A PERFECT CIRCLE + TOMAHAWK @ Microestadio Malvinas Argentinas

Fecha: Martes 2 de abril de 2013.
Lugar: Microestadio Malvinas Argentinas, Gutenberg 350, CABA.
Bandas: Carajo, Tomahawk y A Perfect Circle.


Dirigirnos el último día de un fin de semana eterno hacia el microestadio de Argentinos Juniors fue toda una hazaña. Miles de litros de agua de lluvia cayeron sobre la ciudad provocando inundaciones, cortes de luz y evacuaciones de emergencia en varios puntos; con este contexto poco favorable, el recuerdo de los caídos y sobrevivientes de la guerra pasó prácticamente inadvertido, como tantas otras veces. La llegada por vez primera de A Perfect Circle y Tomahawk a Buenos Aires fue una de las grandes noticias de 2012 y por esas cosas extrañas que tiene la vida, las condiciones climáticas no afectaron en absoluto la programación del concierto .Por disposición de la productora, estuvo prohibida la captura de instantáneas a los dos grupos principales, por lo cual esta crónica no contiene dicho material fotográfico. 

20:00. El exponente local que ofició de acto de apertura fue Carajo, el trío liderado por Marcelo “Corvata” Corvalán. Más allá de cualquier prejuicio facilista, vienen rockeando desde hace tiempo, suenan de primera, cuentan con una estructura sólida y son un grupo honesto. Es increíble cómo pasa el tiempo: más de 12 años de la partida de Corvalán y Andrés “El Niño” Vilanova de A.N.I.M.A.L, la última banda pesada argentina que derribó muros hasta llegar a la MTV. Carajo seguramente fue el primer acercamiento al metal para muchos chicos que estuvieron presentes esta noche y no hay que quitarle ese mérito. En 30 minutos demostraron el porqué de su ascendente convocatoria. 


21:00. Si hay un tipo que literalmente se caga en la industria de la música, ese es Mike Patton. Para aquellos que les encanta poner rótulos a las bandas como latas de supermercado, Tomahawk presenta un gran desafío al resultar un experimento inclasificable, como prácticamente todo lo que Patton produjo después de conocer el cuco de la fama con Faith No More. “God Hates a Coward” y “Flashback” rompieron el murmullo y enmudecieron a todo un estadio que no parecía consciente de lo había ante sus ojos. El público argentino, reconocido por su pasión y fervor, esta vez quedó encapsulado en el submundo de Mike Patton, un alienígena ancestral que grita, rapea, gesticula, salta, canta y dispara efectos desde su PC sin que se le mueva un solo pelo de su engominada cabellera al mejor estilo Mike Ness. Llegó la hora de “Stone Letter”, extraído de su cuarto y reciente disco “Oddfellows” editado a principios de 2013, único intento de acercamiento al término hit que dio paso a la tremenda descarga de “Point and Click”. A medida que avanzaba el concierto, la sensación de que el microestadio Malvinas Argentinas era demasiado terreno para Tomahawk no paraba de dar vueltas en mi cabeza: verlos en un reducto para 150 personas como “El Sótano” o “Club V”, por citar un par de ejemplos, acompañado con un buen trago, algo de taquicardia y cosquilleo en los dedos hubiese sido una gran experiencia. “Birdsong” y “Rape This Day” fueron como una batería de piñas y patadas en la cabeza a un tipo al borde del deceso en una riña callejera; en otro costado, Patton arrojaba a la masa toneladas de carisma mediante un simpático dialecto español-mexicano-cubano. Con un timing perfectamente sincronizado, “Laredo” declaró ganador nuevamente a Mike Patton sobre suelo argento luego de 60 minutos de combate. En noticas relacionadas, el sello Ipecac Recordings, propiedad de MP y Greg Werckman, editará a finales de junio la placa debut de Palms, el nuevo proyecto de Chino Moreno de Deftones con pibes de Isis, Red Sparowes y House of Low Culture. Una pavada. 


22:30. Miles de remeras de Tool en el pit fueron testigos de la presencia del ya-no-tan-enigmático Maynard James Keenan y Billy Howerdel, cerebro de A Perfect Circle, únicos miembros originales de aquella formación que grabó “Mer De Noms”, sin dudas en el podio de los discos que más giraron en mi vida. Utilizando toda la extensión del escenario, un gran telón y luces azules en los rincones más oscuros, fueron de la partida “Annihilation” e “Imagine”, esa oscurísima versión del himno hippie de John Lennon incluída en “Emotive” [hasta el momento último trabajo de la banda] que provocó el horror de los críticos más ortodoxos del primer mundo cuando fue lanzada. Así como en este planeta hay pocos que tienen mucho y explica porqué otros tantos no tienen absolutamente nada, MJ Keenan posee el don, el talento, la genialidad, la apertura mental y musical que lo lleva a lo más alto de la pirámide como uno de los artistas más influyentes de los 90´s, cabeza a cabeza con otra deidad como Trent Reznor, distanciándose así del resto de los mortales del mundo del rock. El sonido no fue el mejor, al menos así lo percibí desde una de las plateas laterales, a la hora de los primeros suspiros con “Weak and Powerless” y luego con “The Hollow”: nostalgia, melancolía, desamor, entre un arsenal de emociones a flor de piel. Con un Howerdel movedizo al frente, pasaron la irreconocible y reversionada “3 Libras”, “Blue” y “By and Down”, nuevo track que vienen tocando desde mediados del 2012. El clima etéreo, frágil y sensible sirvió de puente para la llegada del punto más alto de la noche con “Counting Bodies Like Sheep to the Rhythm of the War Drums”, una marcha mecánica y opresiva de la escuela de Godflesh que nos convirtió por un momento en aquellas ovejitas sumisas del video al grito de “go back to sleep” a cargo del pastor Keenan. Inmersos en el último tramo del set, “Passive” y “The Outsider” se llevaron las últimas lágrimas de una noche histórica y profundamente sentida. Un eterno agradecimiento a la vida y a los caminos que me guiaron hasta acá. 
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