NAPALM DEATH - Time Waits for No Slave

Pioneros. Visionarios. Influyentes. Son ingleses, de Birmingham, la tierra que parió a Black Sabbath. Por sus filas pasaron Lee Dorrian, Bill Sterr y el genial Justin Broadrick quienes mas tarde engendraron grupos como Cathedral, Carcass, Godflesh y Jesu, respectivamente. El círculo es perfecto. En el año 2000 editaron Enemy Of The Music Business y nunca un titulo estuvo tan preciso para describir la logística de Napalm Death. La industria de la música puede hacer lo que se le cante, imponer modas, tendencias, sonidos pasajeros, looks estrafalarios y claro, me olvidaba, los rótulos, las etiquetas. Parecen ser un mal necesario. Resulta que los nuevos tiempos decretan que cualquier combinación que termine en “core” es cool, que los chicos ricos tatuados con estrellitas y pelos pegados a la cara también estén en boga y que los principales canales de música ya no pasan música. Pero para nuestra gracia, Napalm Death sigue editando discos de alto calibre que están ahí, para descubrirlos y seguir aprendiendo. Este nuevo material sigue en la línea de Smear Campaing, como si fuese la continuación del trabajo anterior: blast beats, groove, alaridos, machaque, palo y a la bolsa. Todo lo que esperas de un disco de Napalm Death. Y sabes que no te van a defraudar. El cuarteto logró algo que no todos los grupos pueden hacer: reinventarse a través del tiempo. Influyeron a toda una generación de bandas extremas, pero a la vez tomaron sonidos modernos para darle una vuelta de tuerca a su música. Si después de escuchar Time Waits For No Slave te preguntas ¿esto no lo escuche en otro lado?, no te nubles, ellos lo hicieron primero.