LIMP WRIST + BOOM BOOM KID @ Niceto Club


Cuando a mediados de los 90`s, Fun People se autodefinía como una banda hardcore gay antifascista, todos abrieron los ojos bien grandes. 15 años más tarde, cambiaron los músicos, el contexto social y hasta los nombres artísticos. Pero aquel Nekro, pasando por Miss Muerte y devenido más tarde en Boom Boom Kid, mantiene en versión 2011 su espíritu rebelde, libertario y autogestivo, como si el tiempo se hubiese congelado. Por aquel entonces, entre los discos, parches, fanzines y remeras de Fun People, estaban los tapes de Los Crudos, amigos de la banda. De nombre latino, formados en Chicago, U.S.A y con un cantante uruguayo llamado Martin Sorrondeguy, este grupo hardcore crust ya hacía bastante ruido. Limp wrist es la continuación de Los Crudos, disueltos en 1998, logrando llevar aún más allá su mensaje abiertamente homosexual y anarquista. Con un recinto repleto, los Limp Wrist salieron cerca de las 22hs, sin importar el sonido, que decían y cómo tocaban. Un micrófono, una campera de cuero y prácticamente en pelotas. Las 4 notas de siempre, velocidad y a escupir sus verdades, esas que nadie ve. Esa esencia punk, en homenaje a todos esos grupos straight edge que marcaron el camino en los 80`s, era lo que respiraban los cientos de chicos que asistieron al concierto. What´s up With the Kids y I Love Hardcore Boys cerraron el set de Limp Wrist en su primera noche en Buenos aires. 


BBK enseguida, continuó la prédica. Los músicos sobre el escenario eran otros, pero el descontrol y las ganas de cambiar el mundo eran los mismos. Entre los chicos que se lanzaban del escenario y bailaban en el pogo como si fuese el último de sus vidas, se colaron Kiss Me, Distinto, Not the Same, Desarme y Leave Me Alone de Fun People para mimetizarse con canciones del nuevo milenio como Jenny y Brick by Brick. Incansable tanto en el escenario como en su andar, BBK o Nekro, para los nostálgicos, nos mostró una vez más que esta minoría que parece gigante cuando se congrega, es la cosecha de aquellas semillas que fueron plantadas hace 15 o 20 años atrás. Más allá de los gustos personales y musicales, no cabe duda que llevó el hazlo tú mismo a un estilo de vida y eso marcó a fuego a, al menos, dos generaciones de jóvenes. Para seguir aprendiendo y reflexionando.