two” soltó el rubio para descargar uno de los tracks más festejados del repertorio. Llegando al tramo final del show, el clima intimista e introspectivo de la canción que da nombre al disco “The Raven That Refused To Sing” acompañada de la proyección de la genial animación del video oficial, fue un pinchazo a las vísceras que me hizo pensar cuán lejos se puede llegar con talento y buenas ideas. Más que un músico increíble, diría que la masa que copó el Teatro cree que es un tipo creíble.

Para los bises, casi una obviedad, no podía dejar de lado a Porcupine Tree, la banda que lo llevó a la boca de los eruditos del rock. Por eso, “Radioactive Toy” del primer LP de 1991, recordó viejos tiempos y concluyó así un set intenso de 2 horas.

Que un artista como Steven Wilson haya tocado nuevamente en Buenos Aires fue como haber estado sumergido en las magnitudes de la cordillera de los Andes sintiendo toda su inmensidad sobre nuestros cuerpos. No quedó más que contemplar, admirar y hacer silencio.

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