Nueva entrevista a TAURA



El 2011 parece desteñirse rápidamente, con la edición de El Fin del Color, tercer LP de Taura. Gabriel "Chaimon" Raymondo, frontman del grupo, piensa minuciosamente cada palabra antes de contarnos sus reflexiones y contestar nuestras inquietudes. El fin del mundo, el suicidio, el amor, el catolicismo, la reunión de Vrede, Metallica y el underground se licúan en lo sucesivo para dar con la montaña más grande de todas: la pasión de hacer y hablar de lo que mas nos gusta. Que lo disfruten.

En el primer disco, Mil Silencios, hay una frase que reza “Soy el fin del mundo, soy el fin del color”. En 2011 Taura edita su tercer trabajo justamente titulado El Fin del Color y 2012 es el año del fin del mundo. ¿Es casualidad o hay una connotación detrás de esto?

No tiene que ver con el mito del fin del mundo, no lo pensamos por ese lado aunque fue inevitable imaginar que podía llegar a relacionarse. No fue nuestra intención. Si puedo decirte que la frase tiene que ver con esa canción de Mil Silencios. Casi todas las canciones están armadas a partir del concepto de una persona que revive por la posibilidad de volver a amar. El disco está basado en la historia de los Nefilim, que son hijos de ángeles caídos que eligen el amor antes que la palabra de dios. Pero no tiene que ver con el fin del mundo. En definitiva, es el fin del mundo de cada uno.

La portada del disco me pareció bastante fuerte. ¿Alguna vez se te presentó una historia de algún chico que escuchó Taura y esté relacionado con la depresión o el suicidio?

La tapa no remite a un suicidio y está muy lejos de incentivarlo. Al contrario, indica una persona que no se tira al vacío sino que se está dejando caer de espaldas. En un punto, esa caída es interrumpida por el vuelo del amor. En el tema "Dos", hay una parte que dice “tu vuelo me salvó” y grafica muy bien esa circunstancia de El Fin del Color. Cuando todo acaba, uno quiere dejarse caer. Pero no la linkeo al suicidio. Una persona que se deja caer de espaldas no es lo mismo a que se tire de frente. Entendemos que es como entregarse a una situación de placer, como cuando uno se tira a una cama. Cuando alguno de los chicos que escucha nuestra música se acerca a contarnos alguna experiencia personal, por lo general expresan lo acompañados que se sienten por Taura en una circunstancia de tristeza o desamor, o que nosotros cantamos cosas que han vivido. A todos nos pasa que nos identificamos con una canción que dice lo que nosotros no podemos con palabras. 

En la presentación del disco, en un momento dijiste algo así como “Taura hace canciones de amor”. ¿No tenes miedo a encasillarte en ese tópico o a que ciertas cosas no las puedas expresar en Taura?

No siento temor a que no podamos hablar de otra cosa que no sea de amor. No porque, llegado el caso, lo haremos y cambiaremos el tópico por el cual nuestras canciones están hechas. Las letras, que en un 95% las hago yo, están encaradas desde diferentes ópticas. Hay algunas bastante malditas como Acantilada o Derribadores, por ejemplo. En Acantilada, “Luz del Alba seré” dice en una parte y luz del alba en hebreo es un modo de llamar a Lucifer. Es bastante críptico. En un punto, lo que estoy tratando de decir en ese momento es que voy a mandar todo al demonio. Prefiero ser la misma maldad que el amor barato y cómodo. No soy católico, lo combato bastante. Me parece una ideología que coarta, reprime y es negativa. Estas ideas toman forma en este tipo de letras porque creo que en el amor, no en Dios. Hablar de política y no tener accionar me resulta inocuo. Parece que estar enamorado o sufrir por amor no es de valientes y para mí, es el concepto mismo de la valentía. Yo sé que Taura en vivo es mucho más poderoso que bandas que hablan de política o de Satán, sin saber lo que eso implica. El que piense que somos la versión rockera de Cristian Castro que no venga nunca a vernos, no me importa.

¿Creés que El Fin del Color tiene de esas canciones peligrosas de las que hablás en el tema "200 Días"?

Si, está lleno. Me parece que ahí está un poco el atrevimiento y la valentía. Está presente el peligro a la reacción, a hacer algo indebido. Uno está triste y una canción puede hacernos sentir mal, hacernos creer algo equivocadamente o imaginar situaciones peligrosas para la estabilidad emocional. Si estoy mal y pongo un disco de Anathema va a pasar algo diferente a que si pongo uno de Sadus o Danzig. Estando melancólico, una canción de Envy es mucho más peligrosa que una de Whitesnake. Yo hago canciones, cada uno después asume el peligro como puede.



“La tapa no remite a un suicidio y está muy lejos de incentivarlo. Al contrario, indica una persona que no se tira al vacío sino que se está dejando caer de espaldas. En un punto, esa caída es interrumpida por el vuelo del amor.”


Vrede fue de esas bandas que las empiezan a reconocer cuando ya no existen más. ¿Qué es lo que más extrañas de esa época?

Lo que más extraño es la adrenalina que sólo da la música extrema. Cantar medio "podri" me encanta, hace poco me invitaron en un concierto de Jesus Martyr y me explotó el corazón. La sensación en vivo de la música extrema es increíble. El pibe que escucha esta música es mucho más visceral, se mueve, te abraza, hace pogo, te saca el micrófono y eso en Vrede me encantaba. Con Taura, la gente está sentada a veces y va por otro lado la intensidad. Nosotros con Vrede tocábamos en cualquier lado y con cualquier sonido. ¿Asi que Maquinista Savio es lejos y no viene nadie? Nosotros íbamos, nos sentíamos provocados, éramos 4 pibes enojadísimos. Con Taura es diferente y me siento muy orgulloso de haber vivido los dos extremos.

En un momento se habló de reunión…

Está ahí, latente. Seguramente el año que viene vamos a organizar algo con bandas que sabemos que van a estar felices de compartir con nosotros un escenario. Pero no es algo que nosotros veamos como un proyecto con canciones nuevas. Si lo veo como tocar una vez más, en un recinto hardcoreta con bandas extremas. Es increíble que pasó un montón de tiempo y nos siguen preguntando qué onda. Estamos orgullosos de haber sido una banda de culto. Vamos a darle vida en algún momento.

Después de patear tantos años en el underground, ¿nunca pensaste en mandar todo a la mierda?

Las bandas de las que soy fan, no son mainstream. Todo lo que logré con Vrede y ahora con Taura para mí es un montón. No hay causa para dejar de hacerlo. Está claro que no somos Catupecu Machu. En abril estamos invitados a tocar en un festival en Madrid que se llama Riffolución y no sale en la Rolling Stone. Rush nunca salió en la tapa de la Rolling Stone. El otro día estaba viendo un concierto de los 30 años de Metallica, tengo hasta Master of Puppets todos sus discos en vinilo, pero los odio. En ese show no estaban ni Steve Harris ni Dickinson y para mí Iron Maiden es la banda underground más grande de la historia. Hace veinte mil años que no tienen un video en Mtv ni están en ningún ranking, sin embargo meten 30.000 personas cada vez que tocan. Nunca pensé en darme de baja en nada porque mi motor es hacer la música que me gusta. Yo barajaría la idea de dejar de tocar el día que no tenga más ganas o cuando sienta que estoy haciendo algo que otro lo está haciendo mejor. Lo que hizo Vrede o San Diablo no lo hizo nadie. Lo que hacemos con Taura, no lo hace nadie. No hay una banda como nosotros. Para mí no es más importante Metallica que Katatonia o la mierda de Megadeth que Cro-Mags. Los primeros discos de Prong son tan importantes en mi vida como los de Deep Purple. Creo que Taura cada vez lleva más gente, compran nuestros discos y estoy contentísimo que así sea.

¿Cuáles son los planes para el 2012?

El último plan de 2011 será el 30 de diciembre en XLR, en San Miguel. Después, el 12 de abril vamos a estar tocando en Madrid en Sala Copérnico, en el festival Riffolución. La gente de Zonda Records va a editar El Fin del Color en vinilo, así que para mayo haremos la presentación. Ya terminamos de filmar el video de 200 Días, que será el primer corte del disco nuevo y seguramente a principio de año vamos a estar mostrándolo. En Capital Federal nos vamos a mantener con dos o tres fechas en el año, que son las que venimos haciendo y vamos a tocar mucho más en el interior del país y en la provincia de Buenos Aires.