THE DATSUNS @ La Trastienda

El paquete barrio porteño de San Telmo fue testigo de una atípica noche rockera de martes ante la presencia de The Datsuns que, según la información que rezaba en uno de los flyers de la fecha, son parte de una camada de bandas como Kings Of Leon, The Strokes, Jet, Black Rebel Motorcycle Club, entre otras. Particularmente, creo que la música de estos muchachos de Nueva Zelanda poco tiene que ver con aquellas agrupaciones, sino que está mas cerca de los popes del rock n’ roll escandinavo como The Hellacopters o Backyard Babies.
Los encargados de la apertura fueron Los Lotus, el combo de rock n’ roll high energy emblema del Oeste de Buenos Aires, ante un puñado de presentes que llegaron temprano a La Trastienda. Con el volumen bien alto y el Fernet en mano, “Me Gusta Cuando Sonríes” fue el elegido para abrir un set con la actitud y la esencia que nos tienen acostumbrados. Le siguieron el gran hit “So Glad”, “Rock ‘N Roll Soldier”, “A Hard Drugs Night” y algunos más, para completar los breves 30 minutos de show. Un gran anticipo de lo que vendría.
A continuación llegó The Tormentos con su vestimenta habitual y la artillería surfera que hizo mover la patita hasta al mono del logo del sello Scatter Records. Sonaron “The Search For The Lost Tiki”, el clasico “Moon Over Marin” de los Dead Kennedys, “New Wave”, entre otras, hasta mi favorito “Draqstrip Night”. Anticiparon la salida y presentación de su inminente disco “Death Drop” y se fueron muy aplaudidos.
A esta altura La Trastienda se convertía en una especie de fiesta intima para 200 personas entre curiosos y conocedores de The Datsuns, que venía a promocionar su último trabajo “Smoke And Mirrors”. Arrancaron de movida con “Why Are You Stamping Your Foot For?”, un temazo que iba a predecir lo que fue todo el despliegue del grupo a lo largo del show: un enérgico e hiperkinético Dolf de Borst (voz y bajo), secundado por Phil Buscke (guitarra lider) con su vestimenta bien retro 70’s y un slide de aliado que te reventaba los oidos, mientras el resto acompañó de manera impecable. ¿Temas? Muchísimos. No sólo del último disco como “Maximum Heartbreak”, “Stuck Here For Days”, “Emperor’s New Clothes” (temazo con un riff de la hostia), sino también de los otros trabajos como “I Got No Words”, “Sky Is Falling”, “Harmonic Generator”, “You Cant Find Me” y el hitazo “Motherfucker From Hell” que provocó la algarabía de los que se lo sabían. El volumen estaba fuertísimo, acorde a la manera que rockea esta banda en vivo. Indescriptible. Saltan, se retuercen y hacen muecas. Además tienen un gancho y una actitud rocker que muchos envidiarían. En los bises se animaron con “The Kkk Took My Baby Away” de los Ramones para dejarnos entre calurosos y extensos aplausos después una hora y monedas de un potente y agresivo show. Tal vez la próxima seamos unos cuantos más los que podamos disfrutar de bandas como éstas. En lo que a mi me respecta, no tengo más palabras que decir que me en-can-tó. Me mató. Estuvo terrible.
N del R: Agradezco infinitamente a Max por la acreditacion al show.