NOFX @ Microestadio Malvinas Argentinas


Por tercera vez en Bs. As., la banda hardcore punk de San Francisco llegó a Capital para presentar su nuevo material Coaster en el marco del Let’s Go Fest y los Shaila otra vez los talonearon como aquella noche de octubre de 2006 en el mítico Obras Sanitarias [¿alguien sabe que demonios pasó con ese lugar?]. Llegué sobre la hora al Malvinas Argentinas, cuando estaban terminando su set con un cover de N.D.I, No Demuestra Interés, y de los últimos acordes de los locales hasta los primeros de la banda principal pasaron unos larguísimos 90 minutos. Nadie entendió el por qué. La gente cantaba excitada en un principio, pero luego comenzó a chiflar y a ponerse impaciente porque NOFX no salía a escena. De pronto el estadio se vino abajo de ovación para los comandados por Fat Mike, que salieron con Dinosaurs Will Die y Stickin’ In My Eye para calmar los ánimos. El sonido no fue el mejor: Eric Melvin tenia muchos problemas con su viola y por momentos se hizo una bola de ruido, por lo menos en las plateas traseras donde estaba ubicado. Los NOFX hablan mucho entre tema y tema, improvisan, hacen chistes, se divierten como si estuviesen en su sala de ensayo. Mientras otros grupos ponen grandes telones con el nombre de su banda, ellos se limitaron a poner un diminuto cartelito ¡pegado con alfileres! Su sentido del humor tan ácido como absurdo hace que los detractores no los tomen demasiado en serio, pero la enorme influencia que han desparramado en más de 25 años en la ruta es innegable. Sin ir más lejos, la gente se pone realmente loca cuando suenan temas del célebre Punk In Drublic: para Linoleum, Leave It Alone y Perfect Goverment, el pogo fue una linda masacre. Llegaron los tiempos del reggae con Eat The Meek, la reversión de Radio de Rancid y Reeko, en la cual hubo intercambio de instrumentos entre Fat Mike y Melvin. Los temas nuevos We Called it America y The Quitter dejaron en offside a mas de uno y el hardcore vieja escuela con Six Pack Girls [no es cover de Black Flag como leí por ahí] fue tocada sin El Hefe, quien al regreso admitió haber estado ¡en el baño! Luego de casi dos horas de concierto, una de las bandas más divertidas e influyentes del género se despidió con Kill All The White Man para asegurarnos que tanta espera y vueltas para llegar al microestadio valieron la pena. Ahora resta esperar que vuelva Bad Religion para que nuestros corazones punks vuelvan a sonreir. Una fiesta.

Foto: Gentileza de Rockerista.