BHUTAN + DOMA + DRAGONAUTA @ Club V

Fecha: Viernes 8 de marzo de 2013.
Lugar: Club V, Corrientes 5008, CABA.
Bandas: Bhutan, Doma y Dragonauta.


Por alguna extraña razón, las reglas implícitas de la vida en sociedad dictan que la actividad intensa retorna en el mes de marzo. Vuelven los conciertos, las bandas, el público y las noticias. El amor por el rock es eterno para nosotros, pero nuestras vidas son sólo pasajeras, por eso necesitábamos documentar lo que iba a ocurrir en la noche del viernes en el ciclo Club Calavera. Cada show es una nueva historia, una nueva experiencia. 

Entrando ya en la madrugada del sábado, Bhutan fue quien abrió las puertas de ese abismo llamado Club V ante un interesante número de asistentes. El trío procedente de la provincia de Neuquén, es realmente una “rareza” dentro del circuito: importan y reproducen el sonido drone de las principales bandas del catálogo del sello norteamericano Southern Lord, el mismo que, cual virus y de manera inexplicable, propagó su doctrina por el mundo hasta llegar a estas pampas, logrando conseguir una selecta base de peregrinos. La experiencia de ver a Bhutan en directo es hipnótica; comenzaron con un set que fue progresando y poniéndose bien alto como las montañas del Himalaya, desde la construcción de un campo magnético repleto de efectos y climas, entre ellos la ejecución de un theremín, llegando a su deceso en forma de extrema violencia doom. El concierto finalizó abruptamente por problemas técnicos luego de 30 minutos, pero de ninguna manera opacó la presentación de Bhutan, que ya atravesó las sesiones de grabación de su primer disco que tentativamente se llamaría “Behind Dead Woods” y será editado próximamente por el sello Venado Records. 


A continuación llegó el turno de Doma, trío de rock instrumental que recientemente editó su LP debut “La Sombra del Fuego”. Iniciaron su set list con “Holy Mountain” y a esta altura, cerca de las 1:30 am, Club V estaba al límite de su capacidad, enmarcando una postal notable. Como mencioné en otra oportunidad, la propuesta de Doma nos remite al rock de los gloriosos 70`s respetando la afinación estándar 440, pero su música tiene un vuelo muy personal que los distancia de las influencias de Vox Dei, Manal o Spinetta . Con el formato zapada, prácticamente carente de estructuras previsibles como principal arma y una mística con gusto a Jim Morrison, “La Regresión de los Jinetes”, “El Tema Maldito” y “El Pájaro” sonaron fuerte y contundentes entre una lista que se extendió a casi una hora. Se fueron calurosamente aplaudidos; un paso más en la batalla para Doma que sigue cosechando adeptos con su blues narcótico, viajero y valvular. 


Dragonauta tiene un magnetismo natural, ese don que viene en los genes de los líderes, ese “no sé qué” que marca la diferencia con el resto. El tiempo, la noche y el rock pesado parecían estar realmente alineados; pintaba fulero afuera, adentro el DJ hizo girar a Black Sabbath sin parar y a las 3:00 am “Frozen Neptunian Demons” y “God half Blind” dieron inicio a una nueva misa de culto. Armetta, Libedinsky, Gómez y Solito; Dragonauta volvió a enfrentarse a su séquito después de varios meses sin actividad en directo. El grupo referente doom argentino goza de muy buena salud y es inminente la salida de su cuarto disco “Omega Pentagram” [segundo trabajo desde la llegada de José “El Topo” Armetta] que será editado en abril en formato CD a través del sello Noiseground y en versión cassette por Coche Bomba Records. En el pit hubo calor, remeras negras, headbanging y pogo como respuesta a “Seven Rings of Saturn”, “The Talking Snake” y “World of Violence”; en el escenario, encontramos a un grupo que atraviesa fronteras y que logró forjar a lo largo de 14 años en las profundidades una identidad sonora única que conecta a los inmensos riffs de Tony Iommi con el doom de la escena de Maryland, el heavy metal de los 80´s y la vieja escuela de Venom, Celtic Frost y Black Flag. “Muerte y Destrucción”, “Nautilus 666” [otro de los nuevos que estará en “Omega Pentagram”] y “Montañas de Sangre” sellaron el final definitivo pasadas las 4 am. 
Atravesar la Avenida Juan B. Justo en casi todo su largo valió la pena, una vez más. Agradecido por haber estado ahí. 
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Fotos por Gimena Cuenca.
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