Entrevista a CABROCORDERO


Los Natas sembraron las primeras semillas en 1994 y la cosecha obtuvo sus resultados años después. Las bandas comenzaron a diseminarse por la ciudad bajo los nombres de Buffalo, Dragonauta, Sick Porky, Poseidótica, Taura, Humo del Cairo y un extenso etcétera que se nutre de las enseñanzas del primer Black Sabbath y la autogestión como estilos de vida. Cabrocordero es uno de los nuevos exponentes que habita en este extraño pantano de Buenos Aires. Por eso, Marcos Sara, baterista del grupo, habló con Subcultura sobre los orígenes de la banda, la escena local y hasta nos reveló cómo armar una gira.

“Con Pato [Patricio Lerma, bajista] veníamos tocando en una banda que se llamaba Lobotomic, era un trío experimental, con mucha improvisación y duró tres años. De ahí salieron los primeros temas de Cabrocordero que fueron El Triángulo de Kan y Sendero Luminoso y ahí nos quedamos como dúo porque el violero se fue, no era la onda de él. A fines de 2010, en una tarde grabamos el EP Ofrenda Inicial con cuatro temas. Después sacamos Namastie Qoh y estamos por grabar en estos días un EP con Altar y Congregación Salesiana, para expandir nuestra amistad en la música. Cabrocordero resume un poco el ying y el yang y al ser dos en la banda nos cerró el nombre”. 


Conocí a Cabrocordero a través del último trabajo y lo primero que me llamó la atención fue el dúo bajo y batería, lo que me remitió a Om, la banda de Al Cisneros [ex Sleep]. Por otro lado, el nombre me llevó a la imagen de la cabra, asociada al doom ¿Cuánto hay de Om y de doom en la banda?
Nunca fue una decisión que sea un dúo, el violero que tocaba con nosotros se fue y quedamos así. No está nada establecido, si algún día aparece algún otro instrumento y nos gusta, será bienvenido. Con respecto a Om, nos gusta mucho pero, por lo menos de mi parte, hay más influencia de Big Bussines [cuyo miembros también tocan en Melvins] que en un comienzo fueron bajo y batería y te parte la cabeza. Es la prueba viviente que no necesitas una guitarra para sonar fuerte. No nos consideramos una banda Doom, vamos bastante rápido para ese género. Anda dando vueltas el término Sludge, pero no tenemos muy claro qué hacemos. 

¿Hay algún concepto detrás del nombre Namastie Qoh? 
Nosotros grabamos el material y lo editamos mucho tiempo después. Cuando mandamos a hacer el arte de tapa dijimos: ¿Cómo le ponemos? El nombre fue lo último que surgió. Hay una meditación de Osho que se llama gibberish que consiste en decir palabras que no existen durante un tiempo determinado y eso logra un efecto en la conciencia. De ahí salió Namastie Qoh, y para nosotros significa que cuando tocamos o componemos somos un medio que está trasmitiendo algo que está en el aire, como un ente, una energía que pasa por medio de nosotros y los instrumentos. Hay un saludo budista que se llama námaste, pero fue una casualidad y no está relacionado con eso. 

Están surgiendo, tocando y juntándose un montón de bandas como ustedes, Poseidótica, Dragonauta, Humo del Cairo, Sick Porky, por nombrar sólo algunas. Están pasando cosas ¿Crees que existe una escena? ¿Se consideran parte de ella? 
Estoy completamente de acuerdo con vos. Nosotros nunca habíamos formado parte de una escena y debemos agradecerle al Topo [Armetta] de Dragonauta por meternos ahí. Hoy con las Misas Negras están llevando mucha gente, el año pasado estuvo la Sudamerican Sludge, que fue la herencia de Los Natas, donde hubo muchísima convocatoria. La movida está creciendo mucho con respecto a dos años atrás. Nosotros vamos a un concierto y saludamos a 40 personas con un abrazo, somos todos conocidos y cuando vemos a alguna cara nueva, nos ponemos contentos. Hay fecha un jueves a las 2 de la mañana y hay pibes que vienen de todos lados. La cosa va en serio. 

¿Cuál es la búsqueda de hacer este tipo de música? 
Este estilo de música que hacemos nunca fue buscado, se dio naturalmente. Si de alguna manera buscamos algo, eso es bastante abierto, el día de mañana tal vez estemos haciendo canciones. Nos gusta transmitir cosas copadas, aunque la banda suene fuerte no nos ponemos la camiseta de muerte y odio. La música transmite más el momento que estamos pasando que una búsqueda de sonar de una u otra manera o de hacer uno u otro estilo. 

Me enteré que se van de gira por Brasil, ¿Cómo hace un grupo independiente para armar y organizar este tipo de movida? 
Hace un tiempo me imaginaba que esto era imposible. Pero la verdad que lo único que tenés que hacer para armar una gira es ponerte las pilas, tener unos mangos y tiempo. Se armó todoa pulmón gracias a la red social Facebook, y los brasileros tienen una onda bárbara. Los chicos de Altar, quienes se van con nosotros, ya hicieron una gira allá y les quedaron unos contactos. El formato de gira es mucho más económico que el de unas vacaciones porque vas a contar con alguien que te banque en su casa para dormir, alguien que te de algo de comer en el lugar la noche que tocás, los gastos se comparten entre varios y la prioridad es tocar, tomar, comer y pasarla bien. Está el tema de la confianza también, ellos saben que pueden contar con nosotros para tocar acá. No hay nada mejor que tomarte un avión con tus instrumentos e ir a tocar a otro país. Vamos a estar en 5 ciudades distintas y nos morimos de ganas por estar allá.