OPETH - Watershed

Opeth es esa clase de grupo que la prensa especializada mundial no se cansa de halagar. No es para menos, Mikael Akerfeldt, su lider, es un genio: su creatividad parece tener un caudal inacabable, conjugando death metal, escalas complejas y ciclotímicas, emotividad y técnica, claro. Con la edición de “Damnation” de 2003, sorprendieron al mundillo del metal con un disco totalmente distinto a lo que venían mostrando, lo que generó nuevos detractores y también nuevos fans. Por decantación, las estelas de aquel trabajo se muestran en “Coil”, con la participación de la voz femenina Nathalie Lorichs, lo que le da un toque introspectivo, melancólico y desolador al comienzo de “Watershed”. Es prácticamente imposible que una banda extrema logre emocionar, de hecho Opeth nunca logró traspasar mis sentidos, hasta el mencionado “Damnation”. Y créanme que con “Watershed” volvieron a lograrlo, aunque este no se trate de un disco desenchufado como aquel. Voces guturales, agresión, calma, parecen ser parte de la formula letal de los suecos. Los nuevos miembros [¿otra vez?] Martin Axenrot en batería y Fredrik Åkesson en guitarra se muestran a la altura de la calidad musical que un grupo de estas características requiere. Así, “Heir Apparent”, “Porcelain Heart” y “Lotus Eater” son los puntos altos de un trabajo que seguramente será un futuro clásico en la discografía de Opeth.