TAURA @ Buenos Aires Club




El viejo Arlequines devenido en Bue
nos Aires Club, allí en el barrio de San Telmo, cobijó a Taura en Capital Federal a modo de cierre del año. Una buena cantidad de público se acercó aquel sábado por la noche, en su mayoría sentados y disfrutando de algún aperitivo. El clima era intimista y la banda muy cerca de nosotros. El lugar fue un cómplice perfecto: cálido, sutilmente iluminado, cómodo y con muy buena acústica. Sin dudas, Buenos Aires Club le sienta bien a Taura. La emotividad y sensibilidad que el grupo transmite desde Huésped, con canciones como Estoy Por Partir, La Venganza Del Sol o Mi Mejor Lugar [que estrenó video clip recientemente], contrastaron a la perfección con la atmósfera pesada que emana desde Mil Silencios, primer Lp del grupo, dos trabajos que musicalmente apuntan a distintas direcciones pero amalgaman su sonido en un mismo espíritu. Miramar y Jenízaro fueron los elegidos para comenzar el show, pasando por Rompevientos, Horas Como Clavos, y Nudo.Arido.Seco, este último de los más pesado de Huésped. Definitivamente, los desubicados e irrespetuosos están en todos los conciertos: o me estoy poniendo viejo e intolerante o me tomo demasiado en serio las cosas. Aunque sólo fueron mínimos y con escasa participación durante los 60 minutos de música, intentaron disolver esa conexión emocional que pregona la banda para con el público, pero no pudieron. Esta vez, concluyendo la velada sonó una buena versión de Would? de los geniales Alice In Chains, mientras que Días Abandonados y Correcaminos fueron una suerte de resumen de la idea y el concepto que tiene Taura como banda y transmisor de sensaciones. Me hubiese gustado escuchar Acantilada y Muelle, dos de mis preferidas, pero volví a casa más que satisfecho. Si Taura se propuso ser la banda de sonido de nuestras vidas, sin duda lo está logrando.

http://www.myspace.com/tauraband